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Cómo decorar una casa rural y convertirla en un lugar paradisíaco

3 minutos | Para decorar una casa rural de ensueño apuesta por el estilo rústico chic y los espacios abiertos y luminosos. Deja que la naturaleza entre a través de enormes ventanales y diseña rincones confortables para evadirse del mundo.

Una escapada al campo ya es de por sí una experiencia cercana al paraíso: espectaculares paisajes, entorno agradable y libre de estrés, un aire limpio que purifica nuestros pulmones, incluso la luz del sol incide de manera diferente. Retirarse unos días de la ciudad es algo mágico que nos recarga las pilas para continuar con las rutinas diarias.

Por ello, la decoración de las casas rurales no se debe dejar a la suerte. Tenemos que estar a la altura del entorno y diseñar la casa con el mayor de los cuidados, mimando su legado y respetando su idiosincrasia. Así, conseguiremos crear un remanso de paz en el que el tiempo no pase y donde la vida fluya ajena a los problemas del día a día.

La clave para conseguir la decoración perfecta radica en conciliar el equilibrio con el entorno jugando con los mismos materiales, piedra y madera, pero de manera muy distinta. Uno de los aspectos positivos de las casas rurales es que tratan de conservar una decoración rústica que aboga por lo tradicional y lo natural y que consigue transportarnos a otra época. Pero si queremos que nuestra casa esté más cerca de lo divino que de lo terrenal, debemos incorporar elementos modernos que se fundan con el resto del conjunto.

    Lo principal para aprovechar ese entorno privilegiado es instalar grandes ventanales que mimeticen el interior con el exterior. Si tienes la oportunidad de hacer obras, no lo dudes: tira tabiques, haz aberturas en los muro y crea un espacio abierto y diáfano por el que la luz y el aire circulen libremente y sin obstáculos.

    Crea espacios luminosos jugando con el color blanco y toda la gama de los arenas en paredes, muebles y textiles. Reserva el color para objetos puntuales y mantén las vigas del techo con su madera original, para crear un contraste.

    Aprovecha el mobiliario que ha acompañado a la casa durante varios lustros. Renuévalos y búscales una nueva vida: una antigua alacena decapada en blanco para ocupar un lugar destacado en el salón o la vasta puerta de madera de la vivienda original reconvertida en mesa para el comedor. Añade algún objeto de diseño moderno que contraste con el resto: una rocking chair en el salón, unas sillas tolix en la cocina, unas lámparas Bourgie en el dormitorio, etc.

    La televisión queda relegada de su protagonismo habitual para ocupar un papel secundario. Queda escondida detrás de las puertas batientes de una alacena para ser usada solo en momentos puntuales. En su lugar, los sillones se disponen frente a la ventana para admirar el cuadro lleno de vida que ofrece la naturaleza.

    Dormitorio

    Camas con doseles de telas ligeras pendiendo de las vigas, un antiguo lavamanos con espejo, palangana y jofaina que ahora cumple la función de florero. Y por el suelo cestos, jarras de hierro esmaltado e incluso recipientes antiguos de cocina de cobre estañado se llenan de plantas y flores para sentir la naturaleza también dentro de casa.

    En la habitación infantil dispondremos juegos de madera clásicos, una pizarra, colchas ligeras de dibujos sencillos, una alfombra de color arena, y pufs y cojines repartidos por el suelo.

    Cuarto de baño

    No hace falta que el baño sea oscuro y apagado para dar la sensación de rústico. Podemos apostar por crear un espacio diáfano y fluido donde el blanco sea el protagonista absoluto en paredes, suelo y vigas. En este marco, un lavabo sobre un mueble de madera antiguo con una composición de espejos Luis XVI de diferentes tamaños y una bañera sin encastrar, terminarán de crear el efecto buscado.

    Decoración exterior

    En el patio, encajan muy bien los bancos de obra largos que recorren todo el muro de la casa con cojines de diferentes tamaños, formas y texturas dispuestos sobre él. Si es una zona tipo porche, cuelga unas telas livianas en el techo con unas cuerdas a modo de cortinas recogidas. En el exterior, no puede faltar una mesa y varias sillas de madera o de hierro y piedra para desayunar y coger fuerzas bajo el sol rosado del amanecer.

    Unas hamacas colgantes en el jardín serán el lugar perfecto para relajarse y disfrutar del entorno. Por supuesto, para que sea la casa rural paradisiaca debe de contar con todas las comodidades posibles: calefacción, chimenea, piscina, etc.

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    2019-06-13T13:25:35+00:0017 octubre, 2017|

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