Existen multitud de maneras de alimentar a nuestros perros hoy en día, pero esta vez nos centraremos en diferenciar la comida húmeda de los piensos comerciales y ver en cada caso cuál es mejor y qué cantidad debe ofrecerse al animal.

La comida húmeda viene en tarrinas o en botes, y suele presentarse en trozos o en un paté homogéneo recubierto con gelatina en muchos casos. Tiene diferentes sabores, como ternera, pollo, cordero, buey, salmón y otras variedades. Este tipo de alimento consta, en algunos casos, de hasta un 80% de agua, lo que será beneficioso en algún tipo de perro.

La comida seca, o lo que es lo mismo el pienso comercial, contiene menos aporte de agua, también tiene distintos sabores: pollo, ternera, salmón, cordero… entre otros. El tamaño de cada croqueta varía para adaptarse a las diferentes razas, de esta manera, hay pienso mini, mediano o maxi según el perro.

¿Cuáles son las ventajas e inconvenientes a la hora de elegir un alimento u otro?

Ventajas e inconvenientes de la comida húmeda

  • La comida húmeda tiene mejor olor y aroma, por lo que nos resultará mucho más útil en aquellos perros que hayan pasado alguna patología y que a causa de ello tengan poco apetito o un apetito caprichoso. Los canes tienen muy desarrollado el olfato, y este tipo de alimento les resultará mucho más apetecible y les abrirá el apetito.
  • Tiene bastante más cantidad de agua, algo muy beneficioso en aquellos perros que beban poco o en aquellos que, por patologías como insuficiencia renal o cristales, sea necesario que el aporte de agua sea mayor.
  • Su conservación es peor, ya que aguanta en la nevera 3 o 4 días como máximo. Aproximadamente una lata, por ejemplo gastrointestinal de unos 400 gramos, cubrirá las necesidades de un perro de 10 kilos al día, pero si nuestro perro pesa 3, puede durarnos más tiempo siempre que se conserve de manera correcta.

Beneficios y desventajas de la comida seca o pienso

  • Es más fácil su conservación, ya que los piensos se mantienen en su envase y pueden durar incluso meses.
  • También es más sencillo de administrar, basta con cargar el vaso medidor con la cantidad de pienso recomendada y ponerlo en el cuenco. No hace falta atemperarlo como en el caso de la comida húmeda, que, si está en la nevera, debemos intentar sacar un rato antes para que no esté muy fría.
  • Es más económico que las latas, sobre todo en perros de raza grande, con los que necesitaríamos bastantes latas para cubrir las necesidades fisiológicas del animal.
  • Suele tener menos olor y aroma que las latas, por lo que muchos perros comen pienso ad libitum, es decir, lo tienen a libre disposición y van comiendo bolas según pasan las horas.
  • Al romper la croqueta, favorece que el diente pueda estar algo más limpio que aquellos canes que comen únicamente dieta húmeda.

Una opción recomendable para algunos dueños de perros es utilizar ambas formas de alimento, sirve por ejemplo, para aquellos a los que les cuesta más comer pienso, pero eso sí, siempre que tengamos un control de los gramos y calorías que damos al animal en cada toma.

Con esto, hacemos que las bolas de pienso adquieran algo del sabor de la lata y resulten más apetitosas y menos secas.

En cualquier caso, lo más importante a la hora elegir qué tipo de alimento es el mejor para nuestra mascota es tener en cuenta las necesidades fisiológicas del animal, en función de:

  • Edad: cuando hablamos de perros mayores, debemos tener en cuenta que pueden tener molestias en los dientes, por enfermedades periodontales, pérdida de piezas o que se muevan varias de ellas. Por eso, es posible que un pienso, aunque sea acorde a su raza, no sea lo más adecuado con estos síntomas. Una solución es elegir una bola más pequeña o alternar con comida húmeda.
  • Tamaño: los perros de raza pequeña deberán comer bolas de la talla adecuada. Ofrecer pienso demasiado grande puede dar lugar al rechazo, atragantamiento o un esfuerzo innecesario por parte del animal para comer.

También existe el pensamiento de “si mi perro come lata, no va a querer más el pienso”; esto dependerá de la cantidad de lata y de cómo ofrecerla. Un perro que come pienso no debe dejar de hacerlo por ofrecerle comida húmeda de vez en cuando o por mezclárselo.

Ante cualquier duda sobre esta elección, nuestro veterinario podrá ayudarnos sobre qué es lo mejor en cada caso, conociendo a nuestro perro, y sin olvidar que elijamos lo que elijamos debemos cubrir las necesidades energéticas del animal. Recuerda que MAPFRE cuenta con un seguro para mascotas, que cubre, además, daños por accidente, robo o extravío, defensa jurídica, etc.

Gema García Quintero

Veterinaria