El queso es un alimento rico en vitaminas y minerales. En la mayoría de las ocasiones, se vende en formatos de gran tamaño que difícilmente pueden consumirse de una sola vez. Conservarlo para que mantenga sus propiedades y utilizarlo cuando lo necesitemos es una opción. Una de las técnicas de conservación más utilizada es la de mantenerlo en un medio graso. Lleva usándose desde la antigüedad y consigue que el aire no llegue a entrar en contacto con él evitando que este se estropee y por tanto dure más tiempo.

Conservar en aceite de oliva

El queso puede conservarse en cualquier medio graso manteniendo sus propiedades durante más tiempo. Lo más común es conservarlo en manteca de cerdo o en aceite. En este caso, el aceite de oliva es una buen opción si además de mantener nuestro queso en buenas condiciones durante más tiempo, queremos conseguir que este gane en sabor.

Por otro lado, podemos utilizar también el aceite como base para añadir especias y darle un toque distinto y aromatizado a cualquier queso.

Elaboración

Conservar el queso en aceite de oliva es muy sencillo y tan solo deberás seguir unos pasos para conseguir que se mantenga en óptimas condiciones durante mucho más tiempo.

 

En primer lugar, deberás retirar la corteza del queso, hazlo por completo para que esta permita el paso del aceite al producto y no se quede duro.

A continuación, corta el queso en trozos. La mejor opción es hacerlo en daditos de un tamaño suficiente para ser consumidos posteriormente y con un tamaño que permita introducirlos dentro de un tarro.

Para la conservación usaremos un tarro de cristal con cierre hermético, de esta manera impediremos la entrada de aire. Coloca los dados en su interior y recuerda que, si quieres añadir especias y aromatizantes naturales como el romero o el tomillo, este es el momento. A continuación, rellena el frasco con aceite de oliva virgen extra hasta que el queso esté cubierto por completo.

Tras ello cierra el frasco, límpialo por si ha quedado algún resto de aceite y colócalo en un lugar fresco y seco. Deja que repose durante al menos dos semanas antes de consumirlo. Transcurrido este tiempo, además de mantener sus propiedades intactas habrá ganado en sabor, al encontrarse inmerso en aceite durante varios días.

Además de mantenerlo en las mejores condiciones, podrás disfrutar de él siempre que lo necesites y será un aperitivo ideal cuando llega una visita inesperada y no tenemos nada que ofrecerle.

¿Qué quesos pueden conservarse en aceite?

Cualquier tipo de queso puede conservarse en aceite, así que no dudes en practicar esta técnica con la variedad que más te guste. Además, puedes probar a añadir distintas especias y conseguir sabores únicos y que funcionen bien con el tipo de queso que quieres conservar.

¿Cuánto dura en conserva?

El queso en conserva está pensado para durar más en el tiempo, pero debe consumirse en un periodo que no supere los dos o tres meses desde que fue introducido en el tarro y se cubrió con aceite, para que conserve todas sus propiedades. Además, para que este se mantenga intacto recuerda colocarlo en el lugar adecuado, es decir, en una despensa o armario en el que no necesites moverlo mucho y en el que la temperatura se mantenga más o menos fresca sin superar los 20 grados.

Otra opción es guardarlo en el frigorífico, pero siempre en una zona que no tenga una temperatura excesivamente baja. Recuerda que el seguro de Hogar MAPFRE cubre los daños que pueden tener tus electrodomésticos, como por ejemplo, los causados por agua, subidas de luz, etc. Haz clic y aquí y descubre más ventajas.