///Paso a paso para mantener el aire acondicionado

Paso a paso para mantener el aire acondicionado

4 minutos | Hacer el mantenimiento básico del aparato de aire acondicionado que tenemos en nuestro hogar no es difícil. Uno mismo puede llevarlo a cabo sin grandes conocimientos técnicos, aunque hay que tomar ciertas precauciones a la hora de manipularlos para no estropear las piezas delicadas.

Los aparatos de aire acondicionado, como cualquier otro tipo de máquinas, necesitan un mantenimiento adecuado para que puedan seguir funcionando a pleno rendimiento y satisfacción. 

Hacer un mantenimiento básico de los aparatos de aire acondicionado domésticos no es difícil. Uno mismo puede llevarlo a cabo sin grandes conocimientos técnicos, aunque hay que tomar algunas precauciones  a la hora de hurgar en ellos, porque hay piezas delicadas que podrían dañarse por una mala manipulación de las mismas. 

Si no realizamos estas operaciones habitualmente, terminaremos por bloquear el equipo o dañar el compresor y, en el mejor de los casos, perderíamos potencia térmica y aumentaría el consumo. 

¿Con qué frecuencia sería bueno realizar este mantenimiento?

Una limpieza general, una vez al año antes de la temporada de verano (o dos veces al año, antes de verano e invierno, si se trata de un equipo inverter que, en la actualidad, son los más comunes). 

También depende del uso que se haga del aparato. Si un equipo funciona muchas horas al día, es evidente que se ensuciará más que otro que lo haga esporádicamente y, por lo tanto, necesitará una frecuencia de limpieza mayor. El sentido común nos aconsejará cuándo deberemos proceder a su limpieza.

Respecto a los filtros, que es el cuidado más básico y necesario, los fabricantes de estos aparatos, en general,  aconsejan su limpieza cada quince días, aproximadamente. 

¿En qué unidades debemos actuar?

Como norma general, antes de hacer nada en un aparato eléctrico, lo aconsejable para evitar cualquier tipo de accidente es desenchufarlo de la corriente eléctrica. No basta con apagar el interruptor de encendido. Lo mejor y más seguro es desconectarlo. 

Un equipo de aire acondicionado está compuesto básicamente por un aparato exterior y uno o más interiores. 

La unidad exterior es la que más sufre la influencia de las condiciones ambientales. Sin embargo, aunque no es lo deseable, pueden estar largo tiempo sin que les prestemos mucha atención. Las partes más delicadas de estas unidades están protegidas de las inclemencias del tiempo y las piezas han sido diseñadas para resistir, por lo que,  a la hora de realizar el mantenimiento, es a la que menos atención se presta. 

A este «descuido» contribuye grandemente el hecho de que estas unidades, en muchas ocasiones,  están ubicadas en lugares de difícil acceso. En estos casos, lo mejor que podemos hacer para evitar riesgos innecesarios es avisar a un técnico que se encargue de este cometido. 

Si, por el contrario, tenemos fácil acceso a la unidad, nuestra preocupación fundamental se centrará en los componentes externos. 

En las unidades de interior el problema de la accesibilidad no existe. Más adelante se dirá sobre qué elementos podemos actuar. 

Unidad exterior

La unidad exterior no tiene filtros. Sólo debemos ocuparnos de la limpieza exterior y de la del intercambiador. 

Un intercambiador no es ni más ni menos que un radiador, como el de los coches. Está compuesto por láminas de metal muy finas. Por eso, cualquier operación de limpieza sobre el mismo debe hacerse con suma delicadeza a fin de no dañar las laminillas metálicas que lo componen y ocasionar un problema mayor. 

Para su limpieza, se puede utilizar un compresor de aire y soplar con él las laminillas. Pero como es muy probable que carezcamos de dicho aparato, una aspiradora doméstica, haciendo el efecto inverso porque aspira en lugar de soplar,  nos servirá también. Se pasará por las aletas de la entrada de aire. Posteriormente, se puede  repasar todo con un cepillo suave. Como hemos dicho antes, es muy importante no utilizar nada duro que pueda dañar las laminillas.  

La carcasa exterior se puede limpiar con un trapo y algún producto de limpieza no abrasivo. Ya puestos en faena, si te atreves, quita la rejilla de protección del ventilador y limpia las palas con un trapo húmedo. 

Unidad interior

Lo más elemental y sencillo es limpiar los filtros. Para lavarlos o cambiarlos, consulta el manual del aparato y sigue las indicaciones. Normalmente, son operaciones fáciles de realizar. 

En general, primero se quita la suciedad gorda con un trapo húmedo y después se lavan bajo un grifo con agua fría.  Después de enjuagarlos bien, se dejan secar al aire. Cuando estén totalmente secos, se instalan de nuevo.  

Si queremos hacer una limpieza más completa, además de limpiar los filtros, tendremos que abrir el compartimiento del soplador y limpiarlo de polvo y pelusas para dejarlo limpio. Es conveniente también comprobar si hay algas o moho más allá de los filtros, en el tubo de condensación. Si se observa que el tubo está obstruido, se debe reemplazar por uno nuevo o bien verter una solución de lejía y agua (proporción 1/16) por el tubo, con la ayuda de un embudo.

Una vez limpios los intercambiadores, lo ideal sería desinfectarlos, porque, generalmente, son un nido de bacterias. 
Para realizar esta operación en el intercambiador interior, sírvete de un pulverizador. Echa en él un poco de lejía (el diez por ciento de la capacidad del recipiente) y rellena el resto con agua. Rocía con la mezcla todo el intercambiador. El líquido y la suciedad que arrastre caerá en la bandeja de desagüe.

Finalmente, se limpia la parte exterior del aparato con un trapo húmedo.

Otras operaciones

Otros aspectos que pueden influir en el buen mantenimiento de nuestros aparatos de aire acondicionado, como pérdidas de gas refrigerante, desagües, fallos eléctricos, etc., son más delicados y exceden de nuestro cometido. Lo mejor es avisar a un técnico especializado para resolver el problema. 

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    Respecto a las pérdidas de gas refrigerante, hay que decir que es algo muy común que le ocurre a los equipos de aire acondicionado. Al tratarse de un circuito hermético, si pierde gas es porque existe una fuga. En caso de que esto suceda, cargar gas sin más no es una solución, solo un parche temporal. Sería necesario buscar la fuga y repararla antes de proceder a una nueva carga de gas. El Seguro de Hogar MAPFRE te ayudará en estos casos gracias a que sus coberturas incluyen la reparación de electrodomésticos.

    2020-08-26T10:52:34+00:0024 agosto, 2017|

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