Tips de protección en piscinas para niños

Publicado por canalHOGAR, 26 Jun 2017

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niños en el borde de una piscina

¡Ha arrancado la temporada de piscinas! Una de las maneras más divertidas de pasar el verano y combatir el calor. Para que disfrutes del agua sin preocuparte, es importante que recuerdes estos consejos de protección en piscinas para niños.

Contra temperaturas que llegan a los 40 grados, la solución inmediata y más efectiva es darse un buen chapuzón. Las piscinas son sinónimo de verano, de combatir el calor y refrescar la piel, al menos durante un rato. 

Para los niños, son lugares de diversión absoluta: jugar a clásicos como Marco Polo o al Uno o inventarse nuevos con reglas arbitrarias. Son días de pasar horas y horas a remojo y bajo el sol, aprovechando el muy buen tiempo libre del que disponen. Tienen muchísima energía, y las piscinas son los lugares perfectos para descargarla. 

Pero es esta misma energía la que les impulsa a disfrutar de la piscina intensamente, a veces rozando el límite. Es importante recordar la seguridad a la hora de disfrutar del verano en su máxima plenitud. Nunca está de más recordar consejos de protección en piscinas para niños. 

 

Piel solo hay una

Hay momentos en los que los rayos del sol parecen determinados a fulminarte con su poder. Momentos en los que se puede sentir su intensidad incinerando la piel. Una de las mayores preocupaciones para los padres de niños que pasarán tiempo bajo el sol es la de tener siempre protección solar a mano. 

Los rayos ultravioleta tienen una frecuencia imposible para que el ojo la pueda captar, pero representan un 10% del poder lumínico del sol. De hecho, podemos recibirlas gracias a la barrera que nuestra atmósfera ofrece. Si llegaran directamente, calcinarían aquello que tocaran. 

Por ello, toda protección frente a los rayos ultravioleta es bienvenida. Es importante contar con cremas de factores altos. Afortunadamente, la oferta es tan amplia que no es difícil hacerse con una que sea fácil de aplicar y resistente al agua. Con aplicarlo un par de veces durante el tiempo que se pasará en la piscina será suficiente para poder combatir su poder. Por supuesto, gorras y sombreros lo hacen todo mucho más fácil.

 

La profundidad, ¿amiga o enemiga?

Las piscinas pueden ser peligrosas si se usan de forma irresponsable. Sin embargo, son de los lugares más divertidos del mundo si se conocen bien los límites que no se deben sobrepasar. Para disfrutar de las piscinas, lo mejor es saber bien hasta dónde podemos llegar con la infraestructura que hay.

Por supuesto, alguien que no sabe nadar no debería estar en la parte profunda del agua. Pero hay protección que es aplicable a todos, sin importar su nivel de habilidad nadando. Correr en los bordes de la piscina es peligroso, pues suelen estar mojados y causar resbalones. Lanzarse de cabeza en la parte poco profunda suele resultar, como mínimo, muy doloroso. 

 

La técnica, tu mejor aliado

El mayor factor que determina la seguridad en las piscinas para niños es su propia habilidad para enfrentarse al agua. Cuanto más se nade, más comodidad se sentirá en ese elemento y a mayores problemas nos podremos enfrentar. Lo bueno de aprender a nadar es que, como todo, requiere práctica para desarrollarse. Y las piscinas son el mejor lugar para ello. 

Unas buenas clases de natación, desarrollando su destreza y fuerza, harán que cualquier persona (y especialmente los niños) se pueda sentir cómoda nadando y tener la sangre fría que a veces es necesaria. Entrar en pánico en el agua es uno de los mayores problemas a los que se puede enfrentar un nadador inexperto. Y siempre es más fácil que ocurra cuanto más inexperto se sea.

Respeta las reglas

Los problemas más grandes ocurren cuando se saltan las guías básicas de seguridad, como entrar en la piscina fuera del horario. No es decir que nadie puede disfrutar de un baño nocturno, cuando la noche rebasa los 30 grados. Lo importante es no bañarse del mismo modo del que lo harías si estuviera un socorrista presente, sino ser conscientes del entorno y bajar al agua con tranquilidad. 

Evitar el comportamiento arriesgado es la mejor manera de prevenir accidentes. Por supuesto, dejar pelotas y juguetes tirados por la piscina y alrededores es siempre un factor de riesgo. Evita que los demás, o tú mismo, se tropiecen por alguna trampa que dejaste dispuesta para sus pies. 

No hay que ser alarmistas y pensar siempre en lo peor que pueda pasar, pero sí ser conscientes de que los accidentes en las piscinas, especialmente si los niños están lejos de la mirada de un adulto, pueden resultar muy peligrosos. Si se juega con cabeza, se puede disfrutar mucho y por mucho tiempo.

Así que, la próxima vez que bajes a la piscina, recuerda llevar crema solar para ti y para los niños, no te olvides de cargarte de flotadores y recuérdales que deben andar con cuidado.  

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