La pintura al temple es un material ciertamente olvidado en estos últimos tiempos debido al auge de otras opciones con mayores prestaciones, pero con un precio algo más elevado, como podrían ser las pinturas plásticas o vinílicas. Sin embargo, todavía podemos encontrar algunas aplicaciones donde la pintura al temple es una opción más que interesante.

Características de la pintura al temple

A la hora de ir a cualquier tienda especializada o de bricolaje en general podemos encontrar pinturas al temple en forma de polvo o pasta preparadas para ser mezcladas con agua hasta conseguir la densidad deseada. Por lo tanto, esta pintura, al igual que muchas otras, es con base acuosa, pero utiliza algún tipo de cola como aglutinante y yeso o escayola como pigmento.

Las características de este tipo de pintura son bastantes dispares respecto a las actuales pinturas plásticas tan utilizadas hoy en día. La composición de las pinturas al temple las convierte en una gran opción para pintar paredes que buscan tener cierto cuerpo y textura. Por lo tanto, son ideales para ejecutar relieves rallados, para buscar texturas de tela de saco o incluso para el gotelé. Sin embargo, se trata de acabados que no pasan por su mejor momento en cuanto a popularidad se refiere, hoy en día, la mayoría de los diseños de interiores trabajan con una pintura plana y lisa y por ese motivo es más habitual encontrarnos con pintura al temple en viviendas de los años 70, 80 o 90.

Debido a su composición, no son indicadas para ser usadas en exteriores. La pintura al temple debe estar protegida de la intemperie y sobre todo de las inclemencias meteorológicas que conlleven cierta humedad. No se trata de pinturas impermeables como las pinturas plásticas y tendremos que prestar especial atención a su uso en interiores poco ventilados o tendenciosos de la aparición de humedad, puesto que con las tradicionales pinturas al temple se corre el riesgo de generar hongos.

Sin embargo, uno de sus grandes puntos fuertes es su precio. Son notablemente más económicas que el resto de tipos de pintura. Este hándicap puede no ser importante a la hora de pintar una única habitación, pero si se trata de edificios en su totalidad, esta disparidad de precios sí que puede llegar a ser un factor determinante.

Recomendaciones de uso y aplicación de la pintura al temple

La pintura al temple necesita de cierta preparación antes de ser aplicada. Para empezar, tendremos que mezclar la pasta o polvos de temple con agua, con una proporción cercana al 50 por ciento, siendo siempre un poco superior la proporción de temple que la de agua para no producir una pintura excesivamente líquida, sobre todo si vamos a realizar alguna técnica de aplicado texturizado. Para ello, necesitaremos contar con un gran recipiente como un bote de pintura tradicional, así como una mezcladora eléctrica que puede ser directamente un taladro con un palo mezclador.

Cuando consigamos cierta armonización entre las dos partes podemos agregar un poco de fijador acrílico para asegurarnos que nuestra pintura al temple agarra adecuadamente en los paramentos a tratar.

Mantenimiento de la pintura al temple

La pintura al temple no es lavable, por lo tanto, frente a manchas y pequeños restregones no tendremos otra opción que volver a pintar encima y este es precisamente el principal punto para tener en cuenta en la vida útil de la pintura al temple, asegurarnos que cada vez que tengamos que repintar alguna zona (bien sea por alguna mancha o simplemente por un cambio de color), lo hagamos también con pintura al temple, si no es así, corremos el riesgo de que se desprenda de la pared.

Por el contrario, si lo que buscamos es sustituirla por una pintura acrílica, tendremos que retirar todo el material que no se encuentre totalmente adherido a la pared o techo con la ayuda de una espátula o un cepillo, y acto seguido aplicar un endurecedor para asegurar un correcto agarre de la nueva pintura plástica en el soporte en cuestión. Si la pintura al temple se encuentra en muy malas condiciones, tendremos que retirarla por completo.

Para retirarla, lo recomendable es aplicar agua caliente en la pared con una esponja o cepillo y frotar suavemente hasta hacerla desprender por completo.

El proceso de pintar una estancia puede incluso a ser un acto divertido para hacer en familia, pero sin duda, es recomendable contar con un Seguro de Hogar MAPFRE para poder desempeñar este proceso con la mayor tranquilidad posible.

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