¿Pueden los perros y los gatos ser amigos?

Publicado por Covadonga Carrasco, 23 Ago 2012

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Amistad perros y gatos

Llevarse como el perro y el gato es una frase muy utilizada, pero en el fondo no hace justicia a la verdadera relación que puede surgir entre estas dos especies. Los perros y los gatos pueden ser amigos y compañeros de juegos sin problema. Aunque ambos sigan sus instintos, la convivencia puede ser pacífica y muy entretenida.

LO QUE DEBES SABER...
  • Cachorros: la convivencia cuando son pequeños es mucho más sencilla.
  • Educación: ambos animales deben tener una educación distinta y su propio espacio bien diferenciado.
  • Paciencia: dejar tiempo para que el perro y el gato se conozcan. Vigilarlos y no dejarlos solos al comienzo.
  • Idea: cansar al perro antes de presentarle al gato, así no tendrá ganas de sacar su instinto cazador y mostrará curiosidad.

 

Los perros tienen por una mera cuestión natural el instinto de salir corriendo detrás de un gato desconocido, mientras que el felino analiza la situación y decide si hacerle frente o salir corriendo también.

Sin embargo, si ambos animales han crecido en el mismo hogar desde que son pequeños, es probable que todas estas diferencias desaparezcan, ya que al igual que los humanos, se han convertido en un miembro más de la familia.

 

Presentar a ambos animales es un momento importante

Lo que sí debemos tener en cuenta es que la educación de un perro y un gato han de ser diferentes.

El carácter de los gatos es bastante más independiente y es probable que el perro quiera jugar con él muchas más veces de lo que le apetezca al minino, lo que puede generar algún que otro susto para el can con un bufido de su compañero de juegos.

Si la entrada del perro o el gato en casa se produce cuando ambos animales ya son adultos, habrá que tener paciencia y será especialmente importante el momento de la presentación.

La convivencia es posible entre ambos animales

Es interesante cansar al perro antes de presentarle al nuevo miembro de la familia, de esa manera no tendrá ganas de sacar su instinto cazador y mostrará curiosidad por el gato pero sin necesidad de hacerle ningún daño.

Debemos felicitar a ambos animales cuando su actitud sea positiva con el otro, de ese modo entenderán que la convivencia desde el plano amistoso puede tener consecuencias muy positivas para ambos.

Al principio los espacios han de estar muy bien diferenciados, integrando poco a poco a ambos animales en el espacio de su “contrario”.

Las primeras semanas será necesario mantener una vigilancia constante en el comportamiento tanto del perro como del gato y nunca dejarlos solos y juntos.

No les obligues a llevarse bien desde el minuto uno, dales tiempo para que se conozcan y se caigan bien.



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