Qué tener en cuenta al reformar un edifico histórico

Publicado por canalHOGAR, 15 Jul 2016

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Qué tener en cuenta al reformar un edificio histórico

La renovación de un edificio histórico es tan necesaria como delicada. Los espacios que están catalogados como construcciones con valor histórico cuentan con una protección especial que hace que cualquier tipo de obra deba ser visada y aprobada por el órgano competente.

Las obras de reforma o renovación de edificios suelen ser necesarias con el paso del tiempo, tanto en edificios modernos como en los que cuentan con siglos de antigüedad. La gran diferencia se da en las obras de los denominados edificios históricos, sus necesidades son muy concretas y suelen estar protegidos por la ley.

Si realizar cualquier tipo de obra, ya sea menor o mayor, suele implicar una serie de trámites que dependen habitualmente de las administraciones municipales del lugar donde esté ubicado el edificio a restaurar, en el caso de los espacios considerados históricos, es imprescindible tener en cuenta sus necesidades especiales de conservación y mantenimiento.

No todos los edificios con valor histórico son de titularidad pública, aunque sí una gran mayoría. En cualquier caso, y con independencia de quién sea el dueño y se ocupe de la conservación de un edificio, por lo general,  los edificios históricos no pueden reformarse de forma completa y libre, sino que exigen una serie de permisos, visados y aprobaciones.

• Los edificios históricos tienen que mantenerse en el mejor de los estados posibles, apostando por una renovación cuidada y constante, siempre que sea necesaria y antes de que el edificio sufra grandes daños.

• Las construcciones con carácter histórico no pueden, en general, modificarse ni alterarse, salvo necesidad o temas de seguridad y, en este caso, se buscará siempre la solución más conservadora y que menos cambios para el edificio suponga.

• La conservación de un edificio histórico debe ser integral, es decir, en caso de reformas o renovaciones no se modificarán ni estructuras, ni aspectos estéticos, ni siquiera distribuciones interiores. Siempre que sea posible se intenta una conservación absoluta del edificio, tal y como se concibió.

• Los materiales que se utilizan para una reforma histórica también son un detalle crucial. Es necesario apostar por materiales de calidad y actuales, pero que permitan mantener la estética genuina del edificio.

• El impacto sobre el edificio antiguo, durante la restauración, debe ser el mínimo posible, eligiendo las técnicas de reforma y mantenimiento menos agresivas y más conservadoras, de entre las posibles.

Atendiendo a las necesidades específicas de este tipo de construcciones, hay que tener en cuenta que la renovación de un edificio antiguo puede llevarse a cabo por muy diferentes causas, exigiendo trabajos más o menos profundos y costosos.

1. Mantenimiento y conservación

Son trabajos que deben realizarse con cierta frecuencia y que  tienen como fin mantener el edificio en las mejores condiciones estéticas y funcionales. Pueden ser obras profundas pero, en general, se recomienda una conservación continua para que los trabajos sean siempre lo menos agresivos e invasivos.

2. Atender situaciones de emergencia y falta de seguridad

Los edificios históricos no siempre están tan atendidos como sería necesario, especialmente los más antiguos y que han sido dejados por largos periodos de tiempo. Las estructuras arquitectónicas no son eternas, sufren el paso del tiempo y pueden dañarse de forma definitiva. Hay edificios históricos que precisan de trabajos urgentes de reforma y renovación, para evitar un derrumbe eminente, por ejemplo. En estos casos, es necesario un estudio donde prime la seguridad sobre los valores estéticos.

3. Asumir nuevas funciones. Actualización de edificios históricos

Con cierta frecuencia, las construcciones de siglos anteriores no sólo necesitan renovarse, sino que es preciso modificar su función para que puedan seguir siendo útiles, asumiendo un nuevo papel dentro de las ciudades actuales.  Este tipo de renovaciones más profundas exigen el trabajo de expertos y profesionales especializados en este tipo de obras que logran mantener exteriores, por ejemplo, con estética y estilos del pasado, restaurando al completo los interiores, para que estos edificios puedan acoger nuevos usos y dar respuesta a las necesidades de los ciudadanos de hoy.

A la hora de renovar un edificio histórico hay muchos detalles que hay que tener en cuenta: titularidad, tipo de protección del patrimonio, objeto de la reforma o función del edificio, entre otras. Es preciso recurrir a empresas y profesionales especializados que realizarán un trabajo completo y exitoso, respetando siempre el espacio y teniendo en cuenta sus necesidades, pero también las de sus usuarios o dueños.

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