El estado y la calidad de la leña que vais a usar para preparar un fuego, es importante tanto para la duración que tenga, como para su facilidad de arder. Veamos algunos consejos y las mejores maderas.

Algunos consejos previos

Es importante que tengáis claro que pese a que todas las maderas os pueden servir para hacer que arda un fuego, no todas son las más apropiadas para chimeneas. Ya que afectará a la calidad de su combustible y con ello a la duración del fuego y al funcionamiento del aparato.

Cuando compréis una estufa, chimenea o barbacoa es importante que preguntéis qué tipos de combustibles se pueden emplear en ellas. Una vez lo sepáis, haceros con un suministro durante el periodo en el que la vayáis a usar, de esta forma os ahorraréis los problemas de encontrar abastecimiento.

No elijáis troncos ni demasiado grandes, ni demasiado pequeños, elegidlos según el tamaño de vuestra chimenea. Si os la acabáis de comprar, id probando tamaños. Lo único que debéis tener claro es que entre los laterales y la parte delantera tiene que haber al menos 10 cm. de distancia.

Cuidado con usar la leña recién cogida, la mayoría suele estar húmeda (a veces solo se nota por dentro y no por fuera), con lo cual procurad usar aquella que ya lleve un tiempo guardada.

Poned siempre una barrera entre el fuego de la chimenea y el resto de la casa, ya que las chispas o astillas de la madera pueden saltar y si os despistáis pueden empezar a arder. Recordad apagar el fuego cuando vais a dormir o cuando no estéis dentro de la estancia.

Para cuidar del medio ambiente, usad siempre que podáis trozos de madera reciclada. De esta forma no talaréis un árbol en vano.

Tipos de leña

Dos de los mejores tipos de leña son:

Las briquetas: es una madera clara y es perfecta para iniciar el fuego y mantenerlo, ya que está hecha de serrín y virutas. Si tenéis chimeneas abiertas sirve solo para avivar el fuego, pero en estufas cerradas es perfecta. Suele tener un tamaño de entre 35 y 40 centímetros, colocadas en paquetes de unos 10 o 15 kilos.

– Leña de encina: es seguramente la más conocida, son trozos de madera comunes, con corteza incluida. Son especialmente recomendables para hornos y chimeneas abiertas. Suele costar más que arda, pero su duración e intensidad son mucho mayores. Tiene un grado alto de humedad, con lo cual cuanto antes recojáis la leña, mejor.