En el día a día solemos hacer un mantenimiento de la limpieza y el orden de aquellas zonas de la casa que tienen más tendencias a ensuciarse. Sin embargo, una vez por semana o cada cierto tiempo, hay que organizar una limpieza general, de manera más profunda, para evitar que la suciedad menos visible se acabe acumulando.

Además de pasar la escoba para retirar los restos de suciedad, limpiar las superficies de uso diario, y ventilar un poco las habitaciones, establecer una rutina de limpieza semanal nos asegura que nuestro hogar está siempre fresco y libre de gérmenes.

¿Sabes en qué orden se debe limpiar cada cuarto para tardar lo menos posible? ¿Por qué lugar hay que empezar primero, y qué dejo para el final? Optimiza la limpieza de tu casa con estos consejos y no dejes que te ocupe más minutos de los necesarios dentro de tu rutina.

Organizar la limpieza en casa

El primer paso para organizar la limpieza de tu casa es hacerte tu propio plan personalizado. Cada hogar es diferente, y tiene unas necesidades propias, por lo que deberás analizar cuáles son las zonas que necesitan una limpieza con mayor urgencia. En base a esto, podrás repartir el tiempo y el esfuerzo de una manera más equitativa.

Antes de comenzar, tómate tu tiempo en preparar todos los productos y útiles de limpieza que vas a necesitar, dejándolos a mano para aligerar el proceso.

¿En qué orden organizar la limpieza en casa?

Cuando ya has establecido tu cuadrante de limpieza y preparado todo lo que vas a necesitar, llega el momento de ponerse manos a la obra. Vamos a ir estancia por estancia siguiendo el orden recomendado para que al limpiar una zona no interfiera en las siguientes.

Prepara la casa antes de limpiar

Comienza por lo más general, recogiendo todo aquello que está fuera de su lugar. Coloca la ropa, pon una lavadora, recoge los juguetes de los niños, o quita del fregadero los platos. En definitiva, ordena la casa para que te sea más fácil limpiarla después.

Una vez que todo esté en su sitio, tendrás mejor acceso a las superficies. Es el momento de pasar la escoba o el aspirador.

Limpieza del salón

Una de las estancias más fáciles y rápidas de limpiar es el salón. Cuando todo está recogido en su sitio, solo tendrás que dedicarle 20 minutos a limpiar el polvo, pasar la aspiradora por el sofá y fregar el suelo.

No te olvides de repasar los marcos, cristales y persianas de las ventanas para que quede reluciente, y si es necesario, poner a lavar las fundas de los cojines y las cortinas para quitar el polvo en profundidad.

Limpieza de la cocina

Esta zona es la que te llevará más tiempo, así que siempre se recomienda hacerla lo antes posible. Si has seguido una rutina de limpieza diaria, solo tendrás que dar un repaso a todas las superficies para quitar la suciedad y los restos de grasa.

 

La cocina no te llevará más de 40 minutos. Utiliza productos desengrasantes y detergentes multiusos para eliminar los restos acumulados, centrándote en esos lugares a los que no sueles acceder a diario, como el interior de los muebles, el horno, el microondas, e incluso darle un repaso al frigorífico.

Limpieza de habitaciones

Según el número de habitaciones de tu casa, podrás tardar entre 20 y 30 minutos, haciendo las diferentes actividades al mismo tiempo en cada una.

Comienza limpiando el polvo, para después quitar las sábanas y poner ropa de cama limpia. Ordena el interior de los armarios y los cajones de la ropa, y termina por el suelo, para que huela bien.

Limpieza de baños

La limpieza de baños la dejamos para el final, ya que es la zona más húmeda y con mayor cantidad de gérmenes, que no queremos extender al resto de la casa cuando estamos haciendo limpieza general.

Usa siempre esponjas y bayetas de limpieza que sean solo para el baño, que después puedas desinfectar correctamente para eliminar los microorganismos.

Friega los sanitarios a conciencia, centrándote en las zonas dónde se suele acumular más la suciedad. Usa detergente para el baño que sea antical para evitar los restos blanquecinos.

No te olvides de darle un repaso a los espejos para que queden brillantes, y a la mampara de la ducha tanto por fuera como por dentro. Cambia las toallas y ponlas a lavar, también la cortina de ducha si no tienes mampara.

Ordenar la casa

Una vez que hemos terminado por limpiar todos los rincones de la casa, y con el suelo ya fregado y seco, llega el momento de volver a poner en su sitio todas las cosas que hayamos movido mientras estábamos limpiando.

Por ejemplo, si has colocado sobre la mesa las sillas del comedor para que no estorben mientras limpiabas el suelo, o si hay que volver a colocar alguna alfombra que hayas movido.

Al organizar la limpieza de esta forma estamos ahorrándonos mucho tiempo, y también evitamos que la suciedad se extienda de una estancia a otra. Ponlo en práctica y verás como en menos de 2 horas tienes tu casa lista para seguir disfrutando de tu tiempo libre y de un merecido descanso.