La profesión de carpintero no solo es compleja por la cantidad de técnicas complicadas que hay que dominar, sino por la cantidad de herramientas que todo profesional debe conocer y utilizar. Martillos, serruchos, tornos, cepillos, cinceles y hachas son solo algunas de las herramientas más habituales, sin embargo, hay unas por encima del resto, que destacan por su singularidad y utilidad, las azuelas.

¿Qué son las azuelas?

Las azuelas son unas herramientas para trabajar la madera de un tamaño mediano, aunque podemos encontrarlas de diferentes dimensiones en función del tipo de trabajo que se vaya a desarrollar con ellas.

Se trata de unas herramientas muy versátiles con las que podremos llevar a cabo diversas tareas con la madera, como podrían ser: tallar, esculpir, ahuecar, amoldar o alisar cualquier pieza de este material. No se trata de una herramienta de acabado, sino de trabajo, así que los procesos de lijado, barnizado o pintura irían siempre en un paso posterior.

La azuela tiene una forma muy particular, podría llegar a confundirse con algún tipo de hacha, pero tiene sus peculiaridades. En primer lugar, el mango de madera suele ser bastante más corto, ya que se utiliza para realizar trabajos de mayor precisión. La hoja metálica es su principal punto distintivo, tiene una forma plana o curva y perpendicular a uno de los extremos, lo que nos puede indicar, de manera intuitiva, la manera en la que debemos usarla.

Tipos y usos de las azuelas

Siempre y cuando respeten la geometría tan peculiar de su hoja, las azuelas pueden tener distintos usos y, por lo tanto, diferentes formas y funciones. Pero podemos resumirlas en tres grandes grupos:

Azuelas de dos manos

Se trata de herramientas algo más grandes que las azuelas de una mano. Están diseñadas para que el carpintero las utilice de pie y muy posiblemente en un entorno abierto o natural. Su hoja metálica tiene una forma prácticamente plana ya que su uso principal así lo demanda. En su extremo opuesto podemos encontrar una cuchilla para retirar nudos.

Se suelen utilizar para trabajar la madera en basto retirando la primera corteza natural que protege a cualquier tronco, aunque también es habitual utilizar las azuelas de dos manos para ir retirando el relleno interior de alguna pieza grande de madera, como podría ser una pequeña canoa.

Azuelas curvas

Se denomina azuelas curvas a aquellas de uso común que se pueden utilizar con una sola mano. Son de un tamaño inferior a las azuelas de dos manos y la hoja metálica tiene una curva pronunciada, más orientada a un uso de más de precisión. Por ese motivo, la hoja suele estar bien afilada y con un chaflán de fuera a dentro.

Se utilizan para trabajos que requieran algo más de exactitud, donde la distancia entre el ojo del carpintero y la pieza a tratar sea mucho menor que con las anteriores azuelas de dos manos. Así que, se utiliza para trabajar piezas de tamaño pequeño o mediano, como utensilios curvados, ruedas de madera y demás piezas curvadas.

Azuelas rectas de mano

Este tipo de azuelas son muy parecidas a las curvas, su tamaño es similar, quizás un poco superior, pero su principal diferencia es la forma de la hoja. En este caso, la hoja tiene una forma plana y muy afilada.

También se utiliza para tallar piezas de un tamaño pequeño o mediano, pero en esta ocasión, en piezas que buscan tener un acabado algo más plano como podrían ser algunos muebles del hogar.

Recomendaciones de uso de las azuelas

Como cualquier otra herramienta de carpintería, las azuelas deben utilizarse con especial cuidado y conocimiento.

  • Es importante prestar especial atención al filo de nuestra azuela, no solo para evitar posibles accidentes, sino que tenemos que intentar mantenerlo siempre afilado para que el trabajo vaya siempre lo más fluido posible. Si no es así, corremos el riesgo de realizar algún mal movimiento que nos eche a perder la pieza en cuestión.
  • No debemos utilizar un tipo de azuela para un trabajo propio de otra.
  • El mantenimiento de nuestras herramientas es vital para aumentar su vida útil lo máximo posible.
  • Es recomendable utilizar siempre las medidas de seguridad oportunas para cada trabajo, protegiéndonos con guantes y gafas.

El trabajo del carpintero es especialmente meticuloso a la hora de llegar a unos buenos acabados.

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