Piscinas de agua salada

Publicado por Cristina Yáñez, 14 Jun 2013

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Agua salada para las piscinas

A la hora de instalar una piscina, pocas personas son las que se plantean el hecho del tipo de agua que van a elegir, pues piensan en la tradicional piscina con agua normal a la que se le añade cloro para su mantenimiento. Pero para todos aquellos amantes del mar, es posible tener una piscina de agua salada, por lo que vamos a ver sus principales características así como sus ventajas e inconvenientes.

LO QUE DEBES SABER...
  • Clorador salino: es el aparato encargado de que nuestra piscina sea de agua salada mediante una transformación de la sal.
  • Mar: aunque el agua lleve sal, no llega a los niveles de concentración que encontramos en el agua de mar.
  • Sal: se emplea la habitual que tenemos en casa y que usamos para las comidas, es decir, el cloruro de sodio.

 

A largo plazo, el mantenimiento de estas piscinas es menos costoso y más cómodo que el de las piscinas tradicionales de agua con cloro.

 

¿Cómo funcionan las piscinas de agua salada?

La principal diferencia que existe entre las piscinas de toda la vida y las de agua salada, es que estas últimas utilizan los denominados cloradores salinos, que se encargan de convertir la sal del agua en cloro para mantener limpia la piscina. Este cloro se crea por tanto de forma natural y no repercute de forma negativa en el medio ambiente.

Otro dato bastante importante de este tipo de piscinas, es que la concentración de sal en el agua no es nada parecida a la del mar como muchos podían pensar, sino que contiene una décima parte de lo que puede tener cualquier océano. Por lo que podemos estar tranquilos de que no nos escocerán los ojos ni se irritarán al contacto con el agua. 

Ventajas y desventajas 

La principal ventaja de las piscinas de agua salada es que se eliminan los componentes químicos como el cloro, previniendo así cualquier tipo de incidencia a la hora de elegir las cantidades del producto usado. También, debido a ello, tendremos que despreocuparnos totalmente de la medición de niveles y comprobación del estado del agua, ya que únicamente tendremos que echar la sal necesaria y el clorador se encargará de todo. Si los niveles de sal no son suficientes, solo habrá que reponerlos cada cierto tiempo.

En cuanto a los inconvenientes, el más destacado sería el coste inicial de la piscina, ya que aparte del gasto por construirla, debemos desembolsar el precio del clorador salino que suele ser elevado. Pero a largo plazo probablemente sea mucho más económica esta piscina, por los gastos casi nulos de mantenimiento que necesita.



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