Qué marisco comprar para Navidad

Publicado por Covadonga Carrasco, 18 Dic 2013

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Marisco para Navidad

Si hay algo que no puede faltar nunca en nuestra mesa cuando llega la Navidad es sin duda el marisco. A nadie se le ocurre prescindir de tan delicioso e hipocalórico manjar. Hoy conoceremos un poco más qué marisco debemos comprar en Navidad y cómo tratarlo.

LO QUE DEBES SABER...
  • Cocción: la cocción del marisco es sencilla, solo tendremos que hervir las piezas para poder consumirlas y apreciar todo su sabor.
  • Congelados: para ahorrar un poco de dinero en el marisco podemos comprarlo semanas antes de que llegue Navidad y congelarlo de la forma adecuada para que no pierda su sabor.
  • Calidad: a pesar de que el marisco se vende en nuestros mercados procedente de diferentes partes del mundo, el de mayor calidad es sin duda el marisco gallego.

Son varios los tipos de marisco que solemos comprar en esta época, pero hoy vamos a hablar de cuatro en concreto para que podamos disfrutarlos junto a amigos y familiares: las nécoras, las cigalas, los centollos y los percebes.

Existen varias formas de preparar el marisco, pero lo primero que debemos saber es si es fresco y cuál es la mejor forma de cocinarlo.

 

Las nécoras

 Son sin duda uno de los platos estrella en cuanto a marisco se refiere. Lo ideal es comprarlas frescas, de lo contrario, al cocerlas las patas acabarán cayéndose y el aspecto de nuestra mesa no será especialmente atractivo, además de que el resultado no será igual de apetitoso.

El marisco gallego es el de mejor calidad, pero en los mercados existen nécoras de otros países como Francia, Irlanda o Inglaterra igualmente buenas.

Para poder diferenciarlas debemos tener claro que la nécora gallega se pesca en los meses que van de enero a junio, en ocasiones diciembre. Su cáscara es suave y velluda, como el tacto de un melocotón. Las nécoras de otros países son lisas y no tienen ese tacto.

Cuando las nécoras están crudas, las gallegas son de un tono grisáceo pardo y las del resto de países son más claritas. A la hora de cocerlas cambian de color y se vuelven de un tono rojo intenso, mientras que las de fuera son más pálidas y de un tono más clarito.

Para preparar las nécoras tendremos que llenar una cazuela con agua y sal. Echaremos 70 g de sal por cada litro de agua. Podemos añadir unas hojas de laurel para darle algo más de sabor.

Si las nécoras son frescas tendremos que poner el agua a fuego fuerte y echar las nécoras sin que haya empezado a hervir. Si ya están muertas (que como decíamos antes no es lo recomendable), tendremos que añadirlas cuando el agua comience a hervir.

En el caso de que las nécoras pesen aproximadamente unos 125 g bastarán 4 minutos de cocción, si son más grandes habrá que aumentar a 6 minutos.

Saber si una nécora está vacía o llena es sencillo. Las que están llenas pesan, y si además presionamos el caparazón y este no se hunde es buena señal.

Para comérnoslas tendremos que separar las patas del cuerpo, presionándolas saldrá la carne del interior. Para abrirlas solo habrá que separar las dos partes tirando de una hacia arriba y de otra hacia abajo, y vaciaremos la nécora para disfrutar del sabor de su carne.

Si queremos comprar las nécoras antes de que llegue la Navidad tenemos que saber cómo congelarlas:

Lo primero que habrá que hacer es cocerlas y dejar que se enfríen por completo reservando el agua en el que las hemos cocido. Cuando estén frías mojaremos un paño en esta agua y las envolveremos con él para meterlas después en una bolsa bien cerrada que guardaremos en el congelador. No podemos dejarlas más de 3 meses en el congelador o perderán todo el sabor.

 

Las cigalas

Otro de los mariscos estrella son las cigalas. Son muy sanas porque cuentan con gran número de proteínas y un porcentaje muy bajo de grasas, además de tener vitamina B y minerales como el fósforo, el yodo, el potasio y el magnesio.

Para saber que la cigala está fresca hay que fijarse en los ojos que serán de un negro intenso y en su caparazón que será rosa brillante.

A la hora de cocinarlas el procedimiento es muy sencillo, solo tendremos que dejarlas de 2 a 3 minutos en agua para que se cuezan y sacarlas pasado ese tiempo para que se enfríen.

Para prepararlas a la plancha habrá que añadir en una sartén un chorro de aceite y cuando esté caliente echar las cigalas para pasarlas vuelta y vuelta, espolvoreando después un poco de sal gorda.

 

Los centollos

 

Como sucede con el resto de mariscos, es preferible comprarlos centollos frescos porque siempre serán mucho más saludables y su sabor será mucho más intenso. Para saber si el centollo está fresco tendremos que fijarnos en que tanto las patas como el caparazón están completos (esto en el caso de que no los compremos vivos, sino muertos, pero supuestamente frescos).

Para cocer el centollo tendremos que hervirlo con unos 50 g de sal por cada litro de agua. Si está vivo habrá que sujetarlo con una pala de madera para que no salga a la superficie. Cuando el agua comience a hervir dejaremos que cueza unos 10 minutos.

Lo prepararemos levantando la cabeza desprendiendo una parte de la concha, que usaremos después como base para meter la carne del centollo picada y mezclada con unas gotas de vino de tipo manzanilla. Eliminaremos las branquias del resto del centollo y separaremos las patas con un cuchillo.

También podemos cocerlo, abrir la pieza, eliminar las branquias y preparar un sofrito con tomate y cebolla añadiendo la carne de las patas y la del interior de la cabeza. Lo meteremos en el horno y lo gratinaremos espolvoreando pan rallado.

 

Los percebes

Este es probablemente el marisco más exclusivo y el más caro por la dificultad que supone su captura. Los hay de dos tipos: los capturados en el litoral español; y los de la costa marroquí, que son más alargados, más delgados y de un color más claro. Suelen ir adheridos a piedra arenisca para conservarlos vivos durante más tiempo. También los hay provenientes de Canadá, pero son de peor calidad que los españoles, más claros, tienen más placas en la uña y su sabor es menos intenso.

Para preparar los percebes tendremos que cocerlos en agua de mar, pero si no tenemos esta posibilidad bastará con añadir un puñado de sal gorda al agua de cocción, aproximadamente unos 70 g de sal por cada litro de agua.

Cuando el agua comience a hervir tendremos que echar los percebes y, en el momento de la ebullición, los dejaremos medio minuto para después colocarlos en una fuente y cubrirlos con un paño.

Los comeremos calientes y acompañados de cachelos que habremos cocido con la piel en la misma agua en la que hemos cocido los percebes.

Este es el marisco más sencillo de preparar porque solo necesita un leve hervor y no requiere laurel para potenciar su sabor.



Comentarios (1)

irenita52 comento el 30/12/2013 a las 11:10

El marisco es una cosa que nunca falta en mi mesa cuando son navidades. Siempre tenemos mucho cuidado a la hora de comprarlo.

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