¿Sofá de piel o de tela?

Publicado por Covadonga Carrasco, 12 Ago 2014

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Ventajas e inconvenientes de los sofás de piel y de tela

A la hora de comprar un sofá, además del tamaño, debemos tener en cuenta el color, la forma, la dureza... Pero, sobre todo, la gran duda nos entra cuando debemos decidirnos entre un sofá de piel o uno de tela.

LO QUE DEBES SABER...
  • Limpieza: los sofás de piel son mucho más fáciles de limpiar que los de tela, con un paño húmedo es suficiente.
  • Precio: un sofá de tela será siempre mucho más económico que uno de piel.
  • Transpiración: en el caso de los sofás de piel, la transpiración es mucho menor que en los de tela, por eso dan tanto calor durante el verano.

Algunos de los motivos que nos llevan a rechazar los sofás de piel es que son habitualmente más caros que los de tela y tenemos la sensación de que son mucho más delicados, pues requieren más cuidados que el resto y, sobre todo, que dan mucho calor en verano y algo de frío en invierno. Pero ¿es todo esto verdad?

 

Limpieza sencilla de los sofás de piel

No hay duda de que los sofás de piel son mucho más modernos, al menos sus diseños consiguen lucir más que los de tela y, sobre todo, son mucho más fáciles de combinar con cualquier estilo decorativo.

En relación al mito de los cuidados, en el fondo los cuidados son mucho menores, ya que si por ejemplo cae algo sobre ellos, con un simple paño húmedo podremos eliminar la mancha. De ahí que podamos comprar un sofá blanco o color hueso sin miedo a que se pueda manchar al poco tiempo y se quede feo. Lo que sí es cierto es que al menos cada seis meses necesitan que les pasemos un poco de cera para que la piel no se seque o acabe rajándose.

 

Calor en verano, frío en invierno

También es verdad que dan calor durante el verano, especialmente si nos sentamos con pantalones cortos o faldas, pues las zonas sin ropa acaban “pegándose” al sofá y no es nada agradable. En invierno también pueden resultar algo más fríos.

En cuanto a los sofás de tela, lo principal es elegir bien el color, porque, dependiendo del tejido, las manchas que caigan sobre el mueble podrán convertirse en una auténtica pesadilla a la hora de limpiarlas.

Los sofás de tela son bastante más económicos que los de piel y sí es cierto que transpiran mejor y, por tanto, no dan sensación de calor ni de frío. Además, si los cuidamos bien, el tapizado puede ser bastante duradero.

Así que, ahora solo quedará elegir qué tipo de sofá es el que mejor se adapta a nuestras necesidades.

 

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