Cómo cuidar un cerezo

4 minutos | El árbol cerezo es fuerte y resiste todo tipo de suelos y casi todas las temperaturas siempre que se encuentre en un terreno apropiado. Además de sus frutos, con cualidades medicinales y alimenticias importantes, tiene un valor ornamental por la belleza de sus hojas y flores.

El cerezo es un árbol que está presente en casi todas las regiones del mundo que tienen un clima templado. Algunos ubican su origen en la zona comprendida entre los mares Negro y Caspio. Otros, en cambio, dicen que procede de Grecia. En cualquier caso, el cerezo dulce parece que tiene su origen en Europa. Este es el cerezo que se cultiva mayoritariamente en España, de nombre científico Prunus avium, comúnmente llamado cerezo dulce, perteneciente a la familia de las Rosáceas, lo mismo que el manzano, el membrillero, el melocotonero, el peral, etc.

Características del cerezo

Es un árbol de porte recto y amplia copa piramidal que puede llegar a alcanzar los veinticinco metros de altura y más de medio metro de diámetro de tronco. Puede llegar a la edad de cien años. Se encuentra en una altitud de entre cuatrocientos y setecientos metros. No requiere demasiados cuidados si se encuentra en un terreno apropiado.

Sus flores aparecen al inicio de la primavera, siempre antes que las hojas. Dos meses después se desarrollan las cerezas, que son de tipo drupa, de color rojo, globosas o con figura de corazón. En las variedades de cerezas dulces el  color es más oscuro, mientras que en las de la especie ácida es más anaranjado.

Las cerezas poseen cualidades medicinales y alimenticias muy importantes. Son ricas en vitaminas K, A y C y, además, aportan hierro, calcio y fósforo. Tienen un bajo contenido en grasas y nada de colesterol. Su valor energético lo aportan sus hidratos de carbono.

Pero el cerezo no se cultiva solamente por sus frutos. En el plano ornamental es muy apreciado en jardinería por la belleza de sus flores blancas y de sus hojas ovaladas con borde en forma de sierra. Asimismo, su madera compacta, pesada y dura, es muy apreciada en ebanistería, para la talla y para la fabricación de instrumentos.

Cuatro cerezas colgando de la rama del cerezo

Cómo cuidar un árbol cerezo

El clima más adecuado para su cultivo es el propio de las zonas templadas, pero para su perfecto desarrollo y para obtener óptimos resultados necesita un clima con inviernos largos y fríos y veranos calurosos. Aunque el árbol puede aguantar hasta  los -20 grados, sus flores, sin embargo, pueden sufrir daños con las heladas inferiores a  -2 grados. Si además estas son tardías, resultan muy perjudiciales para sus frutos.

En cuanto a las necesidades de luz, al principio es mejor que esté protegido de un exceso de luz, pero cuando es adulto necesita luz solar directa en su copa, por lo menos durante ocho horas diarias, para un buen desarrollo. Sin embargo, también resiste estar en semisombra.

Se adapta bien a todos los tipos de suelo, aunque prospera mejor en uno que esté   bien aireado y con porosidad; preferentemente calizo; profundo, porque sus raíces profundizan bastante; húmedo, pero bien drenado para evitar encharcamientos.

    Para el abonado, aportarle en marzo medio kilo de un compuesto de nitrógeno, fósforo y potasio; y a finales de primavera, nitrato amónico. Hay que tener mucho cuidado con no suministrar exceso de nitrógeno. El compost es una buena alternativa a los productos químicos, pero hay que tener en cuenta que al estar menos concentrado habrá que añadir más cantidad por árbol y controlar y corregir las posibles deficiencias que puedan presentarse.

    Al igual que cualquier otro árbol de fructificación, el cerezo tiene que ser correctamente podado para poder obtener una buena producción tanto al inicio de su plantación (poda de formación), como a lo largo de su vida (poda de fructificación). Básicamente, se eliminan los elementos muertos, secos o marchitos y se mantiene la forma del árbol. También se cortan los brotes que crecen en la base del árbol para que no le roben energía.

    El momento idóneo es cuando el cerezo está en el periodo de inactividad, a principios del otoño, para favorecer la cicatrización de las heridas y evitar la gomosis, que es una de las enfermedades más frecuentes. Durante todo el proceso es aconsejable protegerse con guantes y calzado apropiado para prevenir accidentes, además de contar con la protección que brinda el Seguro de MAPFRE Salud, con asistencia de urgencia ante lo que pueda surgir.

    Respecto al riego, el cerezo es uno de los frutales que menos agua necesita. Sufre más por el exceso que por la carencia de agua, aunque con las sequías estivales fuertes hay que tener mucho cuidado y regar con regularidad. En cualquier caso, nunca se debe encharcar el terreno.

    2019-06-14T10:08:21+00:003 mayo, 2018|

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