El cuidado de las aves cuando llega el calor

Publicado por Cristina Yáñez, 23 Abr 2014

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Cuidar aves en verano

Todos los amantes de las aves sabemos lo delicadas que son, sobre todo en la época de verano. Con el sol y las altas temperaturas sufren más de la cuenta y más si empiezan a mudar el plumaje. Andrés Montesinos y María Ardiaca, director y veterinaria del Centro Veterinario Los Sauces, nos aconsejan cómo cuidar a nuestros pájaros cuando llega el calor.

LO QUE DEBES SABER...
  • Muda: los pájaros suelen mudar el plumaje hacia finales del verano, pero todo dependerá de la propia especie.
  • Cuidados: en verano es necesario reforzar la alimentación de las aves, llevar a cabo una buena higiene de la jaula y refrescar al animal en las horas de más calor.
  • Viajes: si vamos a realizar un viaje en coche de más de 5 horas o vamos a utilizar varios medios de transporte, lo ideal es dejar a las aves en una residencia especial. 

1. ¿Qué cuidados principales debemos darle a nuestro pájaro durante la muda en verano?

Las aves, según la especie, mudan en diferentes épocas del año, aunque la mayoría lo hacen al final del verano. El cambio de plumaje requiere bastante gasto de energía y nutrientes necesarios para el crecimiento de las plumas nuevas. ¡Recordemos que las plumas de un ave pesan lo mismo que su esqueleto! Son una parte importantísima de su organismo.

Por esta razón, durante la muda es especialmente importante proporcionarle un alimento equilibrado y completo. Las habituales mezclas de semillas no son del todo completas ni equilibradas, a pesar de lo que puedan decir las etiquetas. Hoy en día existe una opción mejor, los piensos extrusionados especialmente diseñados para aves de distintas especies. Hay muchas marcas disponibles en el mercado. El cambio de mezcla de semillas a pienso debe realizarse paulatinamente y es preferible consultar antes con un veterinario especializado en aves.

Para un ave en muda que come a base de mezcla de semillas, podemos recurrir al viejo truco de ofrecerle un poco de huevo cocido mezclado con un bizcocho. Este suplemento le aportará vitaminas, aminoácidos y calorías para la muda.

También debemos vigilar a nuestra mascota en la época de cambio de plumas. Aunque es frecuente observar que las aves se vuelven algo menos activas durante la muda, signos de debilidad o excesiva apatía serían alarmantes.

 

2. En cuanto a la alimentación, ¿debemos variarla durante los meses de calor?

Pequeños trocitos de frutas y verduras, bien lavadas y frescas, son bienvenidos durante cualquier época, pero especialmente en verano cuando hace calor.

También debemos retirar y limpiar los restos no comidos cada poco tiempo para mantener una buena higiene de la jaula.

 

3. La hidratación es muy importante en esta época. ¿Cómo podemos ayudar a nuestro pájaro para evitar que sufra con las altas temperaturas? 

Todas las aves, independientemente de su especie, son sensibles a la deshidratación. Esto ocurre porque su metabolismo es muy alto, haciendo que su frecuencia respiratoria sea alta y su temperatura corporal normal esté en unos 40 ºC-42 ºC. De hecho, su temperatura normal es tan alta que no pueden tener fiebre. Estos hechos hacen que las aves pierdan más agua por evaporación.

El ave debe disponer de agua fresca constantemente. En verano es preferible no utilizar ningún suplemento de los que se añaden al agua. El cambio de sabor puede hacer que nuestra mascota beba menos, cosa que no conviene con el calor. Si hay varias aves juntas, es mejor poner varios bebederos para facilitarles el acceso al agua.

Muchas aves también agradecen las bañeritas para darse un chapuzón. Además, podemos pulverizarlas con agua limpia en las horas de más calor. Las pulverizaciones son especialmente importantes en aves tropicales, como son la mayoría de los loros.

 

4. Durante el verano, ¿son más propicias algunas enfermedades en aves? ¿Cómo prevenirlas?

De las enfermedades ligadas al verano, el golpe de calor es particularmente peligroso y frecuentemente fatal. Para las aves que están en las terrazas o jardines, ¡mucho cuidado con el sol en las horas centrales del día! Necesitan disponer de zona de sombra y puede ser preferible meterlas dentro de casa en las horas de más calor.

