Los colores que cambian tu casa

Publicado por canalHOGAR, 29 Ene 2018

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Una pared pintada mitad de blanco y mitad de azul con una escalera y un cubo de pintura

Antes de elegir los colores para pintar la casa, descubre de qué manera influye en nuestras percepciones cada tono para sacarle el máximo partido. Podrás agrandar salones, reducir pasillos o hacer techos más altos, y todo sin obras.

El recurso de la pintura y sus efectos puede evitar que nos metamos en molestas reformas: gracias a la correcta combinación de colores podemos disimular defectos, agrandar espacios, ensanchar pasillos muy estrechos, dar luz a una habitación muy oscura, o potenciar los puntos fuertes, entre otras situaciones. Un factor a tener en cuenta si queremos cambiar el aspecto de nuestra vivienda de la forma más fácil, rápida y eficaz.

 

Colores para pintar la casa

 

No todos los colores son iguales, las intensidades y matices pueden variar considerablemente dentro de una misma familia. Incluso la combinación de unos y otros puede hacer que sus efectos cambien considerablemente. Sin embargo, hay unas reglas estandarizadas que confieren ciertas facultades a determinados colores, por las que son capaces de cambiar las dimensiones, profundidad, etc. de una estancia.

  • Blanco. Ante cualquier duda decorativa recurre al blanco y acertarás. Se trata de un color que ilumina los espacios y los hace visiblemente más grandes. Sin embargo es frío y poco acogedor.
  • Gris. Los tonos claros de este color forman en nuevo blanco: la opción más estandarizada para aumentar la sensación de luz y tamaño. Además, aportan elegancia y sobriedad y son muy versátiles. En cuanto a su versión más oscura, es capaz de crear sobrios contrastes, aportando profundidad sin caer en estridencias.
  • Azul: Es el color frío por excelencia, aunque si se combina bien con otros elementos se le puede sacar su punto cálido y acogedor. Entre sus bondades se encuentra la de agrandar visualmente estancias pequeñas, pero cuidado, porque usándolo en espacios reducidos puede hacer que la sensación sea algo agobiante.
  • Amarillo: Hubo una época en la que el amarillo se convirtió en el nuevo blanco. Su éxito fue tal y se abusó tanto de él que a día de hoy hay pocos que quieran apostar por este color para las paredes de su casa. Sin embargo, es un tono muy interesante: es cálido, alegre, aporta energía, ilumina habitaciones oscuras y engrandece espacios. ¿Se puede pedir más? La pega es que puede llegar a ser muy cargante.
  • Rosa: Este color delicado y cálido no tiene por qué ser exclusivo de habitaciones de niñas, hay otras estancias y estilos que demandan el rosa. Por ejemplo, es perfecto para suavizar ambientes rústicos o para diseñar dormitorios y baños románticos. En su faceta más suave es capaz de disimular fallos o defectos de la pared. Además, crea climas acogedores y serenos.

 

Pintar la casa según los efectos del color

 

¿Cuál es la casa perfecta?: techos demasiado altos o bajos, pasillos muy largos, habitaciones de reducido tamaño, salones tan amplios que resultan poco acogedores… Si lo miramos con lupa la solución es tan simple como saber jugar con los colores.

LEVANTAR LOS TECHOS

Los techos altos son sinónimo de amplitud, ya que aligeran y restan peso en el espacio visual. Las viviendas más antiguas cuentan con esa baza, pero en las construcciones modernas no es así, aunque gracias al uso adecuado de la pintura conseguiremos elevar los techos en poco tiempo. ¿Qué podemos hacer?

  • Pinta el techo de blanco. Además de dar luminosidad a la habitación, crea la sensación óptica de que éste se encuentra más elevado. Si además acompañamos las paredes de un tono más oscuro, acentuarás este efecto gracias al contraste creado.
  • Apuesta por las paredes degradadas. Este recurso consiste en la aplicación de un mismo color en diferentes intensidades, partiendo del rodapié en su versión más oscura hasta llegar al techo en su variante casi blanca. Al poner todo el peso visual a la altura de los pies e ir aligerando a medida que sube se consigue que la habitación parezca más alta. Puedes darle un acabado muy marcado usando cinta de pintor como plantilla, o un aspecto más suave difuminando las líneas y apostando por colores ligeros.
  • Ríndete al half painted o lo que es lo mismo: pintar a medias, una de las tendencias decorativas del momento. Consiste en dividir la pared en dos y pintar la parte inferior de un color más oscuro y la superior de un tono más claro o bien dejarla blanca. Además de dar la sensación de que los techos están más lejos, aumenta ópticamente el espacio.

 

GANAR LUZ

En algunos casos, la situación de una vivienda, su orientación o el diseño de las ventanas hace que no entre suficiente luz. Si no lo remediamos, podemos convertir nuestra casa en una cueva fría y desangelada. Pero una vez más, la pintura está de nuestra parte:

  • Todo al blanco. Sin duda, el blanco es el color que aporta mayor iluminación al interior de la vivienda, ya que refleja el cien por cien de la luz que entra por las ventanas, lo que al mismo tiempo contribuye a agrandar ópticamente cada espacio. Sin embargo, es un tono que puede resultar frío. Para evitar restar calidez podemos recurrir a otros tonos neutros y ligeros, como los arena o los beige en su versión más clara.
  • El nuevo blanco. Si quieres dar una nota de color a tus paredes sin renunciar a la luz, apuesta sin miedo al gris, eso sí, en sus tonalidades más claras. Es tan versátil como el blanco ofreciendo una gran variedad de combinaciones, y lo mejor de todo es que refleja un alto porcentaje de luz.

 

AGRANDAR ESPACIOS

Para estirar los metros de cualquier estancia, además de los colores podemos recurrir a ciertas técnicas que tratan de engañar a nuestros ojos.

  • El blanco, la apuesta segura. Y es que, además de reflejar luz, este color agranda y aligera cualquier estancia de la casa. Puedes recurrir a una combinación de varios colores para despistar sobre el tamaño de la sala, pero si no quieres complicaciones puedes tener unos resultados eficaces con el total look en blanco que será tu mejor baza.
  • Engaños ópticos. Uno de los mejores recursos para crear profundidad en una habitación es con el uso de las perspectivas, pero ¿cómo? Pintando murales en los que se muestren paisajes, salones y, al fin y al cabo, falsas aperturas que engañen al ojo y le hagan creer que más allá de esa pared hay más. Este sistema es perfecto para poner en práctica en habitaciones infantiles, generalmente más pequeñas pero que asumen de mejor grado la incorporación de dibujos y mundos fantasiosos en las paredes.
  • Pon la pared del fondo más oscura. En habitaciones alargadas y estrechas o en pasillos que dan esa sensación de túnel, este truco es infalible. Tan solo hay que pintar la pared del fondo de un tono más oscuro que el resto de paredes y techo. Como por arte de magia, dicha pared parecerá estar más cerca de nosotros, lo que a su vez hará que el resto de paredes se separe, ensanchando el campo visual.

 

Elegir el aspecto de las paredes no es solo una cuestión de gustos personales, si queremos crear diferentes efectos no debemos olvidar el poder que cada color ejerce sobre nuestras percepciones. Pero si quieres que tu casa esté realmente perfecta y a punto, protégela con el Seguro de Hogar MAPFRE, sus completas coberturas son la mejor garantía para disfrutar de una vivienda diez.



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