La campana extractora es uno de los elementos de la cocina que más trabajo cuesta limpiar debido a la acumulación de grasa, tanto en su parte interna como externa. Si tocar la campana extractora no te resulta agradable, sigue leyendo estos consejos para limpiarla de una forma rápida y totalmente higiénica.

Limpiando el extractor de la cocina 

Si al cocinar nos olvidamos de encender la campana extractora, la grasa se va acumulando en las aspas y en las rejillas. Aplicar líquido quita grasas con una bayeta no siempre es suficiente, ya que debido a la función del extractor se suele acumular demasiada suciedad por todos los huecos.

Es recomendable que para realizar una limpieza en profundidad de una campana extractora, se saque el extractor. De esta manera podemos dejar las rejillas en agua con desengrasante durante toda una noche. Al día siguiente ya sólo tendremos que retirar los restos con un cepillo y aclarar bien con agua.

El siguiente paso consiste en limpiar el interior de la campana. Lo haremos con una esponja humedecida con amoniaco. Para ello, recuerda usar guantes y procura no mojar el motor.

Para la parte exterior de la campana extractora, sólo necesitaremos pasar una bayeta mojada de agua mezclada con una cucharada de bicarbonato. Posteriormente hay que secar la superficie completamente y una vez terminado, ya se puede montar todo el conjunto.

Es recomendable realizar este proceso cada tres o cuatro meses para tener una campana extractora impecable siempre. Y para cuidar el resto de tu vivienda, contrata un Seguro de Hogar MAPFRE. Puedes informarte totalmente gratis de las coberturas que más se ajustan a tu forma de disfrutar de tu hogar.

Otra forma de limpiar la campana extractora

Coloca dos ollas con agua y el zumo de dos limones en el fuego hasta que empiecen a hervir. Cuando llegue este momento, activa el extractor durante 20 o 30 minutos.

Después de este tiempo, espera a que esa agua se enfríe y utilízala para limpiar la campana extractora con una bayeta. Con este remedio natural verás que la grasa desaparece por completo.