La iluminación de cuadros es tan fundamental como ponerlo a la altura adecuada o en el sitio correcto. Estos tres condicionantes marcarán el resultado final y ayudarán a realzar la obra.

Hasta el cuadro más hermoso puede no ser visto como tal si no recibe la luz correcta. Decía el poeta Ramón de Campoamor: “En este mundo traidor nada es verdad ni mentira. Todo es según el color del cristal con que se mira”. Cuando hablamos de obras de arte, ese cristal es la iluminación, que puede potenciar o no la belleza del cuadro. Pero no se trata de una cuestión meramente estética, ya que bien usada ayudará a prevenir el deterioro del lienzo.

Iluminación según los materiales del cuadro

A la hora de iluminar un cuadro es necesario tener conocimientos sobre la tecnología disponible así como saber lo que se quiere comunicar con la obra. Además, es importante catalogar las piezas según los materiales con los que estén hechas:

  • Fotos en blanco y negro, piedra, metal o cerámica: son materiales muy resistentes a la luz que pueden conservarse en buen estado con un nivel de iluminancia de 300 lux.
  • Pinturas al óleo, al temple, cuero, maderas o policromadas: aunque son poco sensibles a la luz, ésta puede afectar tanto a la película pictórica como a la tela del lienzo, causado un efecto degradante y acumulativo. Es recomendable limitar su exposición al sol directo y evitar colocarlos cerca de ventanas. Además, tampoco se deben usar focos potentes de luz artificial. El nivel de iluminación recomendado se sitúa entre 150 y 200 lux.
  • Acuarelas, telas, papel, grabados o tapices: Son obras muy sensibles a la luz, que puede llegar a modificar el color y debilitar la estructura de las mismas. Se recomienda una iluminación indirecta y el uso de filtros ultravioleta/infrarrojos. Pero sobre todo, vigilar el calor de la luz. El nivel de iluminancia en estos casos se encuentra entre 50 y 75 lux.

Tips para una correcta iluminación de cuadros

Para mantener todo tipo de obras en buen estado hay que:

  • Elegir bombillas de bajo consumo o leds, ya que las halógenas son más potentes y pueden dañar el cuadro.
  • Colocar el foco de luz a una distancia de unos 25 centímetros. Así se evita que el calor de la luz deteriore el color del cuadro.
  • Reducir el tiempo de iluminación lo máximo posible.
  • Minimizar la radiación ultravioleta, por ejemplo con el uso de filtros en la propia fuente de luz o cristales especiales sobre el cuadro. Esta luz hace que las pinturas pierdan la intensidad de sus colores mientras que los barnices se vuelven más oscuros. El papel, por su parte, se amarillea y se hace más quebradizo.
  • Revisar el calor emitido por las lámparas.

Tipos de iluminación

En cuanto a la estética, la buena iluminación de un cuadro refuerza lo que en él se muestra. Para ello, existen diferentes tipos de luces que o bien focalizan un detalle de la obra o iluminan el conjunto. En cualquier caso, siempre son aconsejables las luces difuminadas y con un color de temperatura blanco.

  • Luces direccionales: se colocan suspendidas en el techo o desde el suelo y ayudan a acentuar el objeto iluminado y resaltar la textura del cuadro.
  • Luces indirectas: Perfectas para evitar el reflejo de la luz sobre un cristal. Se instalan de manera que iluminen la zona del cuadro, pero sin direccionarlas directamente al mismo.
  • Centro de luz: si se desea iluminar un conjunto de cuadros esta es la opción más acertada.
  • Magic Eye: Un tipo de iluminación puntual basado en la tecnología magic eye, que ilumina un área con precisión a la temperatura de color idónea para hacer que la reproducción cromática sea perfecta.

Si disponemos de una pieza de gran valor, además de velar por su buena conservación, es conveniente asegurarla. El Seguro de Hogar MAPFRE permite ampliar tu póliza para cubrir obras de arte y otros objetos de valor que superen el porcentaje del continente asignado.