¿Cada cuánto lavas la ropa del hogar?

Publicado por canalHOGAR, 30 Oct 2017

Comparte el artículo:   Linkedin Google Email WhatsApp

Sábanas blancas tendidas en una cuerda con el mar al fondo

Si tu colcha rara vez ha visto una lavadora o las toallas permanecen en el baño hasta que la cantidad de agua acumulada las hace caer por sí solas, debes saber que la frecuencia con la que laves tu ropa de hogar el crucial para evitar problemas mayores, como la aparición de alergias.

Saber con exactitud cada cuanto lavar la ropa del hogar es más importante de lo que parece. Cortinas, sábanas, toallas, trapos de cocina y demás textiles de la casa tienen funciones muy diversas, por lo que es lógico pensar que cada uno merece un tratamiento distinto.

Las cortinas, por ejemplo, solo acumulan polvo. Pero si observásemos al milímetro la vida que nace y crece entre los hilos de las sábanas, creeríamos estar viendo una película de terror. Células muertas, sudor, pelos, restos de maquillaje, hongos, bacterias, ácaros, esporas fúngicas… y todo un ecosistema en plena ebullición que se acumula en la ropa de cama en tan solo una semana.

Sin embargo, las estadísticas revelan que los españoles lavamos las sábanas una media de una vez al mes. Y éste no es un dato del todo negativo si lo comparamos con el de las colchas o almohadas: la mayoría no ha visto una lavadora de cerca en toda su vida útil. Un asunto de crucial importancia si tenemos en cuenta que parte de los casos de alergias tiene su origen en la falta de limpieza. Para que esto no ocurra, te damos las claves para que sepas cada cuánto debes lavar la ropa.

 

 

Cada cuánto lavar la ropa de cama

No hay sensación más confortable que la de meterse en una cama limpia con las sábanas bien ventiladas después de haber estado tendidas al aire. Una sensación que se disfruta poco, pues al segundo día la ropa de cama ya presenta signos de suciedad no perceptibles a la vista, pero sí para nuestro organismo. Cremas, ácaros… y la situación no mejora si pensamos en el sudor. Según un estudio realizado por la Universidad de Medicina de Nueva York, una persona puede llegar a transpirar hasta un litro de sudor en una noche. Dan ganas de poner la lavadora cada día, ¿verdad?

  • Sábanas: Todas las semanas (salvo en zonas donde haga mucho calor o en los meses de verano, que el cambio debe realizarse más a menudo). Lávalas con agua muy caliente, a no ser que sean de algodón, ya que pueden llegar a encoger hasta en un doce por ciento. Plánchalas para matar bacterias y ácaros.

 

  • Colchas y mantas: Al no estar en contacto directo con la piel, no es necesario extremar su limpieza. Bastará con hacerlo dos veces al año, como mucho. Utiliza un programa suave o llévalas a la tintorería.

 

  • Nórdicos: Al igual que las cochas, deben limpiarse cada seis meses. Si te caben en la lavadora, no olvides meter dos pelotas de tenis en el tambor para que no se apelmacen. Y no uses la secadora, ya que el aire estropea las plumas. Mejor airéalos y evitarás que pierdan su aislamiento térmico.

 

  • Almohadas: Cada seis meses. Bastará con meterlas en la lavadora a una temperatura superior a los 50 grados. Además, podemos prevenir la aparición de suciedad usando fundas protectoras.

 

  • Colchón: Lo ideal es hacer una limpieza al vapor o, en su defecto, pasar la aspiradora a conciencia dos veces al año.

 

Cada cuánto lavar los textiles de las zonas húmedas

La ropa que hay en el baño tiene el problema añadido de la cercanía del agua.  Esto hace que las toallas o la alfombrilla se conviertan en una reserva de hongos que tan solo necesitan humedad y queratina (la proteína más presente en la piel) para vivir.

  • Toallas: En poco tiempo las toallas comienzan a desprender malos olores debido, en gran parte, a la humedad y los gérmenes. Lavándolas después de tres o cuatro usos evitaremos esa situación. Recuerda usar poco suavizante, ya que las siliconas que contienen interfieren en su capacidad de absorción.

 

  • Alfombrilla: También acumula mucha humedad, pero no suele airearse como ocurre en el caso de las toallas. Por eso, también deben lavarse, al menos, cada una o dos semanas.

 

Cada cuánto lavar los textiles de la cocina

El contacto con la humedad y los alimentos hace que los trapos, delantales o manteles acumulen bacterias y malos olores

  • Trapos de cocina: Si nuestra cocina tiene una vida muy activa, debemos lavarlos dos veces a la semana. Pero si sólo están de adorno, con una vez al mes irá perfecto.

 

  • Delantal: Si cocinas a diario, debes lavarlo al menos una vez a la semana en agua caliente incidiendo en las manchas más persistentes.

 

  • Manteles: Al ser una de las prendas que más se exponen a la suciedad directa, deben lavarse después de cada uso. Si únicamente cumple la función de adorno, entonces una vez por semana es suficiente para eliminar los restos de polvo.

 

Cada cuanto lavar la ropa de hogar decorativa

Aunque no sufran las mismas inclemencias que la ropa de cama, los textiles decorativos acumulan polvo y ácaros que encuentran en ellos un lugar cómodo para vivir sin que nadie los moleste en muchos meses (o en el peor de los casos, años).  Aunque sean decorativos, si no mantienen un mínimo de higiene y hay un alérgico en la familia, su estado puede agravarse. Incluso puede darse el caso de que personas que no tenían síntomas de alergia acaben desarrollando una.

  • Cortinas y estores: cada seis meses. Lávalos en agua fría y con jabón neutro y ponlos a secar colgados de su barra o riel, para que su planchado sea más sencillo. Pero entre lavado y lavado, pasa la aspiradora cada semana para que se mantengan más tiempo en buen estado.

 

  • Cojines: Debemos pasar la aspiradora al menos una vez al mes. Con este gesto eliminaremos gran parte de polvo y ácaros. Pero conviene hacer una limpieza más profunda al principio de cada estación. Tanto si los cojines son sintéticos como de plumas, pueden lavarse en la lavadora, eso sí: con un programa corto, agua fría y metiendo dos pelotas de tenis en el tambor para que no se apelmacen.

 

  • Tapicería: A pesar de ser una tarea pesada y laboriosa, hay que limpiar la tapicería de sillones, sofás y sillas al menos en primavera y en otoño. Primero hay que aspirar la tela a fondo y después pasarle un trapo húmedo o seguir las indicaciones del fabricante.

 

Sea cuando fuere, lo que está claro es que todos los textiles del hogar merecen su sesión de limpieza particular para evitar la aparición de microorganismos perjudiciales para la salud. Con el Seguro de MAPFRE Salud tendrás las coberturas necesarias ante cualquier imprevisto, pero siempre es mejor prevenir.



Comentarios (0)

Todavía no se ha publicado ningún comentario, sé el primero en escribir un comentario.

Si quieres comentar el post o recibir asesoramiento de MAPFRE pincha sobre la casilla correspondiente.

Dejar un comentario

Desde este canal nos comprometemos a no publicar nada de su nombre

Su email nunca será publicado ni compartido

* Todos los campos son obligatorios

Te recomendamos