Cómo reparar los muebles cuando se astilla la madera

Publicado por canalHOGAR, 16 Ene 2018

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Primer plano de una mesa de madera rústica y, al fondo, una silla

Cuando un mueble de madera se astilla pueden suceder dos cosas. Que sea fácil de reparar con cola blanca y una lija, o que haya que usar productos específicos.

Es bastante normal que la madera de un mueble, con el paso del tiempo, presente algún desperfecto debido al uso o por un golpe accidental, roces, etc. En muchos casos, se producen astillamientos en la madera maciza o en las chapas que recubren el aglomerado, que no solo afean el mueble sino que lo convierten, incluso, en peligroso, por la posibilidad de que alguien se clave alguna astilla al poner la mano sobre él.

Hacer este tipo de reparaciones no es demasiado complicado si se tienen ganas de hacerlo y se sabe dónde acudir para adquirir los productos necesarios y cuál de estos es el más adecuado para nuestro propósito.

Tenemos, pues, un mueble que presenta un astillamiento en alguna parte de su superficie con una pequeña pérdida de madera o de trocitos de la chapa de recubrimiento. No contemplamos la pérdida de una parte importante, porque eso sería otro tipo de reparación más complicada y laboriosa.

 

¿Cómo reparar muebles astillados?

 

Lo primero que hay que hacer es sanear la parte del mueble afectada. Como vamos a trabajar con madera astillada es imprescindible protegernos bien para evitar clavarnos alguna astilla o que ésta salte a los ojos. Por eso, utilizaremos guantes de trabajo gruesos y gafas protectoras.

Convenientemente protegidos, ya podemos comenzar con nuestra reparación. Si se conservan los trozos astillados, se colocan cuidadosamente cada uno en su sitio como si fuera un rompecabezas, pegándolos con cola blanca. Una vez seca la cola, se lija la superficie y, posteriormente, tras la eliminación del polvo resultante, se procede a su pintado o barnizado en el tono que tenga el mueble.

Si, por el contrario, se han perdido los trocitos astillados, hay que eliminar la madera en mal estado sirviéndonos de un formón o de una escofina, para desbastar más profundamente, terminando con una lija del grano adecuado. No conviene dejar muy fina la superficie manipulada sino más bien un poco basta, porque así agarrará mejor el producto que empleemos luego para reparar. Al terminar, se elimina todo rastro de polvo con un cepillo o brocha.

 

Cómo rellenar los huecos

 

Como falta madera, hay que reponerla. Para ello, contamos con multitud de productos en los centros de bricolaje y tiendas especializadas. Elegir uno u otro es cuestión de gustos. Los hay de pasta de fibra de maderas, de madera sintética, de masilla a base de polvo de maderas y sintéticas, de pastas a base de serrín y resinas sintéticas, plastes, etc., con los cuales podemos reparar, rellenar y nivelar pequeñas grietas, agujeros y desperfectos sobre todo tipo de maderas.

Todos ellos, una vez secos, se pueden lijar, cortar, cepillar, pulir, encerar, pintar o barnizar, etc., como la madera. La mayoría se puede utilizar tanto para interior como para exterior. Algunos de ellos son de dos componentes, que hay que mezclar previamente según las instrucciones de uso. Otros se aplican directamente tal como vienen.

Estas pastas y masillas se aplican, generalmente, con espátula. Se extiende el producto con algo de relieve sobre la superficie dañada, porque, una vez seco, se lijará para dejarlo a ras de la superficie. La mayoría tiene una carta de colores bastante amplia que lleva como denominación el nombre de la madera que trata de imitar. Por ejemplo, coba, pino, sapelli, roble, etc., y en tonos de claro y oscuro, para mayor facilidad a la hora de igualar el color.

Otras masillas o plastes se deben teñir para conseguir igualar el color. Para ello se utilizan tintes al disolvente o al agua. Se dan las manos que sean necesarias, teniendo en cuenta que cada mano oscurece un poco el tono anterior. Es conveniente empezar por un tono claro e ir oscureciéndolo. Hay que tener en cuenta que el tinte recién dado tiene un tono más oscuro que cuando se seca.

Una vez conseguido el tono deseado, se da el acabado final que tenga el mueble: a la cera, al barniz, etc. Si el mueble está pintado, el proceso es mucho más sencillo porque se pueden utilizar masillas o plastes de cualquier color. Y para el acabado final, tan solo hay que conseguir pintura de la misma clase y tono que tenga el mueble.

Pero si lo tuyo no es el bricolaje, no te preocupes, porque el Seguro de Hogar MAPFRE dispone de las coberturas más completas para reparar o sustituir el contenido asegurado.



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