No te alarmes, es cierto que es importante comprobar cuando se compran mejillones su calidad, pero también es verdad que es sencillo, y en general, los mejillones que llegan a los puntos de venta pasan estrictos controles de calidad que hacen que sea difícil comprar, cocinar o ingerir mejillones en mal estado.

Características de los mejillones frescos

Si vas a comprar mejillones frescos, ten siempre en mente las cuatro pautas básicas que te indican cuál es su estado y calidad.

Cerrados

Los mejillones deben estar cerrados en los puntos de venta, es importante que las cochas estén intactas, completas y en perfecto estado. Esto te garantiza que el filtrado de agua ha sido el necesario y justo.

Vivo

Si compras mejillones frescos y al natural, lo normal y deseable es que estén vivos. Para comprobarlo, puedes dar un pequeño golpecito en el exterior de alguna pieza que esté parcialmente abierta, si el mejillón reacciona cerrándose, perfecto; por el contrario, si no se cierra ante el toque, mejor desecharlo.

Aspecto exterior

Las conchas de los mejillones deben estar mojadas y brillantes, de un color entre azul y negro que puede variar hacia el verde claro u oscuro, dependiendo de la zona donde se hayan criado y la especie.

Tamaño

Como en casi todos los pescados y mariscos, es mejor huir de piezas de mejillón demasiado grande, pero también diminutas. El tamaño medio es el ideal y te garantiza calidad y sabor en buen estado.

Cuando compres mejillones congelados, sin embargo, estas pautas de calidad no son prácticas. La elección no es un problema en el caso de los mejillones congelados, pero es importante que prestes atención a su mantenimiento y proceso de descongelación. Atiende para que en ningún punto se rompa la cadena de frío para su perfecta conservación y consumo. Para descongelar, pasa primero los mejillones del congelador al frigorífico, y luego cuando estén completamente descongelados sácalos para prepararlos.

Estos consejos de elección y mantenimiento son válidos para todos los moluscos filtradores y bivalvos –de dos conchas- que necesitan de un controlar especifico. Ocurre con los mejillones, pero también con las vieiras, las almejas, las navajas, las ostras o los berberechos, entre otros.

Precaución en la preparación, manipulación y cocina de los mejillones

  • Los mejillones deben lavarse con intensidad y observación, eliminando cualquier posible residuo.
  • Los típicos hilos o barbas que presentan en el exterior es mejor cortarlas que arrancarlas, ya que es una forma de cuidar la carne y evitar que se deforme o contamine.
  • No es necesario quitar las adherencias naturales que suelen tener las conchas de los mejillones, en el momento de la cocción enriquecerán el sabor natural del mejillón.
  • Si no vas a consumir los mejillones frescos en 24 horas, es mejor cocinarlos y congelarlos o congelarlos al natural. Durante las 24 horas que puedes tenerlos en casa, ya limpios y sin cocinar, guárdalos en la nevera y cubiertos con un trapo húmedo.
  • Cuece siempre los mejillones para una higienización completa y segura, y los moluscos que no se abran durante la cocción no los consumas ni incluyas en tus recetas.

Los mejillones son fuente de proteínas, minerales y vitaminas, por lo que siempre es recomendable su consumo. Como cualquier otro alimento debe incorporarse en la dieta siempre con calidad y en la cantidad que sea recomendable, según  tus gustos y estado de salud.

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