Alella Marfil Blanco Chardonnay

Publicado por Covadonga Carrasco, 04 Feb 2013

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Vino blanco Alella Marfil

Resulta complicado explicar las sensaciones que provoca un buen vino blanco, no solo en el paladar sino en nuestro olfato o en nuestra vista. Estas son las tres características principales que hace que el vino nos seduzca. El vino del que queremos hablar hoy  reúne estas tres importantes características, se trata del Alella Marfil Blanco Chardonnay.

La bodega Alella se encuentra en la población del mismo nombre y ha alcanzado cierta popularidad precisamente por su actividad vinícola. Desde 1906 se elaboran y embotellan vinos y cavas con dos denominaciones de origen: D.O. Alella y D.O. Cava.

Un vino con sabor y personalidad mediterránea

Sus viñas están situadas en el centro de la población en la parte norte de Barcelona. Una de las principales características de estos vinos es su toque mediterráneo que aporta el particular carácter geológico de la zona.

El Alella Marfil Blanco Chardonnay es un vino del que se elaboraron 1.200 botellas, una cosecha que destaca por ser menos cálida y seca que las que la precedieron. Su recogida se produjo con una semana de antelación a las fechas establecidas para mantener la frescura y evitar que la uva sobremadurara.

El Alella Marfil Blanco Chardonnay es un vino que fermenta en barricas de roble francés de 300 litros y ha sido criado con las propias lías finas desde noviembre hasta febrero, buscando que el vino creciera en untuosidad y volumen logrando así que se convierta en mucho más consistente con el paso del tiempo.

Un vino cuyo maridaje es amplio y delicioso

Se busca que la fruta predomine sobre la crianza con notas varietales muy sutiles de fruta madura, con cierto sabor tropical y especiada. En el paladar la sensación es de potencia, pero siempre controlada por la acidez y la cremosidad que provoca la crianza en lías.

En cuanto al maridaje, el Alella Marfil Blanco Chardonnay es perfecto para platos contundentes como el mi-cuit de pato con tostadas, el carpaccio de salmón y bacalao, el camembert al horno, el queso raclette al horno con patatas cocidas, el pato confitado, las judías con almejas, etc. Como veis una gran variedad de platos con los que el vino blanco de estas características los acompaña a la perfección.

Un vino blanco con tacto, muy personal, con un sabor y un aroma capaces de hacer que caigamos bajo el poder de su seducción.



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