En qué consiste la heterocromía

Publicado por Cristina Yañez, 21 Mar 2013

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Heterocromía en los animales

Es posible que alguna vez hayas visto algún animal con los ojos de diferente color y te hayas preguntado a qué se debe esa cualidad rara y única que se da en la naturaleza. Se trata de una enfermedad cuyo nombre es heterocromía y se manifiesta fundamentalmente en perros y gatos, aunque puede darse incluso en las personas.

LO QUE DEBES SABER...
  • Perros: en razas como los huskies, dálmatas, el gran danés o el pastor australiano es más común que encontremos la heterocromía.
  • Gatos: son los animales más propensos a tener esta enfermedad debido a su composición genética.
  • Origen: normalmente es congénita, aunque puede aparecer provocada por otras causas y enfermedades.

 

En oftalmología se conoce como heterochromia iridum y no tiene ningún peligro para la salud del animal.


Origen de la heterocromía

La heterocromía consiste en una anomalía de los ojos, por la cual el iris no es del mismo color y cada uno presenta una tonalidad diferente. Esta enfermedad puede presentarse de forma congénita, es decir, desde el momento en el que nace nuestra mascota, o adquirirla posteriormente debido a diferentes causas, como puede ser un accidente o alguna alteración en el sistema del animal que desemboque en una heterocromía.

El punto positivo de esta enfermedad es que el animal no sufre ningún dolor ni molestia, únicamente tendrá un ojo de cada color pero ni él será consciente de esta situación. Incluso muchas personas ven en la heterocromía un atributo que les confiere gran belleza a las mascotas que lo poseen, convirtiéndolas en especiales frente al resto.

Mascotas en las que se manifiesta

La forma de manifestarse puede ser total o parcial. En el primer caso, la totalidad del ojo presentará un color diferente al otro, y habrá casos en los que nos será imposible diferenciar cuál sería el color natural con el que tendría que haber nacido nuestra mascota.

Si por el contrario se trata de una heterocromía parcial, el iris del animal tendrá zonas de una tonalidad distinta al resto. 

Suele ser más común en los gatos que en los perros y hay razas más propensas a tener esta enfermedad, como es el caso de los persas blancos, angoras y europeos en el caso de los gatos; y de los huskies y dálmatas en el de los canes.

En conclusión, aunque se trate de una enfermedad, el animal no sufrirá ningún tipo de dolencia y le aportará un aura especial en la mirada que cautivará a más de una persona.



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