Protocolo en la mesa: Normas de educación

Publicado por canalHOGAR, 29 Mar 2018

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Mesa con cuatro personas, riendo y comiendo

¿Cuál es mi pan? ¿Dónde pongo la servilleta? ¿Puedo soplar la comida? ¿Por qué tengo tantos cubiertos? Si te has preguntado esto alguna vez, necesitas urgentemente estos consejos de protocolo en la mesa. Por fin te sentirás como pez en el agua en las comidas más formales.

El protocolo en la mesa no se reduce a la colocación de los cubiertos, los platos, el pan o el agua. Además, cada comensal debe hacer alarde de su buena educación y comportarse según la situación en la que se encuentre. Por supuesto, no es lo mismo una cena informal con familia o amigos que una formal, o una comida de trabajo. Cada caso requiere de un comportamiento diferente.

 

Cómo vestir en una comida formal

 

En comidas y cenas de trabajo o aquellas en la que la etiqueta sea opcional, el dress code de la mujer será falda o pantalón tipo palazzo o ejecutivo, blusa, americana y zapatos de tacón medio o stilettos. Los hombres, por su parte, deben acudir con traje y corbata y zapatos de vestir oscuros.

Para cenas y eventos súper formales, las mujeres deben usar vestido largo, preferiblemente de un color oscuro y liso, y accesorios con detalles elegantes y llamativos para aportar color y originalidad. El pelo debe ir recogido. Para los hombres. frac, camisa almidonada, corbata de moño blanca y faja.

En una cena de gala, el outfit femenino consta de vestido largo o corto, pero con glamour, con detalles que aporten el resplandor necesario. Los hombres deben elegir un smoking.

Si la comida es informal, usaremos ropa casual, aquella que estemos acostumbrados a llevar en el día a día. Pero en cualquiera de los casos, por encima de los códigos establecidos, impera lo que demande el anfitrión de la comida o cena.

 

Cómo sentarse en la mesa

 

A la hora de ocupar un sitio en la mesa, el protocolo es muy extenso y se basa en decenas de aspectos, como la edad, el sexo o el estatus de cada comensal. Para simplificar, señalaremos solo dos formas de sentarse a la mesa: la francesa, en cuyo caso el anfitrión o persona más relevante se sienta en el centro; y la inglesa, cuando se sienta en la cabecera.

En ambos casos, el resto de invitados irá ocupando los asientos a la derecha del anfitrión, por orden de estatus, o comenzando por la mujer de mayor edad y siempre alternando hombre y mujer. Las parejas nunca deben sentarse juntas, a no ser que se trate de una boda o de un homenaje a los novios.

 

Orden en la comida

 

Ya sentados en la mesa, lo primero es colocar la servilleta en el regazo, desplegada. La usaremos siempre antes y después de beber. Pero, ¿qué se hace con ella una vez terminada la comida? No hay que doblarla, sino dejarla tal cual, arrugada, a la derecha del plato, y tratando de que la zona más sucia no quede a la vista. Esto se hace también cuando nos tengamos que ausentar por unos minutos en mitad de la comida.

En las comidas más formales, cenas de gala, banquetes de boda... se suelen usar varios cubiertos para cada tipo de comida (carne, pescado, sopas, aperitivos, ensaladas...).

Si no sabemos a qué corresponde cada uno y nos sentimos abrumados entre tanto utensilio, la solución es muy fácil. Empezaremos usándolos de fuera hacia dentro. De hecho, se colocan así para facilitar la elección del cubierto adecuado al comensal.

Si queremos hacer una pausa durante la comida para, por ejemplo, hablar con el comensal de al lado, debemos dejar los cubiertos boca abajo formando un ángulo recto. Si hemos terminado el plato y no queremos seguir comiendo, pondremos los cubiertos hacia arriba, en paralelo y a la derecha. De esta manera, el camarero sabrá con certeza cuando debe retirar el plato.

Los cubiertos para el postre se encuentran en la parte superior del plato. Cuando llegue el momento, usaremos la cucharita para partir y comer y el tenedor sólo para empujar. Por eso, el tenedor de postre se usa con la izquierda y la cucharita con la derecha.

El orden de uso de las copas es similar al de los cubiertos: se empieza por la que se encuentra más cerca de nosotros. Las copas de vino se cogen por la base del pie.

El pan no se debe comer hasta que no comience la comida. Aunque no es una falta grave, por lo que si las viandas tardan en llegar, podemos usarlo para matar el hambre. Y recuerda que tú pan es el de tu izquierda. Si estás en una mesa redonda y coges el de la derecha, puedes crear un cataclismo que desemboque en robos y pérdidas de pan.

Una norma básica de educación es esperar a que todos los comensales tengan su primer plato en la mesa para empezar a comer. No así con los segundos, con los que no es necesario esperar, lo que no quiere decir que nos lancemos al plato como si nos lo fueran a quitar. Lo mejor es esperar a que hayan servido tres o cuatro segundos antes de hincar nuestro tenedor en la comida.

Repetir no es de mala educación. Si te ha gustado algo, puedes pedir que te pongan más. Solo hay una excepción: la sopa.

 

Lo que no hay que hacer nunca

 

Hay ciertas cosas que no se deben hacer nunca, bajo ningún concepto, si queremos mantener las formas en la mesa:

  • Sacar el móvil durante la comida. Y, a no ser que nos ganemos la vida escribiendo en un blog gastronómico, nada de hacer fotos a los platos.
  • Nunca chupes el cuchillo. Este error es tan grave como quitarle el pan al de al lado.
  • Decir “no me gusta” o hacer aspavientos al respecto. Si algo de la comida no es de tu agrado, tendrás que comértelo o disimular, esparciendo los elementos por el plato para que no se vea intacto.
  • Levantarte y ausentarte en mitad de la comida. Hasta que no lleguen los cafés no se permite abandonar la sala para fumar, ir al baño, etc. A no ser que sea un caso de extrema necesidad.
  • Maquillarse y peinarse en la mesa no solo es de mala educación, sino que puede incomodar al resto de comensales.
  • Si la sopa o la bebida están calientes, no hay que soplar. Se espera lo que haga falta.
  • En la mesa no se deben usar nunca palillos de dientes (o en el peor de los casos, las uñas) para sacar restos de comida. En el caso de que necesitemos hacerlo, tendremos que ausentarnos unos minutos.

Si eres tú el anfitrión de la comida, queda en tus manos la elección del tipo de evento: formal o informal, y el protocolo que debe seguirse. Pero esto nunca debe impedir que crees un clima distendido en el que todos los invitados se sientan bienvenidos. Además, con el Seguro de Hogar MAPFRE, tu hogar estará siempre protegido, lo que repercutirá en tu tranquilidad y en la de tus invitados.



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