¿Qué es una casa pasiva?

Publicado por canalHOGAR, 10 Feb 2017

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vivienda pasiva

Si alguien pregunta qué es una casa pasiva, lo primero que hay que saber es que, como característica principal, debe ser una vivienda capaz de lograr un ahorro de hasta 90% en energía. Otro factor determinante es que cumpla con lo estipulado en el estándar Passivhaus.

¿Qué es una casa pasiva? Una casa pasiva es aquella que tiene como objetivo proporcionar un gran confort a sus habitantes reduciendo al máximo posible la energía empleada para ello. La eficiencia energética se consigue por medio de un buen aislamiento y aprovechando las condiciones del medioambiente. Englobada dentro de la tendencia de la arquitectura bioclimática, el Instituto Passivhaus es el organismo que regular los estándares necesarios para certificar que un edificio puede denominarse como pasivo.

 

El concepto de casa pasiva data de 1980, cuando The American Institute of Architects publicó “La casa pasiva. Clima y ahorro energético”. Posteriormente estas enseñanzas calaron en Alemania y Suecia, donde se creó el Instituto Passivhaus, que es el organismo que señala los patrones que debe cumplir un hogar pasivo. Disponer del certificado de casa pasiva es complicado por el riguroso análisis que se debe de hacer y que tiene como consecuencia que actualmente únicamente 32.000 inmuebles en todo el mundo tienen confirmado dicho título. Los patrones que tiene en cuenta el Instituto Passivhaus son muy serios, pero una vez que una casa es aprobada como pasiva puede llegar a necesitar un 75% menos de consumo que una casa nueva o incluso un 90% menos de energía que una casa ya construida. Estamos hablando por lo tanto de ahorros muy significativos.

 

Para poder estudiar detenidamente qué es una casa pasiva, vamos a detallar qué criterios debe de seguir una construcción para conseguir el diploma, así como las particularidades para cada clima, el coste que supone apostar por una casa pasiva y el posible ahorro que puede suponer.

 

 

De acuerdo con el organismo regulador, los aspectos que se tiene en cuenta para que una casa pueda ser catalogada como pasiva son:

  • Disponer de un extraordinario aislamiento térmico. Este punto se consigue con unos muros más anchos de lo normal y con el uso de aislantes.
  • La eliminación de puentes térmicos. Lográndose por medio de una capa de aislamiento continúa sin ninguna interrupción.
  • Estanqueidad. Se pretende el sellado de las uniones de los diferentes materiales del edificio para evitar filtraciones de aire que puedan causar pérdidas de calor.
  • Ventanas de alta calidad. Al ser normalmente el elemento más débil para conservar el hermetismo de un hogar, el Instituto otorga una gran vigilancia a este punto, llegando a aconsejar un triple cristal para evitar el 25% de energía que se pierde normalmente por este lugar en una casa convencional.
  • Sistema de ventilación mecánica. Este mecanismo permite que continuamente se esté renovando el aire interior. El objetivo es que permita calentar el aire frío con el calor interior generado intrínsecamente por los habitantes de la casa y que cuando haga una temperatura excesivamente alta se expulse el aire cargado y se renueve por el frescor del exterior.
  • Confort y salud. Se otorgan puntos a aquellas casas con unas temperaturas interiores sin grandes cambios, un alto aislamiento a ruidos exteriores, un aire de calidad libre de CO2, suciedad o polen. Se trata, por lo tanto, de que sea un lugar habitable.
  • Un diseño bioclimático. Para que un edificio sea eficiente ha de tener en cuenta el clima que le rodea y adaptarse a él. De este modo se valora la orientación, la forma, el volumen, el aprovechamiento de la radiación solar o el uso de sombras.
  • Fuentes energéticas renovables. Se valorará positivamente que la energía consumida por el hogar proceda de fuentes no perecederas. De este modo, los paneles solares en el techo, la quema de biomasa o el aprovechamiento del agua son aspectos importantes.

 

Además, cumpliendo las variables enunciadas anteriormente se consigue que una casa sea valorada como pasiva. Sin embargo, el consorcio aconseja tomar medidas concretas según el medioambiente donde se sitúe. Esto provoca que cada zona geográfica disponga de recomendaciones específicas:

  • Clima mediterráneo. Se tiene en cuenta una mayor incidencia solar y las suaves variaciones de temperatura que se producen por la noche. Se estudia especialmente que no se sobrecaliente el inmueble durante el verano.
  • Climas fríos. Se valora un interior hermético que no permita dejar escapar el calor y que guarde toda la energía producida. En este tipo de ambiente, la ventilación mecánica es muy importante.
  • Climas montañosos. Se aconseja ubicar el hogar en la ladera soleada y protegerla de fuertes ráfagas de viento. Otro truco es emplazar las ventanas hacia donde se sitúa el sol al mediodía y cubrir de aislamiento térmico muros y techos.
  • Climas desérticos. La protección contra la irradiación solar es la mayor preocupación de las viviendas situadas en este medio, junto con los altos contrastes entre la temperatura diaria y la nocturna. Una forma de hacer frente a estos inconvenientes es la colocación de aberturas situadas estratégicamente que permitan aprovechar el frío nocturno para enfriar el edificio.

 

Una casa realizada mediante el estándar Passivhaus es más cara que un hogar básico. Teniendo en cuenta que el coste puede variar según los materiales usados y el diseño que se quiera realizar, una casa pasiva cuesta entre un 5% y un 10% más que un inmueble convencional. Este sobrecoste es debido a usar sistemas de eficiencia energética, aislamientos, mejores ventanas y construcción de fuentes de energía renovables.


Pero, pese a que una casa con certificado Passivhaus es más cara que su equivalente ordinario, la gran disminución de energía necesaria para mantener un ambiente confortable para sus habitantes hace posible que sea muy rentable en el medio y largo plazo. Los expertos calculan que entre 5 y 10 años es el periodo necesario para amortizar la inversión de construir una casa pasiva en lugar de una estándar.

 

Una casa pasiva es aquel inmueble que está enfocado a reducir al mínimo posible el gasto energético del hogar. Oficialmente está regulado por el Instituto Passivhaus que es el organismo que determina qué casas merecen este galardón. Sin embargo, muchos de sus consejos pueden ser aplicables para nuestras casas. Aprovechar las particularidades del clima, aislar las paredes, usar unas buenas ventanas o la instalación de una ventilación mecánica son pequeños cambios que podemos realizar y que pese a no conseguir que nuestro hogar sea calificado como pasivo nos ayudarán a ahorrar costes y a mejorar el confort.

 

En cualquier caso, tengas una casa pasiva o una vivienda convencional, es muy importante que puedas ahorrar tanto en energía como en dinero y preocupaciones. Con los Seguros de Hogar MAPFRE tu vivienda estará protegida, evitando sustos y gastos inesperados.



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