Cómo convertir una habitación en un cuarto de gimnasia

Publicado por canalHOGAR, 10 Nov 2017

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Mujer haciendo ejercicio sobre una esterilla, con unas mancuernas y una pelota al lado

Hacer un gimnasio casero que pase desapercibido en cualquier estancia del hogar es posible. Solo tienes que tomar nota de los siguientes consejos.

¿Quieres ponerte en forma pero no tienes tiempo para ir al gimnasio? No te preocupes, porque en tu casa puedes disponer de todo lo necesario para estar a tono. Y no estamos hablando de llenar una habitación de enormes máquinas que terminan siendo un estorbo relegado al olvido. Al fin y al cabo, hacer ejercicio es contraer músculos para conseguir resistencia, fortaleza muscular y flexibilidad, y para eso basta con tener lo básico e imprescindible. Con unos ligeros cambios en una de las habitaciones de la casa (tú eliges cual), tendrás tu propio gimnasio casero sin que se note.

Lo primero que debes hacer es elegir la estancia que vas a destinar como gimnasio oculto. Lo ideal es que sea una zona aislada del resto de la casa, como el garaje o la buhardilla, pero puede ser un dormitorio o, incluso, el salón. Asegúrate de que la zona goza de buena ventilación y evita sitios donde haya exceso de humedad, ya que dificulta la realización de los ejercicios.

 

Tips para montar tu gimnasio casero

 

Con la habitación ya elegida, podemos empezar a acondicionarla. Colocar un espejo amplio nos ayudará a vernos a nosotros mismos para valorar si estamos haciendo bien los ejercicios y, de no ser así, corregirlos. Si tienes la opción de forrar toda una pared de espejo, adelante. Si no, será suficiente con uno que te permita verte de cuerpo entero tanto de pie como cuando estés haciendo gimnasia en el suelo.

Para el resto de las paredes, olvídate de los blancos o neutros. Necesitas un extra de energía y el color es una buena forma de conseguirlo. Apuesta por tonos cálidos y vibrantes como el naranja, amarillo o el rojo, que son muy estimulantes. En cambio, los azules y verdes tienden a crear un efecto relajante en nuestro ánimo, y eso no es lo que buscamos a la hora de hacer ejercicio.

Incluye carteles, láminas o vinilos con mensajes de motivación que te recuerden por qué quieres hacer ejercicio, para cuando los ánimos decaigan o la pereza te invada por completo.

La iluminación debe ser intensa y general para que nos estimule a seguir con la actividad. Si optas por focos de luz tenue y suave, será como una invitación muy tentadora para dejar el movimiento a un lado, sobre todo después de un día de intenso trabajo.

Por último, planifica dónde pondrás el equipo de música. No hay nada menos apetecible que hacer ejercicio en silencio escuchando, únicamente, nuestra propia respiración. La música nos activa, eleva nuestro estado de ánimo y nos motiva para seguir adelante. No hay que prescindir de ella. Incluso la televisión puede amenizarnos la tarea o puede servirnos para ponernos un DVD y ver cómo se hacen los ejercicios.

Con todo esto, ya tenemos la habitación acondicionada. Solo falta integrar en ella los artículos básicos para hacer nuestro gimnasio casero. Pero si queremos hacer honor a la palabra 'casero', tenemos que dejar a un lado la bicicleta estática, la cinta de correr o la elíptica, y usar el mobiliario que tengamos a mano. Con un poco de imaginación podemos adaptar cualquier mueble, silla, sofá, mesa, etc., como soporte para cambiar la posición del cuerpo y realizar un amplio abanico de ejercicios.

Además, en el mercado existen diferentes propuestas muy interesantes que nos ayudan a disimular la máquina de ejercicios dentro de un mueble de uso corriente. Es el caso, por ejemplo, de los sillones tipo otomano que pueden servir también como reposapiés o como mesa central del salón, pero en cuyo interior se esconde una máquina de ejercicio que sirve como punto de apoyo, como banca plana o como espacio para guardar pesas de diversos tamaños, barras y una consola para controlar el peso requerido en los ejercicios.

Por último, debemos reservar un armario o baúl para guardar los básicos que usaremos: esterilla, mancuernas y pesas, un balón de estabilidad o un 'fitball' y bandas de resistencia.

Con todo esto, tendrás tu propio gimnasio casero, muy económico, discreto y, lo que es mejor de todo, no te obligará a destinar una habitación sólo para este uso, ya que quedará disimulado cuando no lo estés usando. Si te interesa llevar a cabo un estilo de vida saludable, te interesará contar con el Seguro de MAPFRE Salud, con el mejor cuadro de profesionales que te ayudarán a mantenerte en óptimas condiciones.



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