Viña Meín Fermentado en Barrica 2008

Publicado por Covadonga Carrasco, 25 Mar 2013

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Vino blanco Viña Meín

No nos cansamos de repetir lo importantes que son los vinos blancos y la cantidad de sensaciones que pueden despertar en nuestro paladar. Hoy queremos presentaros una auténtica delicia llegada de tierras gallegas, el Viña Meín Fermentado en Barrica 2008.

Este vino está elaborado a base de mostos que proceden directamente de las 16 hectáreas de viñedos que tienen las bodegas de Viña Meín. La uva es una de las más populares de la zona, la treixadura, que actúa como base unida a otras variedades como loureira, tornotes, albariño, godello y lado.

Un vino seco y afrutado de excepcional equilibro

El Viña Meín Fermentado en Barrica 2008 es un vino equilibrado, muy fresco, seco (como la mayoría de los vinos gallegos) y con cierto toque afrutado tanto en el sabor como en el aroma. El paso del tiempo consigue, además, darle un toque mucho más agradable.

La fermentación y la crianza se llevan a cabo durante un año y medio en barricas de roble francés, lo que consigue añadir notas tostadas y almizcladas suaves que matizan de forma elegante los tonos florales de laurel y boj.

Una zona perfecta para la viticultura

La finca de Meín es muy popular y goza de un gran prestigio. Podemos encontrarla incluso en los libros de historia ya que fue uno de los primeros asentamientos de población. Se encuentra a la sombra del Monasterio de San Clodio y tuvo una gran tradición viticultora en la comarca del Ribeiro durante los siglos XI y XII.

Podemos decir que en esta finca tuvo su origen otro de los grandes vinos de Galicia, el Ribeiro.

Los monjes que se encargaron de cultivar las primeras cepas tuvieron muy buen ojo. La tierra en la que se sitúa Viña Meín es tierra de sábrego, con orientación al mediodía y con suaves laderas que la convierten en la zona perfecta para dedicarse a la viticultura.

Las bodegas de Viña Meín cuentan, como decíamos antes, con 16 hectáreas de viñas que se sitúan en las mejores laderas del Valle del Avia y con cuya plantación se cubre perfectamente la demanda de esta bodega.

Una de las características esenciales de este vino, y en general de todos los que produce la bodega, es su placentero gusto al final, siendo meloso y pleno en su inicio. En definitiva, un auténtico placer para los sentidos.



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