Pintar paredes con técnica aguada

Publicado por Cristina Yañez, 15 Oct 2013

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Cómo aplicar la técnica aguada a paredes

Una de las técnicas de pintura con resultados más sorprendentes es, sin duda alguna, la aguada, ya que se consiguen efectos bicolores que crean en las paredes resultados no uniformes, ideales para tipos de decoraciones campestres o rústicas. Por ello, vamos a enseñaros cómo pintar las paredes con técnica aguada y daros algunos consejos y recomendaciones para que los llevéis a cabo de la mejor manera posible y de una forma muy sencilla.

LO QUE DEBES SABER...
  • Colores: hay que elegir siempre dos tonos diferentes, uno que sirva de base y otro con el que realizaremos el acabado.
  • Dificultad: las dos primeras capas las daremos como si de pintura normal se tratase, por lo que la dificultad radica en la última capa.
  • Utensilios: necesitaremos una esponja o un trapo para poder llevar a cabo la técnica en la última capa.

 

La técnica aguada de pintura también es conocida como veladura y se consiguen unos resultados similares a otras técnicas como el trapeado o el esponjado

 

Preparar la pared y la pintura 

Lo primero que tendremos que hacer para llevar a cabo la técnica aguada en las paredes, es elegir los dos colores de pintura que vamos a usar. Deben ser dos colores que se diferencien entre ellos para que podamos percibir el contraste en el acabado final. Por ejemplo, si escogemos el color más claro para usarlo como base, el resultado nos dará más la sensación de haber creado una textura en la pared, mientras que si lo empleamos para el acabado, obtendremos una sensación de brillo.

Dependiendo de lo que queramos, elegiremos una u otra opción, siendo siempre recomendable que la pintura que compremos sea plástica para facilitarnos el trabajo. 

Comenzar a pintar 

Una vez que tenemos todo preparado, tendremos que adecuar la pared como si fuésemos a pintar de forma habitual, es decir, dejándola bien limpia y lijada para que la pintura se adhiera de forma correcta. Comenzaremos dando la primera capa, utilizando el color que hayamos seleccionado para usar como base. Dejaremos que se seque el tiempo necesario y aplicaremos una segunda capa.

Cuando se haya secado, aplicaremos una tercera capa, pero esta vez con el color elegido para el acabado y bastante diluida en agua. Nos ayudaremos de un rodillo o una brocha y comenzaremos a pintar con movimientos irregulares, intentando que la pintura no gotee. Antes de que se seque, usaremos una esponja o un trapo para ir retirando pintura y dejar al descubierto la base, de manera que una vez seca toda la pared, habremos conseguido el efecto deseado.



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