Si quieres saber cómo cuidar el medio ambiente y adquirir hábitos esenciales de sostenibilidad, solo tienes que cumplir la regla de las tres R: reciclar, reutilizar y reducir basura. Te contamos todos lo que debes saber para conseguir este objetivo de una forma fácil y sencilla.

En un mundo en el que la cultura del reciclaje no está completamente implantada, conviene recordar una cifra escalofriante que pone de manifiesto la importancia del cuidado de nuestro entorno. Y es que, según la Organización Mundial de la Salud, si el medio ambiente fuera más saludable, cada año se podrían evitar hasta trece millones de defunciones.

Sin embargo, el consumo crece a un ritmo acelerado, y con él, la basura y la contaminación. Llegados a este punto, es importante tomar conciencia y aprender a manejar correctamente los residuos para cuidar el medio ambiente. Y no se trata únicamente de usar envases reciclables, que también, sino de reciclar correctamente y reducir la cantidad de basura que generamos cada día. Para sensibilizar a la población en estos temas e intensificar la atención y acción política, la ONU estableció en 1972 el 5 de junio como el Día Mundial del Medio Ambiente. Pero, casi cincuenta años después, seguimos sin saber responder de forma correcta a una pregunta: ¿cómo cuidar el medio ambiente? Pero adoptar algunos hábitos de sostenibilidad es un importante paso.

Cómo cuidar el medioambiente con el reciclaje

Según la web Waste Atlas –una herramienta sin ánimo de lucro que muestra en un mapa interactivo los datos mundiales de gestión de residuos-, cada año se generan 1.900 millones de toneladas de basura en todo el mundo, y cerca del 30 por ciento de ella permanecerá sin recoger. Unas cifras abrumadoras que ponen de relieve la necesidad de tomar cartas en el asunto y empezar por uno mismo, revisando lo que tira, reutilizando lo que se pueda, reciclando o generando menos cantidad de basura. La clave está, por tanto, en reciclar, reutilizar y reducir basura.

Hoy en día reciclar es fácil. Todas las ciudades disponen de contenedores específicos en los que depositar los distintos residuos, ya sean orgánicos, plásticos, papel o vidrio, además de los puntos limpios en los que se deben dejar otro tipo de objetos, como electrodomésticos, muebles, etc.

Un gesto tan sencillo como dejar una botella de plástico en el contenedor amarillo reduce los trabajos de extracción, transporte y elaboración de nuevas materias primas, lo que disminuye el uso de energía necesaria para llevarlos a cabo. Esto hace que el consumo de CO2 sea menor, lo que evita el llamado efecto invernadero. Además, se ahorra en recursos naturales, conservando los bosques tan importantes para descontaminar el ambiente.

Upcycling: la práctica de moda que cuida el medioambiente

Esta tendencia que acapara los proyectos DIY más originales consiste en darle una segunda vida a los objetos viejos o que ya están en desuso. Es decir, convertir en materia prima lo que ya no usamos para crear un nuevo objeto lleno de valor. En el upcycling, el ingenio y la creatividad son la clave para alargar la vida de cualquier artículo antes de desecharlo. Un ejemplo muy común es el uso de palés para fabricar muebles, mesas, sofás… Pero en esta técnica todo vale: las cacerolas de metal pueden convertirse en lámparas recicladas, las puertas viejas en mesas, las botellas de plástico en maceteros, y así un largo etcétera.

 

Hábitos diarios de sostenibilidad medioambiental

Pero no todo es basura. Hay una serie de hábitos que realizamos diariamente que tienen un impacto ambiental que, aunque es bajo, multiplicado por los millones de personas que habitan el planeta, adquiere unas dimensiones descomunales. ¿Qué podemos hacer para evitarlos?

  • Comprar productos a granel. Los envases representan un alto porcentaje de los residuos qu
    e generamos cada día. Para evitar el uso excesivo de los mismos, una buena opción es comprar productos a granel. Además, con esta alternativa se compra solo lo que se necesita, lo que a su vez evita que se estropee la comida y haya que tirarla.
  • Consumir fruta de temporada. Las frutas y verduras fuera de temporada se producen en invernaderos y se les aplica productos químicos, ceras y conservantes para que se vean más frescas de lo que en realidad son. Si, en cambio, respetamos el ciclo natural, evitamos la implantación de monocultivos intensivos que agotan el suelo y reducimos el gasto energético al no necesitarse un extra de transporte, distribución y almacenaje.
  • No esperar al agua caliente. Dejar correr el grifo de la ducha hasta que el agua adquiera la temperatura idónea supone un gasto de un recurso limitado como es el agua potable. Una ducha de 15 minutos representa un consumo medio de más de 60 litros, pero si dejamos que corra el agua esperando que salga caliente, habrá que añadir entre 5 y 10 litros más. Para estos casos, se recomienda poner un cubo para usar el agua desperdiciada para fregar el suelo, regar las plantas, etc. Incluso hay empresas que comercializan un tipo de bolsas específicas, como la de la empresa Esferic, con un manejo muy sencillo.
  • Usar bombillas de bajo consumo: además del cuidado del medio ambiente, lo que nos mueve a hacer un uso correcto de la luz es la factura. Sea por el motivo que sea, tener encendidas únicamente las luces que necesitamos y usar bombillas de bajo consumo contribuye a mejorar la eficiencia energética del hogar, además de ahorrarnos hasta un 20 por ciento en la factura eléctrica.
  • Usar productos de limpieza con componentes naturales: huye de aquellos que estén elaborados con ingredientes potencialmente tóxicos y, en la medida de lo posible, utiliza los recursos que nos brinda la naturaleza, como el vinagre, el limón, el bicarbonato, etc.
  • Apostar por los coches ecológicos: Este tipo de vehículos son menos contaminantes desde el punto de vista de los llamados gases invernadero, favorecen el ahorro económico y reducen la contaminación acústica. Además, cuentan con importantes beneficios, como los que ofrece el Seguro para Coches Ecológicos MAPFRE, con las mejores coberturas del mercado como por el robo de cable de recarga y batería.

Aunque reducir nuestro impacto ecológico a cero es imposible, sí podemos llevar a cabo pequeñas acciones que lo pueden minimizar considerablemente. Además, como decíamos antes, nuestro gesto sumado al de los millones de personas en todo el mundo supone un paso enorme en la conservación del medio ambiente.