Receta de mermelada de pepino

Publicado por canalHOGAR, 25 Ago 2017

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mermelada de pepino

El verano es el mejor momento para preparar una mermelada de pepino. Es ahora cuando el punto de maduración de esta hortaliza ha alcanzado su punto óptimo, con lo que conseguiremos el sabor y consistencia perfectos. 

Es la hortaliza del verano: en gazpachos, ensaladas, batidos, aguas saborizadas, en conserva, como relleno de sandwiches y también, por qué no, en mermeladas. Se cree que el pepino tiene su origen en la India, donde se cultiva desde hace más de tres mil años, y que fueron los romanos quienes lo trajeron a Europa. 

En la actualidad, el pepino es uno de los alimentos que más protagonismo tiene en los platos veraniegos: Su alto contenido en agua lo hace indispensable para combatir la deshidratación causada por las altas temperaturas. 

Además de ser muy refrescante, ofrece una gran cantidad de propiedades y beneficios para nuestro organismo: Ayuda a mantener la piel sana y a eliminar toxinas, combate la diabetes, reduce el colesterol malo, controla la presión arterial, minimiza los problemas digestivos como acidez o pesadez estomacal, mantiene las defensas en buen estado, y es un excelente diurético ideal para combatir la retención de líquidos. ¿Se puede pedir más?

En contrapartida, es un alimento rico en celulosa, por lo que hay que masticarlo correctamente para evitar una indigestión. Su consumo en forma de mermelada evita este problema sin prescindir de las bondades que su consumo nos aporta. Además, posee una textura original, un sabor muy agradable y un color transparente muy interesante.

Receta de mermelada de pepino

Si quieres conseguir una mermelada de pepino con una textura perfecta y un sabor intenso, tendrás que poner especial atención a los pequeños detalles. No te desesperes si en tus primeros intentos no te sale como esperabas. Con el tiempo, y con algo de práctica, irás mejorando la receta. 

Necesitas un kilo de pepinos para hacer dos tarros de mermelada. Utiliza buena materia prima. Lo ideal es preparar las mermeladas con productos de temporada, ya que es cuando se encuentran en el momento óptimo de maduración, lo que hace que el sabor se mantenga en todo su esplendor. Pero tampoco te pases con su maduración. Un pepino muy pasado presenta menor cantidad de pectina, una sustancia espesante natural. Así que si quieres conseguir la consistencia adecuada, no elijas piezas excesivamente dañadas.

Lava los pepinos, córtalos por la mitad a lo largo y quítales las semillas con cuidado para no llevarte también la placenta (la zona filamentosa interna). A continuación, córtalo en lonchas muy finas y ponlo en una cacerola de acero inoxidable.
Añade 700 gramos de azúcar. El azúcar no solo da sabor a las mermeladas, sino que además es un conservante estupendo. Por eso, hay que ceñirse a las cantidades que figuren en la receta. Lo habitual es añadir 700 y 1000 gramos de azúcar por cada kilo de hortaliza.

Vierte también en la cacerola el zumo de dos limones.  Este ingrediente ayuda a dar consistencia a la mezcla al activar la pectina presente en el pepino. La pectina es una fibra natural presente en las paredes celulares de las plantas y que llega a las pieles de algunas frutas y verduras. Es muy soluble en agua y, al unirse con el azúcar, forma una especie de gel que dará a la mermelada la consistencia que buscamos. La pectina actúa en contacto con los ácidos, por lo que será recomendable añadir un chorro de limón.

 

Remuévelo y déjalo reposar durante unas dos o tres horas. El tiempo de maceración es indispensable para que el azúcar se disuelva completamente y que la hortaliza haya soltado todo su jugo. Por eso, déjalo varias horas antes de empezar con la cocción.

Pasado ese tiempo, llévalo a ebullición poco a poco hasta que la masa tenga la consistencia del caramelo. El exceso o el defecto de cocción es clave en el éxito de la mermelada. El momento óptimo para retirarlo del fuego es cuando el azúcar consigue acoplarse a la pectina, y esto ocurre más o menos a una temperatura de 105 grados. Lo ideal es tener un termómetro de cocina para saber con exactitud cuando está en su punto óptimo.

Si no dispones de termómetro, prueba a echar una gota de mermelada en un papel absorbente y ponlo en vertical. Si la gota se queda en su sitio sin resbalarse es que está perfectamente hecha.

Otro truco es meter un platito dentro del congelador y poner a cocer la mezcla. Cuando creas que ya está hecha, saca el plato y pon una gota de mermelada en el centro. Vuélvelo a congelar, y si pasados tres minutos empujas la gota con el dedo y ésta se queda lisa, es que aún le falta un poco de cocción. Si, por el contrario, la gota se arruga, es que ya está perfectamente hecha.

Para envasar, vierte la mezcla en unos tarros de cristal esterilizados estando la mermelada aún caliente. Como sugerencia, sírvela junto a unas galletas o mezclada con un yogurt natural para un desayuno diferente.

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