Vino blanco Muñarrate

Publicado por Covadonga Carrasco, 28 Oct 2013

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Vino Muñarrate blanco

La bodega Solabal, encargada de elaborar el vino blanco Muñarrate, está situada en la Sonsierra Riojana en una finca de 4.000 metros cuadrados. Esta bodega, en pie desde 1988, cuenta con modernas instalaciones y avances tecnológicos pero sin dejar de lado la tradición. Por tanto, en ella se siguen utilizando las técnicas de elaboración que se han usado toda la vida.

Una de las cosas que hacen a la bodega Solabal una bodega especial son sin duda sus viñedos, especialmente si hablamos de la variedad tempranillo.

Se reparten en 120 hectáreas de viñas en alrededor de 300 parcelas, todas ellas en el municipio de Ábalos, lo que hace que observemos la realidad de sus pequeñas dimensiones.

Vinos con una personalidad única

Estos vinos presumen de calidad y personalidad gracias a que se conservan viñedos viejos, con poca producción y una edad de 20 años de media.

Pero Solabal cuenta además con otras 20 hectáreas con otras variedades de uva como la garnacha, graciano y viura. Esta última es precisamente la uva que se usa exclusivamente para la elaboración del vino del que hablamos hoy, el vino blanco Muñarrate.

En definitiva, la bodega Solabal cuenta con los ingredientes óptimos, un clima extraordinario, suelos arcillosos y calcáreos, y el buen hacer de un gran grupo de profesionales.

Vendimiado de forma manual

Pero hablemos un poco más del blanco Muñarrate. Para empezar, su vendimia se lleva a cabo de manera manual, usando pequeños remolques con capacidad para 1.000 kg. Gracias a la proximidad de la bodega, el tiempo que se tarda en transportar la uva es mínimo, lo que evita las oxidaciones.

Cuando se despalilla la uva y se realiza un suave prensado, el mosto resultante se enfría hasta los 14 ºC y se deja 48 horas para realizar un desmangado y limpiar el mosto.

La fermentación se realiza después a temperatura controlada, comenzando a 14 ºC y terminando a 17,5 ºC, un proceso que dura aproximadamente tres semanas.

Después de este tiempo, el vino se sulfita manteniendo sus lías durante un mes y obteniendo un mayor volumen en boca. En ese momento se trasiega y se procede a estabilizarlo por frío para embotellarse.

Se trata de un vino que en nariz es fresco, intenso, con toques a heno recién cortado, con matices de hinojo, laurel y un fondo mineral que además tiene cierto toque cítrico.

En boca, la primera impresión es de ser un vino amable, glicérico, con sabores a fruta blanca como la pera. En el gusto retronasal es alegre y con un final refrescante.



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