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¿Un perro en Navidad? Los cuidados que puede asumir el niño

5 minutos | Averigua qué cuidados puede asumir un niño con su perro antes de escribir la carta a los Reyes Magos. Aunque ellos pidan una mascota, conviene cerciorarse con anterioridad si éste es el mejor momento.

Saber qué cuidados puede asumir un niño en relación con su perro es de crucial importancia en estas fechas. Se acerca la Navidad y con ella también Papá Noel y los Reyes Magos, y estos traen, naturalmente, regalos para los más pequeños o no tan pequeños. Los niños piden de todo siguiendo su particular filosofía de «por pedir que no quede». Y una de las cosas que puede sorprender a sus confiados progenitores es la petición de una mascota, en este caso, un perrito. Seguramente la primera reacción sea de desconcierto, aunque esto dependerá en gran medida de las circunstancias familiares: poder adquisitivo, vivienda, edad del niño, tiempo disponible, amor por los animales, etc.

Es cierto que los perros –según los especialistas– pueden ser muy beneficiosos para los niños ayudándoles en su desarrollo psicológico y emocional y en el aprendizaje de ciertos valores, como el respeto, la responsabilidad, el cuidado de otro ser vivo, etc. Pero no es un asunto baladí. Al decidir incorporar un animal al entorno familiar se adquiere un gran compromiso, y eso hay que sopesarlo detenidamente. A los niños no se les puede pedir ese ejercicio de responsabilidad, eso es asunto de sus padres.

Consideraciones a tener en cuenta

Lo primero que los padres deben tener presente es que un perro no es un juguete, es un ser vivo, necesita una serie de cuidados y atenciones –habitáculo apropiado, comida, paseos, higiene, juegos, etc. – que hay que proporcionarle. Si vemos que no vamos a poder atender adecuadamente a nuestro futuro amigo, lo mejor es abandonar la idea y optar por otro regalo, aunque ello suponga una frustración para el niño. No conseguir todo fácilmente es una lección de vida; es bueno para la formación del carácter y de la personalidad. No hay que preocuparse tanto por ello, aunque esto no sea corriente en los tiempos actuales. Esto es preferible a lo que, por desgracia, ocurre en muchos casos: que el niño, al final, se cansa del perro y este se convierte en un estrobo y en un incordio para la familia, hastiada de atender las necesidades del animal.

    Ese cachorrito encantador y juguetón, con esa carita que despierta tanto amor, cuyas travesuras hacen tanta gracia, al final crece y se convierte en adulto y deja de hacer tanta gracia, porque hay que dedicarle mucho tiempo y cuidados: sacarlo a pasear y hacer sus necesidades; recoger sus excrementos del suelo; comprarle comida (¡y cómo comen algunos!); soportar sus ladridos; limpiar continuamente los pelos que va dejando por todas partes; mantenerlo limpio; proporcionarle tiempo y lugar para el ejercicio; respetar su carácter y su instinto; buscarle alojamiento para las vacaciones si no puede ir con la familia, etc. En definitiva, deja de ser un capricho, un juguete, se ha convertido en un miembro más de la familia, al que hay que tener en cuenta como a cualquier otro.

    Entonces, se llega a una situación en la que la presencia del pobre animal resulta ya insoportable, y se produce algo terrible que nunca debió producirse: el abandono. Se deja al perro a su suerte en cualquier parte. Triste y lamentable. Estadísticamente se sabe que el abandono de animales de compañía se produce, en gran medida, algún tiempo después de estas fiestas navideñas. Una tercera parte de los perros y gatos que están en los centros de acogida fueron un día un hermoso regalo de Navidad.

    Hemos intentado introducir una reflexión sobre la responsabilidad que supone acoger un animal en casa, no de disuadir a quien esté dispuesto a aceptar este reto que, por otra parte, es maravilloso, si se tiene amor y respeto por los animales.

