En Estados Unidos y Canadá, el concepto de las viviendas modulares prefabricadas está muy extendido. Sin embargo, en nuestro país han estado siempre relegadas a un segundo plano, porque aún se tiene la creencia de que son casas de madera de poca calidad.

Sin embargo, este sector ha experimentado grandes mejoras, lo que ha incentivado la demanda de este tipo de viviendas. Según el portal de reformas online Habitissimo, en España hemos pasado de comprar dos mil casa prefabricadas en 2015 a triplicar la cifra en 2017, con siete mil adquisiciones. Y aunque aún es un dato muy reducido, todo parece indicar que el sector está experimentando una buena época.

Madrid, Barcelona y algunas zonas costeras se han sumado a la moda de las prefabricadas. El precio medio de una de estas construcciones ronda los 1.000 euros el metro cuadrado, frente a los 1.500 euros aproximados de una tradicional.

Esta diferencia económica es, de por sí, suficiente motivo para decantarse por las viviendas de módulos. Pero no hay olvidar otros gastos relacionados que tendrían que sumarse al coste total, como el precio del solar, las canalizaciones, la preparación del terreno en el que se va a asentar, etc.

En cualquier caso, si te llama la atención este tipo de viviendas prefabricadas, antes de lanzarte a la compra hay ciertos aspectos que debes tener en cuenta.

Módulos prefabricados: ¿bien mueble o inmueble?

Para empezar, y dado que éste es un nicho de mercado relativamente nuevo en nuestro país, no existe una regulación específica sobre obligaciones, permisos o tributos de casas prefabricadas.

Por ello, debemos fijarnos en el Código Civil, que en su artículo 334 diferencia entre bienes muebles e inmuebles. Un aspecto crucial, ya que dependiendo de cómo sea nuestra vivienda, tendremos que seguir unos procedimientos u otros.

Por bienes inmuebles entiende las “tierras, edificios, caminos y construcciones de todo género adheridas al suelo”; y los muebles, aquellos que “se pueden transportar de un punto a otro sin menoscabo de la cosa inmueble a que estuvieren unidos”.

Así pues, cuando la casa prefabricada necesita cimentación y enganche a los suministros públicos hablamos entonces de un bien inmueble, por lo que habrá que guiarse por la Ley de Ordenación de Edificios (LOE) y el Código Técnico de Edificación (CTE). En estos casos necesitarás una licencia de construcción y un proyecto firmado por un arquitecto.

En cambio, si tu casa está concebida para ser transportada, se trata de un bien mueble. En este caso, solo hará falta la documentación que haga referencia a la ubicación de la casa.

El terreno perfecto

No todos los terrenos son aptos para guardar un módulo prefabricado. Si, por ejemplo, vamos a usar la casa como vivienda, tenemos que asegurarnos de que el terreno es urbanizable. Para instalar una casa en zona rústica tenemos que contar con el beneplácito de la Comunidad Autónoma que, en esto, cada una gestiona el suelo de una forma diferente.

Si quieres asegurarte de la viabilidad del terreno en el que vas a ubicar tu casa, debes consultar el Plan General de Ordenación Urbana y sus normas subsidiarias de tu municipio y acudir al Ayuntamiento para solicitar la ficha urbanística.

Tasas e impuestos

Como todos los trámites, los de estas viviendas también conllevan unos costes, aunque los de las casas móviles son más reducidos. En este caso, tan solo hay que abonar la correspondiente tasa urbanística, que varía entre el 0,5 y el 2 por ciento de su coste.

Para las viviendas consideradas bienes inmuebles, la cosa cambia bastante. En este caso, además de la licencia urbanística y el proyecto del arquitecto, hay que abonar el impuesto sobre construcciones, instalaciones y obras que ronda normalmente el 4 por ciento del coste.

Cuando la casa ya esté construida y lista parta entrar a vivir, hay que pedir la cédula de habitabilidad con un pago mínimo que depende de cada Comunidad Autónoma; la licencia de primera ocupación que ronda el 1 por ciento, y el alta de suministros. Las casas móviles están exentas de estos trámites a no ser que quieran darse de alta en los suministros.

Por último, hay que proteger la vivienda. El Seguro de Hogar de MAPFRE permite a los propietarios de viviendas, casas vacacionales, alquileres e incluso caravanas proteger sus inmuebles para, según las necesidades de cada familia, beneficiarse de las mejores coberturas mercado.

¿Puedo pedir una hipoteca?

Los compradores de una casa prefabricada considerada bien inmueble pueden solicitar una hipoteca de la misma forma que si la casa fuera de construcción tradicional.

En cambio, si la casa está levantada sobre suelo rústico, es móvil, o no está inscrita en el Registro de la Propiedad, no se puede pedir una hipoteca, pero sí una financiación o un préstamo personal.