Restaurar un martillo viejo

Publicado por Luis Bermejo, 27 Ago 2014

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Reparar un martillo viejo

Aunque hoy en día podemos encontrar en el mercado herramientas baratas, no siempre son de la calidad que necesitamos, y si queremos herramientas buenas, ya no son tan económicas. Restaurar las herramientas que ya tenemos puede ser una buena opción, pues nos puede ahorrar bastante dinero. En este artículo vamos a explicaros cómo reparar un martillo viejo.

LO QUE DEBES SABER...
  • Tipos de martillos: existen martillos con cabezas de diferentes formas y cada uno de ellos está indicado para un determinado trabajo.
  • Martillo viejo: los martillos se suelen estropear por la zona del mango, así que, si compramos un mango nuevo, podremos seguir usando la herramienta.
  • Mango: puede ser de madera o plástico. Los de plástico son más resistentes y absorben mejor los golpes.

Si tenemos algún martillo viejo, lo más probable es que se haya deteriorado el mango y que tengamos que cambiarlo, aunque solo sea por seguridad, ya que puede romperse cuando lo estemos utilizando con el consiguiente riesgo de accidente.

 

Lijar y pintar la cabeza del martillo

Para quitar el mango podremos serrarlo cerca de la cabeza, y para retirar el resto tendremos que observar si tiene algún clavo o tornillo fijándolo a la cabeza o una cuña en la parte superior.

Una vez hayamos conseguido quitar todo el mango, habrá que restaurar la cabeza. Para ello, eliminaremos el óxido con un cepillo de alambre, podemos usar uno circular sujeto al taladro para que nos sea más fácil. Después, repasaremos bien con una lija de grano medio para dejar la cabeza del martillo más lisa y fina. Una vez limpia, la desengrasaremos para poder pintarla. Para ello, taparemos con cinta las partes laterales con las que golpeamos y pintaremos el resto. Usaremos una pintura de esmalte y la aplicaremos con un pincel fino.

 

Comprar un mango nuevo

Ahora ya podremos comprar un mango nuevo, actualmente existen mangos de madera y de plástico. Los mangos de plástico, además de ser más resistentes, absorben mejor los golpes, por lo que la transmisión de las vibraciones a nuestro brazo serán menores. Lo mejor es llevar el martillo viejo a la ferretería o a la tienda especializada y buscar un mango que se adapte correctamente.

Solo nos quedará insertarlo en la cabeza y meter la cuña a tope por la parte superior. Con estos sencillos pasos conseguiremos tener el martillo como nuevo, así de fácil y, sobre todo, barato.

 

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Comentarios (1)

irenita52 comento el 27/08/2014 a las 13:20

Muy interesante el artículo. La verdad es que restaurar herramientas que solemos utilizar con bastante frecuencia, es muy buena opción.
Así que me apunto los consejos para cuando tenga que restaurar alguna de las mías.
Gracias

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