Los ladrillos cerámicos son uno de los materiales básicos en la albañilería en un muchos países del mundo, especialmente en aquellos que no han sido abundantes en madera o piedra para construir. Los ladrillos sirven para construir muros y tabiques en todo tipo de edificios, si bien sus muy distintos tipos y acabados permiten que lo mismo sean utilizados para hacer medianeras interiores que irán revestidas con para fachadas y espacios que quedan a la vista y los utilizan como elemento decorativo.

Características de un ladrillo

Porque aunque la imagen que nos viene a la cabeza al pensar en un ladrillo sea la de los tan comunes ladrillos perforados de color arcilla, no son ni de lejos los únicos posibles. De hecho,  un ladrillo no es más que un ortoedro; un prisma rectangular recto cuyas caras forman ángulos diedros rectos. Es decir, lo que asimilamos en su forma con una caja de zapatos. Las caras de un ladrillo son tres: tabla (la mayor en amplitud), canto (la mediana) y testa (y la pequeña); y las aristas otras tres: soga (la más larga), tizón (la media), grueso (la menor). Y, además, las caras opuestas de un ladrillo suelen ser iguales entre sí [la fotografía de abajo resolverá cualquier duda]. Pero como veremos a continuación, los hay de muchas clases.

Tipos de ladrillo

Por su composición y características, podemos identificar tres clases fundamentales de ladrillo:

  • Macizo: bloque simple sin huecos.
  • Perforado: presenta perforaciones en la tabla, y se suele empelar en muros de carga y para cerramientos.
  • Hueco: las perforaciones las presenta en la testa o en el canto, y, a su vez, los podemos encontrar de tipo rasilla (soga y tizón son mayores que su grueso), usado en tabiquería; de hueco sencillo (una fila de perforaciones en la testa), usado también en tabiquería; y de hueco doble (dos filas de perforaciones en la testa), empleado en tabiquería y cerramiento. E incluso podemos encontrar ladrillos huecos triples.

Variedades de ladrillos cerámicos, según su acabado

Además, los ladrillos macizos y perforados suelen emplearse para lo que se llama ‘cara vista’ o ‘caravista’, esto es, los que se ven en la fachada desde el exterior, por lo que una de sus caras no va revestida.

Ladrillo Caravista: los hay de varios tipos, y se diferencian, además de por tener una particular cara no revestida, por su comportamiento hacia las inclemencias del tiempo: absorben o succionan más o menos agua, resisten mejor al hielo, etc. Así, tenemos estos ladrillos caravista:

· Perforado: son los más utilizados, por asegurar aparejos con una resistencia y estanqueidad óptimas, además de una adherencia perfecta con el mortero.

· Esmaltado: su cara vista está revestida con esmalte, para dar una imagen especial a la fachada exterior, pudiendo ser de diferentes colores. El problema es que la succión y la absorción son prácticamente nulas.

· Hidrofugado: ya te hablamos de este tipo de ladrillo en el post anterior. El hidrofugado es un ladrillo impermeable, por lo que es muy útil en zonas muy húmedas, costeras o con un alto nivel de lluvias.

· Prensado: se usa para lograr exteriores bellos.

· Gresificado: ladrillo de escasa porosidad. Concretamente, su absorción debe ser menor del 6% y su densidad, mayor de 2 kg/dm3.

· Clinker: igual que el gresificado pero más resistente a la compresión.

Estos dos ladrillos pueden ser prensados, perforados o macizos, y se diferencian, como has podido leer, en función de la resistencia a la compresión, la absorción o la densidad.

Además podemos encontrar estos ladrillos:

Ladrillo Manual o de Tejar: el ladrillo de toda la vida, el artesanal, el menos industrial de todos. Por ello, tiene una forma menos “perfeccionada”. De hecho, es incluso posible producirlos de forma casera.

Ladrillo Refractario: también te hablamos de él en el post sobre consideraciones generales de los ladrillos. Es muy útil para zonas de altas temperaturas. Es el empleado en barbacoas u hornos por su baja conductividad térmica y por poseer un punto de fusión muy alto.

Ladrillo aplantillado: le viene el nombre al aplantillado de, cómo no, las plantillas usadas por los canteros, y se caracteriza por tener un perfil curvo.

Ladrillo Acústico o Fonoabsorbente: el ladrillo empleado para aislar del interior de un cuarto, hacia el exterior, el sonido. Es decir, que es un aislante acústico.

Materiales alternativos al ladrillo

Aunque son resistentes, ofrecen una buena protección frente a los elementos o el fuego  y resultan  fáciles de utilizar, el ladrillo tiene también algunas desventajas, com que son más caros que otros materiales usados como revestimiento exterior o no resultan idóneos para pintar sobre ellos. Además, aunque sean duraderos, sin un mortero de buena calidad para unirlos, esa característica deja de ser tan ventajosa.

Como decíamos al principio del artículo, la piedra o la madera – o el adobe en algunas regiones- han sido  las alternativas constructivas más importantes, si bien por lo común más caras y con menos disponibilidad en una latitud como la nuestra. También tenemos el hormigón, aunque su acabado particular no sea de todos los gustos y se emplee mucho más en construcciones industriales que residenciales.

Las alternativas más llamativas están surgiendo en el entorno de la construcción sostenible y su investigación de materiales, como los ladrillos de termarcilla y otros materiales ecológicos, los paneles de fibra, los entramados ligeros de láminas finas de madera o nuevos tipos de resinas. En algunos casos, se trata de productos todavía poco extendidos o experimentales, pero que por sus muchas virtudes amenazan a la hegemonía de los ladrillos cerámicos.

En definitiva, se trata de buscar el material más conveniente para nuestras construcciones. Y conseguir uno tan firme y resistente a cualquier contratiempo como la cobertura que nos da un Seguro de Hogar MAPFRE.