Cuando un ave está pasando calor los signos que podemos observar son los siguientes:

  1. Mantiene todas las plumas pegadas al cuerpo.
  2. Busca zona de sombra.
  3. Las aves que no tienen zona de sombra pueden mostrar inquietud y moverse por la jaula en un intento frustrado por escapar del sol, hasta que el calor les hace quedarse quietas.
  4. Separa las alas del cuerpo.
  5. Respira con el pico abierto.
  6. Se baja al suelo y está muy apática.
  7. Presenta temblores o convulsiones.
  8. Pierde el conocimiento.

Si observamos alguno de estos signos, debemos actuar de inmediato trasladando al ave a una zona más fresca y pulverizándola muy suavemente con un poco de agua (no debemos dejarla empapada de golpe). Los últimos tres signos son especialmente graves, siendo recomendable acudir a un veterinario de inmediato.

Al igual que ocurre con las personas, las aves obesas o aquellas que padecen enfermedades del corazón y/o problemas de circulación sufren más a causa del calor. Los problemas de corazón y circulación suelen agravarse o manifestarse más cuando hace calor. La deshidratación acompaña frecuentemente cualquier enfermedad de las aves. El riesgo de deshidratación es lógicamente aún mayor en verano. Ante cualquier signo de enfermedad debemos acudir lo antes posible a un veterinario especialista en aves.

Las aves también pueden sufrir enfriamientos por aire acondicionado demasiado fuerte o porque su jaula esté directamente bajo el flujo de aire frío.

Durante el verano, muchas aves pasan horas al aire libre y en ocasiones tienen contacto con aves silvestres. Esto aumenta el riesgo de contagiarse de ectoparásitos (ácaros o piojos). Estos parásitos no son graves y son fácilmente tratables.

 

5. ¿Es recomendable cambiar la jaula por otra más grande o con otras características durante el verano?

En general, cuanto más grande sea la jaula mejor. No es necesario cambiar la jaula, pero sí adaptarla a las necesidades que hemos mencionado antes: proporcionar zona de sombra, poner bañeras y, quizá, un bebedero extra.

 

6. Si nuestro pájaro es una cría muy joven, ¿cómo debemos cuidarlo cuando empieza el calor?

Al igual que ocurre en las personas, las aves muy jóvenes o ancianas tienen más riesgo de sufrir a causa del calor.

En el caso de las jóvenes, la falta de experiencia es el principal problema. Y, en el caso de las ancianas, la debilidad, problemas de circulación o dificultad para moverse pueden hacer que beban menos o no se refugien del sol.

Debemos, por tanto, extremar las precauciones mencionadas anteriormente.

 

7. Si necesitamos viajar en verano y queremos llevar a nuestro pájaro, ¿cómo tenemos que preparar el viaje? ¿Sería mejor no viajar con nuestra mascota?

En general, las aves sanas soportan bien los viajes en coche que no sean muy largos (de menos de 5 horas). Si la jaula es transportable, es preferible que viaje en ella. Debemos tapar la jaula con una tela ligera, procurando que ventile bien. Aun así, es normal que se pongan algo nerviosas y muchas veces no coman ni beban durante el viaje. Por eso, al llegar al destino, lo primero que debemos hacer es colocar la jaula en un lugar tranquilo para que el animal se calme.

Los viajes largos o en varios medios de transporte son más estresantes para las aves y puede ocurrir que pasen demasiadas horas sin comer ni beber. En estos casos, se puede valorar la posibilidad de dejarlas en una residencia de vacaciones para aves.

 

8. ¿Qué especies de pájaros domésticos son las más sensibles al calor? ¿Por qué?

Las aves obesas son más sensibles, ya que la grasa acumulada bajo la piel dificulta que se libere el calor del cuerpo. La obesidad es un problema que encontramos muy frecuentemente en las aves que acuden a nuestra clínica. El gran inconveniente para los propietarios es que el plumaje puede ocultar a la vista tanto la delgadez como la obesidad de nuestra mascota. Las aves que presentan obesidad con especial frecuencia son los canarios, los periquitos, las rosellas y los llamados loros amazónicos (loros verdes del genero Amazona).

Por otro lado, las aves más pequeñas, como los jilgueros, los diamantes o los piquitos de coral son más sensibles a la deshidratación. Esto ocurre porque su metabolismo es especialmente alto y porque poseen una gran superficie corporal en relación a su volumen. Además, al ser su cuerpo tan pequeño (entre 7 y 18 gramos de peso tan solo) el recalentamiento ocurre más rápido.

No obstante, todas las aves, independientemente de su condición o especie, pueden sufrir por causa del calor en verano.

 

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Comentarios (1)

pedromuoz720 comento el 23/04/2014 a las 13:08

Muy interesante para la gente que tiene que cuidar algún pajarito este verano, ¡se lo pasaré a conocidos!

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