Cómo mejorar la psicomotricidad de tu hijo esta Navidad

Publicado por Cristina Yáñez, 07 Dic 2012

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Regalos de Navidad para niños

Llega la Navidad y con ella los esperados regalos. No siempre elegimos los más adecuados para nuestros hijos, pero, ¿cómo hacerlo? Celia López Carlon, fisioterapeuta infantil y psicomotricista del Centro Aleka, del que además es codirectora, nos da una serie de consejos sobre los juguetes más recomendables para nuestros pequeños.

LO QUE DEBES SABER...
  • Edad: los juguetes siempre dependerán de la edad del niño, pero desde que son bebés podemos regalarles juegos para desarrollar su psicomotricidad de diferentes maneras.
  • Postura: casi nunca tenemos en cuenta la postura en la que juegan nuestros hijos, pero en realidad es algo muy importante y debemos vigilar cómo se sientan y se mueven para evitar problemas en el futuro.
  • Juguetes: no solo hay que hacer regalos que ayuden a su aprendizaje, también hay que entender que los niños tienen que jugar, divertirse e incluso aprender por sí solos utilizando la imaginación y la creatividad.

 

1. Con la llegada de la Navidad, compramos juguetes para los niños que en muchos casos no son los más convenientes para ellos. Como fisioterapeuta, ¿cuáles serían los más apropiados para desarrollar la psicomotricidad desde que son bebés?

Desde muy bebés, sería recomendable elegir juguetes que favorezcan, entre otras cosas, la exploración. Esto es que el niño lo pueda coger, chupar, golpear, pasarlo de una mano a otra, jugar a tirarlo al suelo una y otra vez… También son interesantes los juguetes que favorecen la relación causa-efecto (si pulso en un botón, sale un muñeco y similares).

Podemos regalar juguetes desde el mismo nacimiento, lo importante es fijarnos en algunas cosas. Así, por ejemplo, un juguete óptimo para un bebé recién nacido y hasta los 3 meses de edad será un juguete blando, de textura agradable, de colores llamativos, preferiblemente en rojo, negro y blanco (pues son los colores que ve el bebé al principio). Podemos acompañarlo con sonido para fomentar su capacidad auditiva. Además, si se lo ofrecemos al bebé cuando le colocamos boca abajo estaremos consiguiendo que trabaje los músculos del cuello y del tronco (fundamental para el buen desarrollo psicomotor).

A partir de los 7-8 meses, los más adecuados son aquellos que permiten introducir aros en un pivote. Primero empezarán a saber sacarlos y más adelante aprenderán a meterlos también. Por supuesto los juguetes grandes que rueden para favorecer así el desplazamiento del niño para alcanzarlo o seguirlo (mediante el arrastre o el gateo) como las pelotas, coches con ruedas, etc. 

A partir de los 9-10 meses tenemos las mesitas de actividades que le ayudarán a que se quede de pie jugando mientras descubre las sorpresas que le deparará la mesita. A su vez, iniciará la marcha lateral de ladito en la mesa o de esta mesita al sofá por ejemplo. 

A partir de los 11-12 meses, podemos comprarles los típicos correpasillos o caminadores para que el niño los empuje y se anime a dar pasitos. Estos juguetes es mejor ofrecerlos cuando el niño ya gatea y se pone de pie agarrado a algún lugar. 

 

2. Cuando ya caminan y juegan prácticamente solos, ¿qué podemos regalarles?

A partir de que los niños alcancen la marcha y en adelante, serán recomendables juguetes que fomenten la imaginación, la creatividad, el lenguaje, el juego simbólico (imitar mediante el juego las acciones de los adultos como la de dar de comer a un muñeco, por ejemplo).

A partir del año, también es recomendable regalarles bloques que puedan encajar y apilar (aunque en un principio solo sabrán sacarlos de su lugar, más adelante irán investigando y podrán hacerlos encajar).

A medida que se vayan haciendo más mayores, estos bloques pueden ser de formas diferentes, más pequeños y complejos. Estos juegos hacen que el niño trabaje la atención, la paciencia, la creatividad y contribuyen a afianzar la coordinación ojo-mano y la diferenciación de formas y colores.

Entre los 4 y los 7 años lo más apropiado son los juegos que tengan reglas. No se tienen que ceñir únicamente a juegos de mesa, sino que puede ser un mini golf, unos bolos, una canasta y otros muchos en los que se incluyen también contenidos psicomotores.

3. Una de las cosas que no solemos tener en cuenta es la postura en la que nuestros hijos juegan, ¿qué hábitos de postura deberían adoptar a la hora de jugar para evitar problemas posteriores?

Es importante vigilar la postura para evitar deformidades futuras en las caderas o en columna (son las más frecuentes).
Por eso, cuando los niños empiezan a jugar en el suelo, es importante vigilar que se sientan con las piernas hacia delante (postura que llamamos de indio) y no hacia atrás (en postura de “W”), o bien que no estén de esta manera un tiempo muy prolongado.

Cuando pasen más tiempo sentados en una mesa, será importante adecuar la mesa y la silla a la altura del niño, de forma que los pies estén apoyados en el suelo, las rodillas estén en ángulo recto y la columna esté lo suficientemente extendida para que no tenga que doblarse para pintar o jugar en la mesa.

Cuando están de pie, hay que vigilar también que la espalda esté lo suficientemente extendida. Si no es así, hay que alentarlos para ello. También vigilaremos si carga más en un pie que en otro, si las rodillas están hacia dentro o si los pies van hacia muy plano o son muy cavos para poder comentárselo a nuestro pediatra y que él nos indique el especialista en caso de necesitarlo.

4. Cuando nuestros hijos ya son más mayores, a la hora de comprarle un regalo, ¿debemos ceñirnos a sus peticiones o es recomendable intercalar algún presente que opinemos pueda beneficiarle? En este último caso, ¿cuál sería?

Deberemos atender a sus peticiones para demostrar que atendemos a sus intereses, pero guiarle hacia actividades que le puedan venir mejor. Por ejemplo, si el niño es un poco más desgarbado o torpe que los niños de su edad, nos dirigiremos hacia juegos de contenido más motor. Los monopatines, los triciclos, los patines y las bicicletas son muy convenientes para fomentar la actividad física al aire libre. Los juguetes que imitan otros deportes como raquetas, palos de golf y, por supuesto, la versátil pelota tampoco pueden ni deben faltar.

Si falla en grafomotricidad, tendrá que llevar a cabo actividades manuales. En este ámbito, las alternativas son muchísimas, muy variadas y divertidas y le permiten al niño trabajar su motricidad fina.

5. Últimamente están proliferando multitud de juguetes educativos, ¿son realmente beneficiosos para los niños o muchos de ellos usan la palabra “educativo” como una estrategia de marketing?

Hay de todo, pero sí es cierto que ahora se apellida todo educativo o didáctico para alentar a su venta. Lo importante es el sentido común de los padres a la hora de elegir y de comprar. Muchas veces nos dirigimos a lo más educativo y nos olvidamos de lo esencial. Un niño es un niño y en su tiempo libre no tiene que estar usando juguetes que le enseñen todo el tiempo conceptos o idiomas nuevos, sino entender que el juego es un vehículo en sí del aprendizaje de conceptos mucho más importantes como pueden ser el esquema corporal o el esquema espacial. 

En resumen, no es más didáctico un ordenador infantil que enseñe letras y números en inglés que un juego de ensamblar fichas de colores y tamaños diferentes para crear torres y castillos.



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