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Compost casero: paso a paso

6 minutos | Aprende cómo hacer compost casero utilizando desechos vegetales y consigue un abono orgánico de calidad ecológico, económico y muy beneficioso para tus plantas.

Si sabes cómo hacer compost en casa podrás obtener, de una forma fácil y muy económica, un abono orgánico de alta calidad perfecto para aportar a tus plantas o a tu huerto urbano más y mejores nutrientes. Además, es una actividad excelente para hacer en familia: una forma de acercar a los niños a la naturaleza, enseñándoles a reciclar y a respetar el medio ambiente.

¿Qué es el compost?

El compost es un abono orgánico que se produce como consecuencia de la descomposición natural de hojas secas, hortalizas y otros restos vegetales. Si se tratan correctamente, manteniendo las condiciones de temperatura y humedad adecuadas, se consigue activar una serie de microorganismos que son los causantes de transformar esos restos en abono natural totalmente ecológico.

El proceso del compostaje casero es el mismo que se produce en los suelos de los bosques de forma espontánea con la caída de las hojas y otros residuos orgánicos de origen natural, salvo que en este caso tendremos que hacer un seguimiento de nuestro compost para conseguir los mismos resultados.

Si todo sale bien, obtendremos un abono rico en nutrientes para nuestras plantas y árboles, además de ayudar a mejorar la estructura del suelo y activar la formación de humus, un suelo muy fértil con una alta actividad microbiana beneficiosa para las plantas.

¿En montón o en caja de compostaje?

Si has decidido hacer tu propio compost en casa, lo primera decisión que debes tomar es dónde hacerlo: ¿en una caja de compostaje o en el mismo suelo?

Con las dos opciones tendrás los mismos resultados, pero debes tener en cuenta que, si quieres hacer compost en un montón, tendrás que disponer de mucho espacio al aire libre porque, como veremos más adelante, el montón debe ser lo más grande posible para reunir las condiciones perfectas. Además, debes buscar una zona que esté sin pavimentar y con una ligera pendiente, para favorecer la eliminación del exceso de agua.

Si no quieres que el compost parezca un montón de basura acumulada en el jardín, lo mejor es optar por una caja de compostaje. Una alternativa que, además, permite protegerlo del viento y la lluvia. El proceso será el mismo: ni más rápido ni más lento, pero gana en lo que a estética se refiere.

Cómo hacer compost en montón

Vegetales y otros ingredientes para hacer compost casero

Fuente: https://bit.ly/2mnU7l3

Para hacer compost directamente en el suelo, debes reservar un amplio espacio para que el montón sea lo más grande posible. La razón es simple: necesitas hacer que el interior alcance altas temperaturas para que se produzca la fermentación que dará lugar al compost. Para ello, necesitas que tu montón sea, como mínimo, de un metro de alto y otro de ancho, aunque depende de la cantidad de residuos que tengas.

Para hacer el compost, tendrás que ir haciendo capas de unos 20 centímetros de grosor en las que irás añadiendo diferentes materiales. Aquellos que sean secos, tienes que humedecerlos previamente, como ramas o paja. Si no lo has hecho, es conveniente que vayas regando cada capa a medida que la haces y, además, mantener la humedad durante los meses que dure el compostaje.

Para hacer las capas:

  • En la que está en contacto con el suelo pon materiales gruesos y ricos en celulosas (cortezas, hojas secas, pequeñas ramas). Las ramas son importantes, ya que permiten la entrada de aire, evitando que la base se pudra como consecuencia del calor y la humedad de las capas superiores; y el acceso de insectos y microorganismos, tan necesarios para la transformación de los desechos en compost.
  • En la segunda capa, incorpora restos ricos en hidratos de carbono (residuos verdes de cosecha).
  • En la tercera capa, debes poner componentes ricos en nitrógenos (estiércol).
  • A continuación, haz una capa de unos 5 centímetros con tierra.
  • Después, en una quinta capa, incorpora materiales ricos en carbonatos, como trozos de cáscara de huevo o algas. Esta capa ayudará a reducir la acidez del compost.
  • Sigue añadiendo capas hasta llegar a la altura deseada y, por último, cubre el montón con tierra.