    Qué tipo de perro elegir

    Si este es, finalmente, nuestro deseo, solo queda escoger el perro más adecuado para la edad del niño y para el tamaño de la vivienda que tenemos –no es lo mismo tener un piso que una casa con un amplio jardín– que nos condiciona también el tamaño del perro. Asimismo, deberemos optar entre adquirir un cachorro o un perro adulto, teniendo en cuenta que un cachorro necesita ser educado y más cuidados que un perro adulto. Y también, si lo adquirimos en una tienda o lo adoptamos en un centro de protección de animales.

    El carácter y el tamaño de la raza del perro también hay que tenerlo en cuenta; hay perros de tamaño pequeño, mediano y grande; y en cuanto al carácter, los hay enérgicos y nerviosos, que necesitan mucho espacio y largos paseos, mientras que otros son más tranquilos y caseros.

    Al adquirir el perro, hay que tener la precaución de comprar también algunos complementos que van a ser necesarios: cama, collar, correa, cepillo, comedero, etc., y comprobar sus vacunaciones, desparasitaciones, etc.

    Sin pretender hacer una lista exhaustiva de los perros más adecuados –según los especialistas- para niños, podemos citar entre las razas de pequeño tamaño, a modo de ejemplo:

    • El Bichón Frisé, muy activo y enérgico.
    • El Goldendoodles, que es una mezcla de golden y caniche.
    • El Arlino o Pug, que es un poco perezoso y muy casero.
    • El Beagle (como el famoso Snoopy) tiene un carácter alegre y curioso, además de ser muy sociable, calmado e inteligente.
    • El Shih Tzu, de carácter súper alegre y juguetón, muy cariñoso y afectivo.

    Y entre los de tamaño mediano y grande:

    • El Bóxer, juguetón como ninguno
    • El Golden, especialmente delicado con los niños, se adapta muy bien al entorno familiar; lo mismo podríamos decir del Labrador.
    • El Dálmata, ideal como compañero de juego, fiel, paciente y tranquilo.

    Cuidados que puede asumir un niño con su perro

    Una vez adquirido el perro, hay que hacer comprender al niño la responsabilidad que asume, ya que el perro es suyo y que, por lo tanto, debe ocuparse de su cuidado y educación.

    Como lo más probable es que no sepa nada de estas cuestiones, habrá que explicarle de manera adecuada a su edad las necesidades del animal en cuanto a su alimentación e higiene, su carácter, qué juegos o actividad necesita, entrenamiento, qué cosas están permitidas y cuáles no, respetar su descanso, el control de su salud, etc.

    Hay que dejar desde el primer día que atienda algunas de estas tareas en el grado que pueda, según su edad, para que, poco a poco, se implique cada vez más en ellas. Por ejemplo, se pueden delegar en él las siguientes tareas:

    • Permitir que se ocupe personalmente de ponerle la comida y el agua.
    • Mantener limpio su comedero y bebedero.
    • Cepillarlo. 
    • Jugar con él sin atosigarlo (esto es más difícil de conseguir si hay varios niños en la casa).
    • Arreglar y limpiar su cama o caseta.
    • Acompañado de un adulto, puede ir a comprar el pienso, llevar al perro al veterinario, entrenarlo, sacarlo de paseo, etc.

    En fin, el desarrollo del niño nos irá dando la pauta de las tareas que se le pueden ir encomendando o ampliar las que ya venía haciendo, con la seguridad de que, si todo se hace correctamente, el niño establecerá un vínculo muy fuerte con el animal que perdurará mientras éste viva, proporcionándole mucha alegría y satisfacción, a la vez que un mejor desarrollo de su personalidad. Por su parte, el animal ha de recibir todas las atenciones que precise, principalmente deberemos velar por su buen estado. Para ayudarnos en esta tarea, el Seguro para Mascotas MAPFRE dispone de un completo servicio de asistencia sanitaria con una amplia red de centros veterinarios colaboradores.

    2019-06-13T10:27:37+00:0022 diciembre, 2017|

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