Belamcanda o iris doméstica

Publicado por Vanesa Sánchez, 31 Jul 2013

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Planta belamcanda

Aunque tiene unos orígenes remotos, la belamcanda viste de brillantes y cálidos colores nuestros jardines. De los jardines de los ricos en Oriente ha pasado a ser una habitual en nuestro entorno.  

LO QUE DEBES SABER...
  • Belamcanda o iris doméstica: hermosa flor de Oriente con brillantes colores. Tallos de un metro de longitud con flores de varios colores.
  • Cuidados: buen drenaje, suelo rico en nutrientes, arenosos y fértiles. Necesita un riego moderado.
  • Plagas y enfermedades: es bastante dura, nada más que le afectan los hongos si hay mucha humedad.

 

Para muchos la belamcanda o iris doméstica sigue siendo una completa desconocida. Por ello te contamos algo más de esta intrépida viajera.

 

Iris doméstica o belamcanda

Su nombre científico es belamcanda chinensis, pero es más conocida como lirio leopardo o blackberry. Pertenece a la familia iridaceae.

Es una planta perenne y herbácea, de hojas largas con bordes afilados y en forma de abanico, que ya son decorativas en sí mismas. El tallo puede llegar hasta el metro de longitud. Las inflorescencias son amarillas, anaranjadas o rojas con manchas, de ahí su denominación como lirio leopardo. Es hermafrodita y posee tres estambres en vez de los seis que habitualmente tienen los lirios. Su semilla es similar a las moras, de color negro, y se observa una vez caídos los pétalos en el centro de la flor.

Florece en julio y agosto y, aunque sus flores son de muy corta duración, tan solo un día, son muy numerosas.

Cultivarla en casa

La belamcanda necesita suelos arenosos, fértiles y con buen drenaje, ya que no soporta los encharcamientos. Los suelos arcillosos o cualquier otro que retenga agua deben evitarse, ya que es fácil que se pudran las raíces. El pH ha de ser ácido, neutro o alcalino.

El sustrato más conveniente para la belamcanda será una mezcla de 2 partes de turba, 2 partes de arcilla y 1 parte de arena o perlita. El abono, una vez durante el crecimiento.

El riego debe ser moderado y en invierno ha de reducirse drásticamente. En esta época conviene cubrir la planta para que no sufra heladas. En cuanto a la luz, puede ubicase en semisombra o a pleno sol.

Su reproducción se hace mediante la división de rizomas y también por semillas durante el periodo que va de abril a junio.

La iris doméstica resiste bien las enfermedades y las plagas, pero cuando la humedad es más alta de lo normal es muy proclive a padecer hongos. Es muy valorada como planta ornamental combinada con flores más bajas y con otros tonos que contrasten con su espléndido amarillo o su cálido naranja.



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