Compost casero en caja de compostaje

En el mercado puedes encontrar una gran variedad de propuestas de cajas y contenedores de compostaje de diferentes tamaños y materiales, aunque puedes hacer tu propia caja con palés, una jardinera grande, etc.

Si te animas a hacer tu propia caja, ésta debe tener las siguientes características:

  • No puede tener base, para que el compost esté en contacto directo con el suelo y así los microorganismos y la fauna propia del suelo puedan contribuir a su proceso de transformación.
  • Tiene que permitir la ventilación.
  • Debe incorporar un buen sistema de drenaje para que el agua no se acumule en la base de compost y lo pudra.

Si vas a usar un tiesto o caja con base, hazle unas pequeñas incisiones en la base, pon una capa de tierra y, a continuación, otra de materiales secos (como ramas, paja o restos de poda). Así evitarás que el fondo se pudra por la humedad.

Paso 1: hacer las capas

Una vez localizada la caja que vas a usar, llega el momento de preparar el contenido con cierto orden. No hay que confundir este cubo con uno de basura e ir echando en él todos los desechos que tengamos sin orden ni concierto. Se trata, como en el caso anterior, de seguir un orden determinado.

En este caso, los expertos recomiendan ir colocando capas de diferentes materiales, como plantas, verduras, frutas, cáscaras de huevo, etc., intercalando capas de productos húmedos y secos para crear el equilibrio necesario para hacer un compost de calidad. Ten en cuenta que, cuanto más troceados estén los materiales, más rápido se descompondrán.

Para ser más exactos, debes hacer lo siguiente:

  • Sobre la capa base de ramas, paja y restos de poda, coloca dos partes de residuos húmedos, como hierba recién cortada, verduras y hortalizas, hojas frescas… que son componentes ricos en nitrato.
  • A continuación, pon una parte de restos secos, como ramas trituradas, serrín, paja… que aportan al compost una gran cantidad de carbono.
  • Repite el proceso hasta llegar a la altura deseada.

Paso 2: airear la mezcla

Una vez a la semana, o cada vez que añadas una buena cantidad de material a la caja, tienes que airear el contenido para evitar que los componentes se apelmacen y favorecer la entrada de oxigeno que necesitan los microorganismos para llevar a cabo su actividad.

Para hacerlo, puedes ayudarte de una pala, un palo o un aireador. Tan solo tienes que introducir la herramienta en la mezcla y hacerla girar.

Paso 3: regar

Como decíamos al principio, para fabricar un buen compost es necesario mantener el grado de humedad adecuado, ya que, si la mezcla se seca, los microorganismos mueren; y si se encharca,

Para ello, tendrás que regar de vez en cuando la mezcla tratando de que el agua llegue a todas las capas, pero sin que se encharque. Lo ideal es añadir el agua por aspersión para que su difusión sea más homogénea.

Paso 5: comprobar la maduración

Manos extendidas sujetando un montón de compost madurado

Fuente: https://bit.ly/2kVCg4D

Cuando los residuos se hayan transformado en una materia negra de aspecto homogéneo, olor a tierra fértil, y al tacto la mezcla esté fría, es que el proceso de maduración ha llegado a su fin y ya se puede usar el compost en las plantas.

No todos los restos sirven

A la hora de hacer compost, es importante equilibrar los materiales ricos en carbono, nitrógeno y celulosa. Para ello, puedes usar césped recién cortado, plantas (verdes y secas), hojas de todo tipo, paja, raíces, madera natural, serrín, cenizas, verduras, frutas peladas, estiércol de animales herbívoros, cáscaras de huevo, poso de café.

Lo que nunca debes usar son materiales inorgánicos, como plantas en putrefacción o con hongos, maderas tratadas, malas hierbas con semillas, aglomerados, restos de rosales, excrementos de gatos o perros, o cáscaras de frutos secos.

2019-11-11T17:59:42+00:004 noviembre, 2019|

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