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Cómo enseñar a tus hijos pequeños a ahorrar

3 minutos | Los niños viven ajenos a los posibles problemas económicos de sus padres, y es bueno que esto se mantenga así, ya que les evita pasar por estados de ansiedad ante una situación cuya solución no está en sus manos.

Aunque vivan en el más absoluto desconocimiento, es recomendable que desde pequeños les enseñemos a valorar el dinero y lo que cuesta conseguirlo. Que sepan gestionarlo ellos mismos y conozcan los beneficios de ahorrar correctamente. Así, les explicaremos de una forma adaptada a su edad algunos conceptos básicos relacionados con la economía doméstica para crear en ellos buenos hábitos de cara al futuro.

Educar en la espera y la paciencia

Antes de los tres años lo único que podemos hacer al respecto es educarles en la espera y la paciencia. Están en la época en la que lo quieren todo y ya, y muchas veces, los padres respondemos de forma rápida a sus deseos casi instintivamente.

    Acaban de salir de su etapa de bebés en las que sus deseos y necesidades (comer, dormir, recibir cariño, etc.) debían satisfacerse al instante. Y aunque se vayan haciendo mayores, los padres seguimos con el chip de que hay que darles todo sin demora. Las rabietas también tienen mucho que ver con esto: con tal de no escuchar al niño llorar, le damos lo que nos pida.

    Por eso conviene educarles en el aprendizaje. A saber desarrollar ciertos mecanismos que les ayuden a enfrentarse a situaciones que no les gustan porque no consiguen lo que quieren de forma inmediata. Es lo que se denomina gratificación retrasada. Si piden un caramelo, les diremos que podemos dárselo ahora, o que si espera cinco minutos le daremos cinco. Con esto aprenden que la espera es más rentable que la satisfacción inmediata.

    Desde los dos años ya saben contar al menos del uno al diez. Aunque a esa edad no entiendan aún el significado del dinero sí podemos hacer con ellos diversas actividades para que se vayan familiarizando con el mismo. Por ejemplo, les ayudaremos a contar monedas y más adelante, a aprender sus nombres.

    Su primera hucha

    Los tres años es la edad perfecta para empezar a explicarles, de la forma más sencilla posible, lo que cuestan las cosas. Conviene sentarse tranquilamente con ellos para explicarles de dónde sale el dinero. Lo ideal es aprovechar cualquier ocasión (como la exigencia de que les compremos algo) para explicarles que para pagar ese objeto, mamá o papá tienen que estar trabajando un día entero en lugar de estar en casa, junto a ellos. Tienen que entender que ganar dinero cuesta tiempo y esfuerzo, y que para gastarlo bastan unos segundos.

    Es un buen momento para comprarles una hucha y animarles a que metan ahí las monedas que les vayamos dando poco a poco. Será un juego muy interesante si le ponemos una fecha tope, que será cuando la abramos y contemos cuánto ha acumulado y lo que puede hacer con ello. Aprenderán a gestionar poco a poco su dinero.

    Si desde pequeños les animamos a hacer sus propias compras y a que paguen en efectivo, aprenderán a usar el dinero de forma responsable. Si quieren gastar más de lo que tienen, aprovecharemos para explicarles por qué eso no es posible.

    En el último año de su etapa de Infantil puede que empiecen a experimentar la presión del grupo y quieran que les compremos los mismos juguetes que tienen sus amigos. Una buena respuesta es explicarles que no se puede tener todo lo que uno quiere, y que tendrá que elegir entre ese juguete y otra cosa que también le guste.

    La clave: el ejemplo

    Jugar a las tiendas o a los restaurantes es una forma divertida de mostrarles la diferencia en cuanto al valor de cada moneda o billete. No olvides incluir la tarjeta de crédito en los juegos para que vean que un trozo de plástico sigue siendo dinero.

    Pero lo más importante es dar buen ejemplo. De nada sirve explicarles de mil maneras lo importante que es ahorrar, si luego nuestra conducta no acompaña. Aunque sean pequeños, los niños lo ven y lo captan todo, y después reproducen los patrones de sus padres cuando tienen ocasión. Si vivimos nosotros una austeridad razonable y organizamos bien nuestra economía doméstica, ellos se fijarán y tratarán de imitarlo. Un buen ejemplo será tener tu Seguro de Hogar MAPFRE, que te ayudará a ahorrar manteniendo las coberturas necesarias para tener tu casa siempre protegida.

    2019-06-13T12:42:38+00:004 septiembre, 2017|

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