Perros como terapia para niños autistas

Publicado por Covadonga Carrasco, 15 Nov 2012

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Perros y niños autistas

Los perros, además de excelentes animales de compañía, se han convertido en una de las mejores terapias para personas con diferentes tipos de problemas, tanto físicos como psicológicos. Hoy queremos que conozcas cuál es el trabajo que realizan con los niños autistas.

LO QUE DEBES SABER...
  • Confianza: gracias a las terapias con perros los niños aumentan su confianza en sí mismos y se enfrentan a sus miedos.
  • Comunicación: es una buena forma de desarrollar su capacidad de comunicación y para sociabilizarse con otros seres vivos.
  • Afectividad: gracias a los perros el nivel de afectividad del niño se amplía notablemente.

 

El autismo es una enfermedad, que dependiendo del grado, impide a los niños desarrollar muchas de las actividades propias de su edad. Relacionarse con otras personas, con animales o simplemente meterse en una piscina, son cosas inconcebibles para este tipo de niños.

 

Mejora el nivel de comunicación y sociabilidad

Sin embargo, en los últimos años se ha conseguido gracias a los perros que estos niños consigan un mayor nivel de confianza en sí mismos, enfrentándose poco a poco a sus miedos y logrando superar ciertos problemas que podrían parecer nimios, pero que para ellos resultan tremendamente importantes.

El déficit de comunicación de este tipo de niños y su escasa capacidad para sociabilizar con el resto de personas se puede reducir gracias los perros, ya que con ellos la manera de comunicarse es bien diferente. En ocasiones solo es necesario darles una orden con una palabra para que el perro obedezca y esto ayuda a que los niños se sientan más seguros, interactuando con otro ser vivo de una manera que para ellos es completamente desconocida.

Favorece el desarrollo emocional del niño

Los niños que padecen autismo requieren de unos niveles de rutina muy altos para sentirse tranquilos y controlar todo lo que sucede a su alrededor, de lo contrario se estresan porque se altera el orden de las cosas.

La aparición de un perro consigue que este orden y esta rutina se altere pero sin hacerle daño al niño, todo lo contrario, se estimula su capacidad de afecto, pierden el miedo a los animales, consiguen mayor confianza al ver que el animal les devuelve ese afecto y que tenerle cerca no les provoca ningún daño.

El perro se convierte en la herramienta para llevar a cabo otra serie de ejercicios y terapias que favorecen el desarrollo del niño autista.



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