El ciclo sexual de las perras es totalmente distinto al de las mujeres. Tienen 2 celos al año, una vez cada 6 meses aproximadamente. El primer celo suele aparecer entre los 6-8 meses, retrasándose hasta los 10-11 meses en perras de talla grande.

Por ejemplo, una Yorkshire Terrier o una Chihuahua suelen tener su primer celo a los 6 meses. Mientras que una Mastina, una Gran Danés, suelen tenerlo a los 11 meses.

Es recomendable tener cuidado en los primeros celos de las perras, ya que a veces pueden pasar desapercibidos porque no sangran, pero sí han ciclado, por lo que pueden ser montadas por un macho e incluso llegar a quedarse preñadas. Es lo que se conoce como “celos silenciosos”.

Ellas, al contrario que las mujeres, primero sangran y después ovulan. Por eso, un fallo muy común es pensar: “Como mi perrita ya ha sangrado, no hay riesgo y la dejo con mi perrito”; este es un gran error, ya que una vez que la perra ha sangrado, días después ovulará y tendrá una alta probabilidad de quedarse preñada, ya que aceptará al macho.

El celo de las perras

Este periodo pasa por 4 fases:

Proestro

Durante este periodo la perra sangra y la vulva se inflama, e incluso, puede empezar a atraer al macho, pero ella no es receptiva todavía.

Puede variar en su duración, hay perras que mancharán 3 días y otras hasta 20 (se pone una media de 7 a 9 días)

Estro

El nivel de estrógenos es alto. La perra deja de sangrar y es el momento en el que acepta al macho para facilitarle la monta. Como hemos comentado, a diferencia de la mujer, la perra ovula post sangrado y en este momento si hay monta, se producirá la fecundación.

Puede variar también su duración, desde 3 a 15 días y terminará cuando la perra haya ovulado.

Diestro

Aumentan los niveles de progesterona para facilitar la gestación. La perra ya no sangra nada y suele durar 2 meses. Hay perras que, finalizada esta fase, aunque no hayan sido cubiertas por un macho, pueden generar embarazos psicológicos, lo que conlleva la secreción de leche en mamas, cogen peluches como si fuesen cachorros, etc.

Anestro

Es una fase de reposo sexual que suele durar unos 4 meses. La vulva tiene un tamaño normal, pequeño y en reposo hasta que empiece el nuevo ciclo.

¿Hasta cuándo tienen el ciclo las perras?

Las perras pasan a llamarse geriátricas una vez tienen más de 7 u 8 años en función de la raza. Pongamos que una mastina con 6 años pueda ser geriátrica, mientras que una perra de raza pequeña como un chihuahua pase a serlo con 9.

Aunque sean geriátricas, las perras pueden seguir ciclando y a veces puede ocurrir que en vez de tener celos cada 6 meses y de manera regular, pasen a tenerlos una vez al año o incluso cada año y medio.

Es importante que, si empiezan los síntomas de menopausia canina, se haga una revisión al útero de nuestra mascota mediante una ecografía, ya que cuando hay este tipo de alteraciones podemos encontrar quistes en los ovarios, endometritis o problemas del estilo.

Aunque pensemos que la perra no cicla y tiene algo similar a la menopausia humana, debemos tener mucho cuidado, ya que habrá perras mayores que no sangren, pero hormonalmente vayan a ovular.

Puede llegar a ocurrir en perras mayores de 8 o 9 años, siendo un gran problema para ellas y presentando riesgos tanto en la gestación, como en el parto. Por lo que mucho cuidado con las perras mayores que no ciclan, porque por supuesto que pueden quedar preñadas.

¿Cómo podemos evitar problemas cuando son mayores?

Si tenemos una hembra y no tenemos pensado que críe, cada vez es más frecuente esterilizarla. Con esta opción, nos ahorraremos patologías cuando sean mayores o a veces antes de llegar a edad geriátrica como:

  • Infecciones de útero (piómetras)
  • Hemómetras o mucómetras (acúmulo de sangre en útero)
  • Tumores mamarios cuando son geriátricas (para evitar esta situación se debe llevar a cabo entre primer y segundo celo)
  • Quistes en los ovarios.
  • Preñez no deseada.

El tratamiento para este tipo de situaciones será la ovariohisterectomía, que consiste en la extirpación quirúrgica de ovarios y útero, comúnmente llamado “castración”.

Antes, estas situaciones suponían incisiones muy grandes en el abdomen, collares isabelinos, reposo absoluto, antibióticos y medicación, pero hoy en día, con los avances que hay, podemos evitar la menopausia en perras y otras complicaciones. Se puede realizar una castración con técnicas como laparoscopia, gracias a las que la recuperación es muy buena y casi no tienen molestia y a la larga es una solución estupenda y saludable para la perra.