Si no tienes mucha práctica, aunque sepas cómo colocar tú mismo un suelo de gres es recomendable que empieces a ganar experiencia poco a poco; primero, puedes colocar el suelo de habitaciones pequeñas o espacios que no requieran de un acabado perfecto para luego pasar a trabajos más complicados y exigentes.

El suelo de gres es un revestimiento muy popular y que lleva mucho tiempo siendo el suelo preferido en muchas casa y lugares, por ello, la forma de instalación y el tipo de materiales ha evolucionado constantemente, en busca de formas y fórmulas de pegado cada vez más sencillas y cómodas.

Se mantiene como forma de instalación más recomendada, económica y común para el suelo de gres aquella que se realiza con cemento de mortero y arena. No obstante, además de esta forma tradicional, puede elegir otras más modernas para hacer tu solada, como es el cemento cola.

Independientemente del tipo de adherente que elijas para hacer la solada -colocación de placas de gres-, ten siempre en cuenta que la base debe estar libre de cualquier tipo de revestimiento -ni gres ni madera-, la base adecuada sobre la que colocar el gres es el forjado en bruto que debe ser lo más homogéneo que sea posible y estar nivelado.

Si cuentas con una buena base sobre la que colocar el gres, el trabajo será más sencillo y los resultados mejores y más duraderos, además. El otro detalle importante es la elección del gres, elige baldosas adecuadas para el espacio que vas a solar, para el uso que vas a darle al espacio  y que sean aptas para el tipo de adherencia elegida, al margen de que estéticamente, sean de tu gusto:

1. Arena

Para colocar suelo de gres tú mismo, lo primero es echar arena especial para este fin sobre el forjado del espacio que vayas a revestir. Debes hacer un reparto homogéneo de la arena por toda la zona y con un espesor de unos dos centímetros. Procura que quede lo más lisa e igualada que sea posible.

2. Cemento

Sobre la arena tendrás que extender el cemento de mortero, es un trabajo sencillo, pero que exige de cuidado y detalle, tienes que lograr una capa de unos dos centímetros de cemento que también sea lisa y nivelada, evita que haya zonas con diferentes grosores o el suelo no quedará bien puesto, sino que presentara incómodos y peligrosos desniveles. Espolvorea con cemento esta base, cuando aún este fresca

3. Colocación de las baldosas

Este es el trabajo más delicado y para el que necesitarás más precisión, aunque depende del espacio y de lo regular o irregular que sea, así como el tamaño de las baldosas de gres elegidas. Debes ir colocándolas sobre la base fresca, a medida que vas echando y extendiendo el mortero. Cuida dejar una junta entre baldosas de unos dos milímetros. Atención a las esquinas y bordes, tendrás que adaptar -cortando, si es necesario- las baldosas al espacio. Para colocarlas sobre el mortero es importante que las baldosas estén húmedas, debes mojarlas con anterioridad.

4. Lechada

Cuando tengas todo el suelo colocado, es el momento de extender la lechada que es la encargada de rellenar las juntas y fijar definitivamente las baldosas de gres, unas con otros, formando un todo conjunto que será tu nuevo suelo. La lechada clásica está compuesta de cemento y arena, de acuerdo con la tonalidad de las baldosas para que las juntas queden lo más integrada posible en el suelo para un resultado estético perfecto. Una vez que fragüe, se retiran los restos de lechada y se limpia el suelo.

5. Fijación y secado completo

El tiempo de secado de tu nuevo suelo va a depender del tipo de espacio que sea, su ventilación y la temperatura del ambiente, así como de la humedad presente. No obstante, los profesionales recomiendan que el suelo de gres se deje secar y forjar durante unos cuatro días, durante los cuales no debes pisar la zona.

No todos los suelos de gres tienen el mismo acabado o necesitan los mismos cuidados, hay algún tipo que, por ejemplo, precisas de un pulido posterior, a su colocación, pero en esencia ya sabes cómo colocar tú mismo un suelo de gres.

Tanto tu nuevo suelo como todo el resto de revestimientos de tu vivienda están bajo la protección del Seguro de Hogar MAPFRE por lo que si sufren alguna agresión o la consecuencia de algún desafortunado accidente, no hará falta que tú te encargues de repararlo, los profesionales de MAPFRE lo harán por ti de la forma más rápida, sencilla y cómoda.