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Moquillo canino: qué es y cómo identificarlo

Perro de raza terranova es auscultado por una veterinaria
6 Min de lectura
El moquillo es una enfermedad que afecta al perro, pero pueden padecerla también otras especies como los hurones, visones o zorros. Aprende a identificarla.
Veterinaria Cofundadora de Clínica Veterinaria La Mota

Licenciada en Veterinaria desde 2009 y especializada en pequeños animales, perros, gatos y roedores. Cuenta con su propia clínica veterinaria, donde dan servicio de consulta, pruebas de laboratorio y diagnóstico, hospitalización y cirugía.

Definimos el moquillo como un virus de la familia Paramixoviridae, causante de una de las enfermedades infectocontagiosas más grave que afecta a los perros.

Es una enfermedad altamente contagiosa sobre todo en cachorros, aunque también en adultos que no hayan sido vacunados con un buen protocolo o que se encuentren inmunodeprimidos (tomen glucocorticoides u otra medicación por cualquier otra patología que justifique que su sistema inmunitario no funcione de manera normal).

Se trata de una de las enfermedades más letal que puede afectar a nuestros perros. Teniendo un alto índice de mortalidad. El virus afecta al sistema digestivo, al sistema respiratorio, e incluso, termina por afectar al sistema nervioso.

Síntomas del moquillo

Muchas veces el inicio de esta enfermedad pasa desapercibido. En una primera fase podemos observar simplemente decaimiento en nuestra mascota, que deje de comer parcialmente, y un empeoramiento a medida que pasan los días. El decaimiento puede ir asociado a fiebre (debemos tener en cuenta que la temperatura normal de un perro oscila entre los 38´5 y los 39´1ºC).

En la segunda fase podemos encontrar secreciones oculares y nasales mucopurulentas: más legaña de lo habitual, de color verdosa, mocos, estornudos. Seguidamente, aparecerán los síntomas gastrointestinales: vómitos, diarreas, etc. que a veces pueden ir acompañadas de sangre.

Es en la última fase de la enfermedad cuando encontramos los signos neurológicos, como pueden ser ladeos de cabeza, contracciones musculares, o incluso, convulsiones.

Hay algunos signos patognomónicos del moquillo como son hiperqueratosis de las almohadillas (se ven más duras) y lesiones oculares.

¿Cuándo debemos acudir al veterinario?

Hay determinados síntomas que debemos tener en cuenta como:

  • Si nuestro perro deja de comer.
  • Presenta vómitos o diarreas.
  • Detectamos toses, estornudos o mocos.
  • Decaimiento y fiebre.
  • Convulsiones u otra sintomatología neurológica como incoordinación, no se mantiene en pie, etc.

Diagnóstico del moquillo

Al ser una enfermedad que comparte síntomas con otras muchas, el veterinario puede ayudarse para detectarla con pruebas como:

  • Una buena anamnesis y exploración por parte del especialista.
  • Hemograma y bioquímica.
  • Serología.
  • PCR de moquillo de las secreciones.

Estas pruebas pueden ayudar sobre todo a determinar un pronóstico una vez haya sospecha de esta enfermedad.

Tratamiento

Desgraciadamente no existe tratamiento para el moquillo. Lo que se intenta es evitar coinfecciones en los perros contagiados, utilizando antibióticos, protectores y antieméticos para vómitos y diarreas. También se les suministra suero intravenoso para mantener un equilibrio electrolítico hasta que los síntomas remitan en caso de que el animal pueda superarlo.

Lo ideal es mantener a estos perros hospitalizados 24 horas bajo supervisión de un veterinario. A pesar de ser una enfermedad altamente letal, debemos confiar en nuestro veterinario y seguir sus pautas para intentarlo.

No hay una fecha estipulada en la que sepamos que si sobrevive vaya a ir todo bien, hablamos de un procedimiento largo y lento.

Prevención

Perra ovejera de color marrón y blanco con dos cachorros

La mejor manera de evitar el contagio es realizando una medicina preventiva, siguiendo un buen protocolo de vacunación para que el animal quede inmunizado.

Se suele empezar la vacunación a las 6 semanas, desparasitando antes y siempre que el animal se encuentre en un buen estado de salud.

No podemos vacunar un cachorro con vómitos, con diarrea, que no coma o con parásitos. Aunque pensemos que la vacuna funciona bien, su sistema inmunitario no podrá hacer anticuerpos frente al moquillo si está “pendiente” de otros problemas.

Suponiendo que se haga bien, se instaura un protocolo de vacunación en el que lo ideal es que se empiece a las 6 semanas y se termine a las 16, siempre siguiendo las instrucciones de nuestro veterinario y evitando sacarlo a la calle hasta que no esté finalizado este protocolo.

Esta vacunación debe repetirse de manera anual, comprobando que el perro tenga un buen estado de salud y evitando poner la vacuna a animales inmunodeprimidos, ya que la vacuna no servirá de nada y será un perro con más peligro de contagio.

Contagio

El mayor problema del moquillo es que puede trasmitirse a través de las secreciones. El virus está presente en esas secreciones mucopurulentas, y pueden diseminarlo durante varios meses, y, aunque el virus es muy inestable, puede transmitirse a través de la ropa del hospedador o fómites, afectando a otros perros.

Normalmente, cuando se hospitalizan los perros con moquillo, deben mantenerse lejos de otros animales sanos. Las clínicas veterinarias y sobre todo, los hospitales, disponen de zonas de infecciosos para dar atención a estos animales y poder evitar así su contagio.

Es muy importante para evitar brotes de esta enfermedad, confirmar una buena vacunación y buen estado de salud en grandes grupos de animales como pueden ser protectoras, criaderos, etc.

En resumen, siempre que nos hagamos responsables de un perro, debemos seguir un buen protocolo vacunal, guiado siempre por un veterinario, para evitar que nuestro fiel amigo pueda contagiarse. En MAPFRE, además, existe un seguro de mascotas con una amplia cobertura que incluye desde accidentes a robo. No lo dudes y comprueba las ventajas de contar con un seguro de este tipo.

 

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Publicado por Gema García Quintero
- 15 Mar, 2021

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