Cómo cultivar bulbosas

Publicado por Cristina Yañez, 07 Feb 2013

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Cultivo y tipos de plantas bulbosas

Para cultivar plantas bulbosas hay que seguir una serie de recomendaciones que difieren un poco del cultivo de plantas normales que nacen de semillas o esquejes. Aun así no debería presentarnos demasiada dificultad y con los pasos que vamos a dar a continuación podremos hacer crecer nuestras plantas bulbosas preferidas.

LO QUE DEBES SABER...
  • Órganos: los más conocidos son los bulbos pero existen otros tres tipos que también son considerados plantas bulbosas: cormos, raíces tuberosas y rizomas.
  • Plantar: hay que dejar una pequeña distancia entre una planta y otra y plantar el bulbo a una profundidad 2,5 veces mayor que su propio tamaño.
  • Terreno: bastará con regarlos de manera normal para que crezcan adecuadamente, pues el bulbo sirve para reservar los nutrientes necesarios.

 

Algunas de las plantas bulbosas más conocidas por todos son los tulipanes, los gladiolos o las dalias, entre muchas otras. 

 

Elección de plantas bulbosas 

Antes de daros los consejos para cultivar bulbosas, hemos de dejar claro qué son exactamente este tipo de plantas: son aquellas que poseen un órgano enterrado en la tierra y que les sirve de reserva de nutrientes para poder producir hojas y a partir del cual nacerá la planta. Existen cuatro tipos de órganos diferentes en las plantas bulbosas y son los bulbos, los cormos, las raíces tuberosas y los rizomas

En primer lugar, debemos tener especial cuidado a la hora de comprar los bulbos y comprobar que están en perfectas condiciones. Se aconseja que estén duros y no presenten desperfectos que podamos ver a simple vista. Un truco para ver si son idóneos para la compra es presionar la base del bulbo con los dedos y comprobar que no se hunde. 

Preparar el terreno y plantar 

Antes de plantarlos, deberemos labrar el terreno para que esté en condiciones óptimas a la hora de colocar los bulbos y situarlos distanciados unos centímetros aunque sin crear grandes espacios. Con que no estén pegados unos a otros bastará, pero siempre manteniendo una uniformidad para que a la hora de salir las plantas no esté cada una en una punta del jardín. Se aconseja que los bulbos plantados sea un número impar y la profundidad a la que debemos hacerlo sea 2,5 veces mayor que el tamaño del bulbo. 

Una vez realizados estos pasos, solo tendremos que regar el suelo en el que hemos plantado los bulbos y esperar a que florezcan. Debido a que el bulbo contiene los nutrientes necesarios para la planta, no hará falta abonar en exceso el suelo o hacer uso de productos que ayuden a nutrir el terreno para un mayor crecimiento de nuestro cultivo.



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