Home > Manualidades > Kintsugi, las cicatrices de la vida
Un cuenco de cerámica negro con líneas doradas propias de la técnica Kintsugi

Kintsugi, las cicatrices de la vida

canalHOGAR

  2 min 

3 Ene 2018
2 Min de lectura Esta técnica que sirve para reparar piezas de cerámica rotas para darles un aspecto mejor que el que tenían antes es también la base de una filosofía que aboga por aceptar las “cicatrices” de la vida.

El kintsugi es una técnica japonesa que sirve para reparar grietas y fracturas de la cerámica. Se utiliza un tipo de resina espolvoreada con polvo de oro, plata o platino, lo que al final confiere al objeto un valor mayor que el que tenía antes de romperse. De hecho, forma parte de una filosofía que recuerda que hay ciertas roturas que forman parte del paso del tiempo y que no deben taparse, sino todo lo contrario: deben lucirse con orgullo.

La tradición se remonta al siglo XV. Por entonces, al shogun Ashikaga Yoshimasa se le rompieron dos de sus tazones favoritos, indispensables para llevar a cabo la ceremonia del té. Tras el disgusto inicial, decidió enviárselos a los expertos artesanos de China para que los reparasen. Cuando los tazones volvieron a sus manos, el shogun entró en cólera. Para unir los trozos rotos habían utilizado unas burdas grapas metálicas. Buscó a otros artesanos, esta vez en Japón, y les encomendó la tarea de mejorar aquel trabajo.