Consejos para clavar clavos

Publicado por Cristina Yáñez, 02 Abr 2013

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Cómo clavar clavos

Si no tenemos la suerte de ser amantes del bricolaje, lo habitual es delegar estas tareas en nuestros amigos o familiares más manitas. Por este motivo cuando no nos queda otro remedio que hacerlo nosotros mismos, algo tan simple como clavar clavos puede suponer una auténtica odisea.

LO QUE DEBES SABER...
  • Clavos: en las ferreterías encontraremos una gran variedad, debemos elegir los adecuados para cumplir nuestro objetivo.
  • Martillo: debe ser de carpintero y encontrarse en las mejores condiciones, con la cabeza plana y sin ningún relieve.
  • Proceso: hay que tener cuidado con las manos, si es necesario podemos usar unos alicates como ayuda.

 

El martillo y los clavos son viejos conocidos de todos los que hemos tenido que realizar pequeñas labores de bricolaje doméstico. Son dos elementos de uso común, pero que no siempre se utilizan de manera correcta.

 

Clavos y tornillos

La mayoría de las veces recurrimos a los materiales que tenemos en casa, sin pararnos a pensar en si estos son los adecuados.

El martillo para las tareas de bricolaje debe ser de carpintero, con un peso aproximado de entre 300 y 400 gramos, con la cabeza plana. Si el que tenemos en casa tiene la cabeza curva o redonda, es posible que sea uno destinado a labores de mecánica y no cumplirá correctamente su función.

Existe una amplia variedad de clavos y muchas veces la inexperiencia y la falta de delicadeza hacen que dejemos la elección al azar, sin reparar en que cumplen distintas funciones dependiendo de su tamaño o su forma.

Para las tareas de unión entre dos superficies podemos recurrir a un clavo clásico de cabeza plana, eligiendo su tamaño en función del grosor de los materiales en los que lo clavaremos. En los procesos en los que la visión del clavo tenga alguna consecuencia estética, es importante que elijamos uno de cabeza perdida. De esta manera, resultará imperceptible si luego lijamos o pintamos la superficie. Si lo que queremos es colgar un cuadro, debemos elegir uno con la cabeza redonda, que hará que este no se deslice y caiga al suelo.

Manos a la obra

Con la elección de los materiales correctos, llega la hora de comenzar a trabajar.

Cuando trabajamos con madera es habitual que comience a abrirse en los primeros martillazos. Para evitar este problema debemos realizar un pequeño agujero o muesca con un punzón o con el propio clavo sobre el punto exacto en el que empezaremos a clavar. Otra opción es aplanar un poco la punta del clavo con la ayuda del martillo y tendrá los mismos resultados.

Si nuestro clavo tiene un tamaño reducido y queremos evitar martillazos en los dedos, podemos recurrir a sujetar el clavo con unos alicates en lugar de con la mano y así no habrá riesgo de lesiones.



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