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Cuidado con los timos: falsos comerciales de luz y gas

5 minutos | Ojo con los comerciales que engañan a la gente y no dudan en recurrir a todo tipo de triquiñuelas para tratar de ganar clientes.

Si han llamado a tu puerta proponiéndote una mejora en tu contrato de gas o electricidad, descuentos en términos de potencia, o simplemente una revisión de tu factura para confirmar los datos, cuidado, porque puede ser un timo. Son comerciales que engañan a la gente, y utilizarán todo tipo de artimañas para encarecer tus facturas o cambiarte a otra compañía sin tu conocimiento.

Esta situación no es nueva. Los comerciales “a puerta fría”, son una de las prácticas más intrusivas. Algunas empresas recurren al engaño y el fraude con tal de rascar clientes. A pesar de que la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) ha reclamado en varias ocasiones que se prohíba el ‘puerta a puerta’ precisamente para evitar los timos.

Comerciales que engañan a la gente

Los agentes comerciales que engañan a la gente pueden ser de la misma empresa con la que se tiene contrato o de otra. En el primer caso, el principal objetivo es cambiar los contratos con tarifas de último recurso en el mercado regulado a otros del mercado libre con una tarifa fija que se suele revisar anualmente. Pero siempre sin que el cliente sea consciente de las consecuencias.

    En España existen dos tipos de mercados para la electricidad: el mercado regulado o de referencia y mercado libre. La diferencia entre ambos radica, fundamentalmente, en el precio a pagar cada mes. En el mercado regulado se vende la energía según la tarifa regulada que fija el Gobierno que se llama PVPC y el Bono Social. En este caso no se pueden vender otros servicios ni hacer descuentos. En el mercado libre, por su parte, el precio depende de lo que se pacte con la compañía. Hay buenas tarifas, pero las que se ofrecen de puerta en puerta suelen ser muy malas. Para contratar en el mercado libre hay que informarse a fondo sobre aspectos clave, como tarifas y promociones aplicables, permanencia (nunca más del primer año), servicios adicionales y cláusulas de revisión de tarifas aplicables.

    Para distinguir si estás en el mercado libre o en el regulado basta con mirar la última factura, ya que el encabezado es diferente para cada tipo. Sin embargo, es muy similar en uno y otro caso y tan solo cambian las siglas y el número de atención al cliente, por lo que a simple vista no puede saberse. Esta confusión de siglas y empresas que reina en el mercado de la energía opera en favor de los timos de estos comerciales, que juegan al despiste con sus clientes. Solo necesitan pedir la última factura, comprobar este hecho, y hacer firmar al cliente un falso descuento o mejora, pero en realidad se trata de un cambio al mercado libre con condiciones que el usuario desconoce.

    Si el cliente tiene el contrato con otra compañía, también sirve. Con su rúbrica se le puede cambiar a aquella para la que trabaja el comercial. Así, la empresa gana un cliente y el agente comisiona. Todos contentos, menos el que ha cambiado de compañía sin saberlo.

    Qué recursos emplean los comerciales que engañan a la gente

    El modus operandi es clave. En primer lugar la comercializadora –o en su defecto la subcontrata- ofrece a sus comerciales una lista de clientes de otras empresas con sus direcciones, a los que deben visitar para conseguir contratos sin importar si para ello utilizan o no engaños. Según explica el abogado Jaime Muñoz a “su objetivo es conseguir el número de contrato del usuario y otros datos que les permitan tramitar un cambio de empresa o de tipo de contrato; también la firma del cliente para que rubrique el cambio, aunque no sepa lo que está firmando realmente”.

    Puerta de madera con panel de timbres

    La orden, en muchos casos, es acudir a «barrios viejos», ya que en estos suele haber personas con menor poder adquisitivo y, por lo tanto escucharán con mayor atención las rebajas de unos pocos euros que les ofrecen los comerciales. Además, es un perfil de usuario con un nivel formativo bajo, lo que hace que caigan más fácilmente en sus engaños.

    Una vez en la puerta, el comercial debe hacer creer al cliente que tiene que firmar un documento para autorizar a su compañía al cambio o reparación del contador, a la aplicación de un descuento o a actualizar su contrato porque el vigente ya no se ajusta a la ley. Lo que no le dirá es que se le está ofertando otra tarifa.

    También tratan de confundirles con descuentos en el término de potencia que no se aplican en el PVPC, sino sobre tarifas mucho más caras o siempre y cuando se contraten otros productos. De esta manera pasan al contrato libre, con lo que el cliente con bono social pierde el derecho al descuento, lo que agrava aún más la situación para los consumidores económicamente vulnerables.

    Los timos a puerta fría consiguen sus objetivos

    La organización de defensa de los derechos de los consumidores FACUA advierte que tras estas prácticas se esconde un fraude masivo que comenzó hace más de diez años en el sector de las telecomunicaciones. A principios de la década pasada, varias compañías se hicieron con las líneas de cientos de miles de usuarios mediante engaños e incluso falsificando contratos. Estas irregularidades se siguen produciendo en la actualidad –esta vez en las eléctricas y gasistas- sin que el Gobierno y las Comunidades Autónomas tomen cartas en el asunto.

    A pesar de que las tarifas de mercado libre resultan más caras que las del mercado semirregulado (PVPC), los contratos de electricidad realizados con un comercializador libre han aumentado. Este hecho pone de manifiesto lo que denuncia FACUA, y es que si un consumidor cambia de compañía para terminar pagando más de lo que abonaba en la anterior es porque se ha producido un fraude en la contratación.

    ¿Qué hacer ante los comerciales que engañan a la gente?

    Si te has visto inmerso en uno de estos engaños, lo mejor es actuar cuanto antes. Lo primero es llamar a la empresa de los comerciales para comunicar que no hagan el cambio y a continuación poner una reclamación. También hay que avisar a la otra compañía para que no autorice el cambio. Finalmente, hay que poner los hechos en conocimiento de los organismos correspondientes.

    Para cualquier reclamación debes dirigirte a la Dirección General de Consumo de tu Comunidad Autónoma o bien a la Oficina Municipal de Información al Consumidor de tu localidad. También puedes acudir a las organizaciones de consumidores y usuarios, como OCU o FACUA. Además, tu Seguro de Hogar MAPFRE te ofrece una cobertura de Defensa Jurídica por la que te protege frente a los gastos ocasionados por reclamación de daños, defensa penal o reclamaciones laborales, entre otras.

    2018-09-14T12:21:41+00:0023 agosto, 2018|

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