Las raíces también se podan

Publicado por Lucía Sánchez, 28 May 2014

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Cómo podar raíces

Si cultivamos plantas grandes en macetas, tendremos que podar sus raíces para evitar que rompan el recipiente. De esta manera estarán más sanas y crecerán con más fuerza. Por este motivo, hoy os enseñamos cómo podar las raíces de las plantas.

LO QUE DEBES SABER...
  • Raíces que sobresalen: cortaremos directamente las raíces que sobresalgan de la maceta.
  • Eliminar raíces muertas: eliminaremos las raíces secas y muertas para realizar una buena poda.
  • Recuperación: tras la poda, la planta necesitará estimulador para el crecimiento de sus raíces, abono y sustrato.

Lo primero que haremos será golpear la maceta para que se liberen las raíces. Para ello, volcaremos el recipiente con cuidado y daremos golpes leves con un palo, por ejemplo.

 

Podar las raíces de las plantas

Al volcar el contenedor de la planta deberemos observar si hay raíces que sobresalgan de la maceta, porque, de ser así, tendremos que cortar esas raíces directamente.

Tiraremos del tronco de la planta y la sacaremos de la maceta. Después, examinaremos la planta y veremos si hay presencia de matas de raíces, es decir, raíces secas que se hayan ido acumulando. En tal caso, deberemos ir eliminando estas raíces muertas. De este modo, dejaremos más espacio para que las raíces sanas crezcan con más fuerza. Una vez eliminadas todas esas raíces, volveremos a introducir la planta en la maceta y listo.

 

Sustrato, abono y estimulador

La poda de raíces es buena para muchas plantas, pero provocaremos un daño en las raíces podadas. Por ello, para acabar es importante incorporar un estimulador para el crecimiento de las raíces que permita a la planta recuperarse tras la poda. Este producto será bueno utilizarlo cada vez que cambiemos la planta de maceta.

Al mismo tiempo, también es importante añadir abono de doble acción. Por un lado acción inmediata y por otro acción prolongada en el tiempo.

Por último, incorporaremos sustrato a toda la planta para conseguir esa consistencia que necesitamos. Repartiremos un poco con las manos y regaremos para que el agua asiente el nuevo sustrato.

Si realizamos esta operación cada vez que veamos que las raíces de nuestras plantas comienzan a sobresalir de las macetas, conseguiremos plantas fuertes y sanas por mucho más tiempo.

 

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