Cómo hacer un invernadero en tu jardín

Publicado por CanalHOGAR, 15 Dic 2015

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Cómo hacer un invernadero en tu jardín

Si tenemos la suerte de tener un jardín en nuestra vivienda, lo normal es desear sacarle el máximo partido durante todas las estaciones del año. Para los días más fríos, explicamos cómo hacer un invernadero en tu jardín y aprovechar nuestros rincones sin importar el tiempo.

Muchos contamos con un pequeño jardín en nuestra casa y, a veces, no sabemos cómo explotar este espacio para sacarle rendimiento a nuestro huerto o plantas en los meses de más frío. Para acabar con estos meses de vacío, mostramos cómo hacer un invernadero en tu jardín y así no quedarán excusas.

Probablemente hayamos notado que nuestro pequeño huerto se deteriora un poco en invierno, así que la solución es poner el cultivo a resguardo durante estos meses de inclemencias climáticas, y de esta manera, poder seguir disfrutando de nuestra plantación los 365 días del año. Pero además, entre las ventajas de contar con un invernadero en el jardín es que no hará falta esperar a las temporadas naturales para el cultivo, incluidos los semilleros que nos interesen; también podremos usarlo en verano para poder secar fruta si lo deseamos.

Lo primero que haremos será calcular el tamaño que necesitamos para el invernadero. Para ello, no habrá más que hacernos una idea de todo lo que queramos plantar en su interior, y establecer unas medidas para ello. Nivelamos antes un poco la tierra para que su asentamiento sea firme y aguante rachas de viento sin problema.

Además, tendremos que descubrir cuál es la zona más soleada de nuestra parcela, pues tendrá que ser ahí precisamente donde erijamos nuestro invernadero casero, ya que lo que queremos será precisamente aprovechar y acumular el calor. Una vez decidida la zona, deberemos orientarlo en la línea este-oeste.

A partir de este paso es cuando tenemos varias opciones para levantar nuestro invernadero casero, dependiendo del presupuesto y, especialmente, del tiempo que queremos emplear en hacerlo.

Lo más sencillo se trataría de delimitar el espacio que hemos calculado para nuestro invernadero con unos ladrillos o piedras, o algo que señale qué tierra es la de cultivo y cuál la del propio jardín. Una vez tengamos la silueta, podremos colocar una estructura que permita cubrir nuestras plantas con una tela plástica que no las toque y que las proteja del exterior. Unas varillas metálicas pueden servir para este fin, puesto que pueden hundirse en la tierra y mantenerse firmes para sujetar la cubierta de plástico que habríamos preparado. Aunque barato y sencillo, el inconveniente de este tipo de invernadero es que solo valdría para aquéllos pequeños, de extensión (y cultivo, por tanto), muy reducido.

Para invernaderos que abarquen un área más grande tendremos que preparar una estructura más elaborada, que no se mueva y aguante el peso de la cubierta. Para ello, un esqueleto de madera será suficiente para delimitar el huerto; para la estructura en vertical, podremos usar cañerías de PVC que creen un arco encima del rectángulo de madera, como ocurre con las tiendas de campaña, y que asiremos a la madera con abrazaderas. Podremos recubrir el armazón resultante con una malla metálica si lo deseamos, y finalmente echaremos la cubierta de plástico por encima.

Si las dimensiones son considerables, debemos tener en cuenta que necesitaremos una entrada y una salida para que nuestro invernadero cuente con un sistema de ventilación rudimentario y para que las plantas tengan opción de polinizarse. Ventilaremos al menos una hora al día, preferiblemente cuando la temperatura exterior sea aceptable (durante las horas centrales del día), para renovar el aire y evitar exceso de humedad.

Por último, un consejo es que debemos vigilar la cantidad de riego, ya que dentro del invernadero no podremos regar las mismas cantidades que solíamos usar en el exterior. Será crucial regular el riego dependiendo de la temperatura ambiente fuera del invernadero.

Éstas son las claves sobre cómo hacer un invernadero en tu jardín, gastando el dinero preciso y empleando el tiempo justo. Para todas las adversidades que podamos encontrar relacionadas con el jardín, podremos confiar en el Seguro de Hogar MAPFRE, para disfrutar de nuestro invernadero al máximo.



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